Antonio José Llago: «Un carpintero especialista trasladado a China cobra 5.000 euros netos al mes»

El primer ejecutivo de Gabadi asegura que en 15 o 20 días se movilizan desde Narón a cualquier parte del mundo»


redacción / la voz

Antonio José Llago Hermida (Narón, 26 mayo de 1971) está en China mientras hace la entrevista. Falla Teams y lo intenta por otros canales. El primer ejecutivo de Gabadi sabe que en la internacionalización está el futuro. No hay otro camino. En Ferrol hoy no hay trabajo.

-Nacieron como una pequeña auxiliar de Navantia y de crisis en crisis (como si se tratara del juego de la oca) dieron saltos cuantitativos importantes.

-Nuestra empresa nació de la crisis de Astano, de donde salía personal que creaba otras empresas. Así que mi padre, que no trabajaba en Astano, y otros tres socios crearon en el 89 Gabadi, que fue una auxiliar de Navantia. Empezamos a hacer reparaciones de buques gaseros, que transportan en sus bodegas gas licuado. A partir de ahí, iniciamos otro camino: fuimos la primera empresa a nivel mundial que no era un astillero en conseguir la certificación para reparar en cualquier parte del mundo y también la primera no astillero en lograr la certificación para construir ese tipo de tanques de GTT. A partir de la siguiente crisis (2013-2014) impulsamos la internacionalización.

-De la internacionalización creo que se encargó usted.

-Por distintas causas, la empresa pasó de ser de cuatro socios a ser familiar. En ese momento estábamos en el relevo generacional. Quizá me tocó a mi impulsarla. Hoy facturamos 50 millones, 31 en España. Salimos en momentos puntuales a reparar. El mes pasado hubo un momento en el que teníamos personal en Dinamarca, Dubái, Catar, Singapur, China y Canadá. Hace cuatro años entramos en una licitación internacional para un proyecto en Canadá, que se terminará en el 2026. Se trata de la habilitación de buques militares. Respecto al GNL, hace dos años y medio constituimos una empresa en China porque teníamos la posibilidad de hacer los tanques para 4 buques portacontenedores, que utilizan el gas como combustible. Conseguimos ese contrato y el año pasado logramos tres más. Acabaremos en China en febrero del año que viene. Pero ahora mismo estamos peleando por otros dos contratos. El de de China ronda los 35 millones de euros; y el de Canadá, 60 o 70. Respecto a las reparaciones, las tenemos continuamente. Finalizamos ahora un trabajo en Catar... Nosotros en 15 o 20 días nos movilizamos a cualquier parte del mundo.

-¿Y la pandemia?

-La pandemia nos ha parado en el aspecto comercial. En dos meses he pasado una cuarentena en China de quince días, y otra cuarentena igual de larga en Canadá. Y es que no se consigue un contrato de 20 millones en una conversación por Teams.

-¿En España como está el mercado, la carga de trabajo?

-En el militar, que era en el que más nos movíamos, acabamos de cerrar el contrato de los dos Y15 submarinos. Finalizamos el primero y hemos conseguido la adjudicación de los dos siguientes. Pero en Ferrol tenemos una situación bastante delicada. No hay nada. Lo único que nos está dando visibilidad es el mercado exterior.

-¿En Ferrol no hay nada?

-Nada. En los dos próximos años para nosotros no hay nada.

-¿Y en otras partes de España hay carga en el sector militar?

-En la parte militar ahora mismo está Arabia, pero está trabajando otro subcontratista (Regenasa, una empresa de Vigo). Luego hay un submarino en Cartagena que lo tenemos nosotros pero que es un proyecto más pequeño de lo que sería un AOR o una fragata.

-Se pone el mundo por montera.

-Ponerse el mundo por montera con la pandemia es complicado, pero sí es cierto que no nos asusta. En Canadá estamos con casi 30 expatriados, aunque ahora ya dependen de nuestra filial y en el caso de China las implantaciones son muy complicadas. La internacionalización no nos asusta porque es la única forma que tenemos de seguir sobreviviendo.

-¿Alguien le llama Antonio José?

-Mi madre, cuando me quería reñir.

-De los 365 días del año ¿cuánto tiempo pasa fuera?

-Antes de la pandemia estaba una semana en casa, una semana fuera del país. Esa era mi rutina de trabajo. Desde la pandemia he hecho dos viajes a Canadá y China.

-¿Casado?

-No, divorciado.

-¡No me extraña!

-[Risas] No viajaba tanto de aquella. Pero sí, es complicado. Ahora tengo pareja y no es fácil. Y tener una familia, menos. Tengo dos niños en custodia compartida, y esa era la razón de que viajara una semana sí y una no.

-Y... no sé cómo hacerle la pregunta... algunas veces no piensa si valdrá la pena esto...

-No vale la pena. Podría dedicarme a otra cosa, pero no es fácil cambiar de profesión. La empresa sin el negocio exterior lo estaría pasando mal o no estaría. Es una forma de vida. Después de 12 días en China en cuarentena, sí me planteé esa pregunta muchas veces, y no vale la pena.

-¿Es difícil convencer a la gente para que se vaya a China a trabajar? -Muy, muy difícil. El año pasado era difícil porque había mucho trabajo en España. Ahora sucede que el trabajo en Ferrol ha desaparecido y sí quieren viajar, pero ahora no se puede porque una carta de invitación tardaría 6 o 7 meses y no siempre te la conceden. Ahora mismo en China nuestro personal está compuesto por un egipcio (que es el director del proyecto), cuatro franceses y españoles. Ya no somos una empresa española al uso.

-Menudo cambio de mentalidad.

-Somos una muy pequeña multinacional. Eso es difícil de manejar.

-¿No se plantean crecer?

-Nos lo planteamos en algún momento, pero nosotros no tenemos problemas financieros. Nunca repartimos beneficios y estamos muy capitalizados. Quizá el crecimiento podría venir por una empresa que nos pudiera aportar volumen. Se llegó a plantear, pero el precio de nuestra compañía es alto. Esa puedo ser la razón por la que no tenemos tantas ofertas.

-¿Están en ERE?

-Estuvimos en un ERTE y en estos momentos en los que ha desaparecido el trabajo en Ferrol se ha planteado un ERE. Sabíamos desde hace una año que iba a suceder. Teníamos un contrato en Ferrol bastante grande y por suerte se ha entregado y por desgracia no ha habido otro que lo haya cubierto.

-La solución a Ferrol es...

-Que las empresas sean competitivas, tanto en precio como en cartera de clientes.

-Un español en China gana...

-Más de 5.000 euros al mes netso. No paga ni casa ni absolutamente nada. Estamos hablando de carpinteros con especialidad. Respecto a la edad, hay dos grupos. Personas entre treinta y cuarenta, y otro grupo de personal de 50 que han sufrido con la crisis y quieren tener una vida más desahogada.

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