«Este año doblaremos la plantilla, hasta cerca de los 2.000 trabajadores»

El presidente de Monbus, Raúl López, anuncia que ya tiene la concesión entre el Prat y Barcelona y está pendiente de otras dos


Redacción / La Voz

Raúl López López (Sarria, 22 de agosto de 1950) es un gallego orgulloso de serlo, y ejerce. No es de sí o de no, se aproxima más al depende. El presidente del grupo Monbus tiene el arte de desenmarañar una discusión áspera.

-¿Cuánto factura su grupo?

-Son muchas empresas... las UTE [uniones temporales de empresas], en las que en unas tenemos mayoría, y en otras no; unas consolidan y otras no... Unos 140 millones de euros.

-¿Y plantilla?

-Pasa de mil trabajadores, y con las adjudicaciones que pondremos en marcha este año llegaremos a cerca de los 2.000.

-¿Nuevas adjudicaciones?

-El 15 de julio pondremos en marcha en Cataluña el Aerobus, una concesión estrella del Prat a la ciudad de Barcelona. Con el aeropuerto al 100 % mueve unos 20.000 viajeros al día. Es la primera vez que nos la otorgan. Antes eran unos concesionarios de la tierra, y ahora somos de la tierra gallega. En Cataluña tenemos dos concesiones más pendientes.

-¿Cómo un gallego se hace fuerte en Cataluña? ¿Habla catalán en la intimidad?

-Desde el año setenta viajamos a Cataluña, donde había mucho emigrante gallego. Me entró el gusanillo cuando vi que había vida, riqueza y su mentalidad europea. Lo del catalán en la intimidad... El empresario se tiene que adaptar a las políticas que hay en cada sitio. Cada uno piensa lo que piensa; y eso sí, piensa en la intimidad... Pero le contesto, el catalán lo entiendo perfectamente, y entiendo su mentalidad. Hace años un político del PSUC, me comentó: en Cataluña hemos entendido que al empresario había que dejarle ganar dinero, pero le exigimos que haga un buen servicio. Ese día dije: yo me apunto a esto. Porque tenemos un lema: los trabajadores tienen que cobrar todos los primeros de mes. Hasta ahora lo hemos conseguido, lo vamos a conseguir y no vamos a perder esa costumbre. Pagar es una obligación, y la empresa hay que ponerla a ganar dinero.

-¿Por qué le interesa estar en UTE si tiene pulmón para usted solo?

-Creo en las sinergias y en el ahorro de costes innecesarios.

-Le toca lidiar con Administraciones de todos los colores. ¿Usted es diplomático?

-[No contesta] Tienes que creer en tu trabajo. Vivo el día a día de la empresa. Si no lo vives, cualquier desliz te lleva por delante. Aunque no trabajes por dinero, como lo haces porque te gusta, te ves obligado a ganar dinero. No hemos repartido dividendos. Cuando dicen que Monbus es un mono... [monopolio], lo niego. Monbús es una empresa de mucho trabajo, de mucho trabajo y de mucho trabajo. Y que da mucho trabajo.

-Su padre le dijo un día: mejor compras Renfe.

-Mi padre era un hombre muy diplomático. Murió muy joven, a los 65 años. Si debía algo, lo quería pagar. Llegó la primera operación de compra de la compañía Monforte, que se la adquirimos a los Botas, de Ferrol. A los socios mi padre no los conocía. Cuando le tuve que informar, en vez de decirle hemos comprado le dije: se vende Monforte y podíamos tener la oportunidad... Y como él era como era me dijo: «Yo creo que lo primero que tienes que hacer es comprar Renfe».

-¿Y usted va a comprar Renfe? Van a liberalizar el transporte.

-No, que va, que va. El transporte ferroviario vive de subvenciones. Si se privatiza, deja de tener apoyos estatales; entonces... es competencia entre comillas.

-Ustedes compiten con Renfe.

-Quizá no les guste mucho a directivos de Renfe, pero a veces es imposible competir con ellos por estas circunstancias.

-Sabe que desde A Coruña a Lalín, por ejemplo, no se puede viajar en el día en transporte público.

-No es verdad. La intermodalidad existe. Montas en autobús en Coruña bajas en Santiago y conectas en otro y vas a Lalín, y a la vuelta igual... Me tienes que permitir que te mandemos las conexiones. Hay zonas aisladas, sin población, con transporte a la demanda. La Xunta lo ha montado de tal manera que es difícil no tener una conexión al día en ciudades del calibre de Lalín.

-Le reto a realizar ese trayecto y poder hacer una gestión en el día.

-Me dices cuándo quieres ir, y te hago planes de viaje.

-Leí que sus abuelos emigraron a Argentina, su padre nació a Buenos Aires el 13 de abril de 1913 y en la guerra se volvió...

-Volvieron quizá dos años antes. Vinieron todos. Los abuelos murieron muy pronto y los dos hermanos se quedaron huérfanos. A mis abuelos paternos nunca los conocí; los maternos eran de un pueblecito cerca de Sarria y vivieron muchísimos años. Yo quiero durar como ellos.

-¿De qué murió su padre?

-De tabaco.

-Vaya...

-Exactamente. Yo también fumaba. Un buen día nos dieron la noticia. No lo creíamos. Corrí todo lo que pude, pero tocó y tocó. Murió un mes después de casarme. Tengo que agradecerle mucho a mi mujer. ¡Ella funcionaria y yo dedicado al transporte! Dicen que el amor hace milagros. Mi madre sobrevivió a mi padre. Vivió hasta los ochenta y tantos. Tuvo una labor fundamental. Al principio los chóferes venían a comer a casa. Nació mi hermana, y luego tuvo trillizas que se murieron al cabo de un mes (hoy no hubiera pasado). Quedó en situación complicada de salud. Al cabo de seis años, dijeron: «Habrá que aumentar la familia», y ahí aparecí yo.

Sobre la jueza Pilar de Lara: «Me gusta ser respetuoso»

Raúl López realizó en los años 2015 y 2016 una amarga travesía judicial. Entre otras cosas, lo acusaban de prevaricación por haber regalado a políticos cajas de botellas de vino de elevado valor. El Tribunal Superior de Xustiza de Galicia, como el Supremo, le dieron carpetazo a estas causas impulsadas por la jueza Pilar de Lara.

-No puedo dejar de hacer una pregunta sobre la jueza De Lara. Al final fue absuelto.

-Me gusta ser respetuoso. Lugo vivió una época de convulsión total en la que se hizo mucho daño a la gente. El tiempo es el que quita y da razones. Pero a veces, aunque te dé la razón... Cuando te das cuenta que se ha llevado por delante a tanta gente -algunos ya han fallecido-, a tantas empresas, compruebas que el daño ha sido brutal. Tú crees en las leyes, que hay que saberlas aplicar. De vez en cuando los humanos somos los encargados de hacer justicia y, por tal motivo, también tenemos derecho a equivocarnos. Pero hay que tener mucho cuidado cuando se tienen entre las manos operaciones que pueden ocasionar daños irreparables. No hace falta que yo hable mucho. Cuando lo pienso digo: ¡Lo que pudo haber pasado! Hay veces en la vida que dices: esto no puede ser; y aquel día lo pensé. De hecho me preguntaron: ¿cómo estás?, y yo contesté tranquilo. ¿Por qué? Porque si trabajas mucho, si tratas de crear empresa dentro de la ley y con todos los esfuerzos, está mal, no puedo tener temores. Sin embargo, en el medio de aquellos años veías determinadas cosas que eran un sinsentido. Se habla de los regalos, tradición de toda la vida, de toda la vida, de toda la vida... Desde mi padre. Eran detalles que hacías en Navidad. Una costumbre mundial. Y de repente... te aparece aquello y piensas: no puedo temer porque esto no es comprar a nadie, es hacer un detalle. Lo mismo hacían todas las empresas del mundo. O todos estábamos equivocados o había alguien que no entendía de qué iba el tema.

-Es cierto que el proceso se llevó a mucha gente por delante, y que a la jueza De Lara prácticamente no le pasó nada [el CGPJ la suspendió durante siete meses de sus funciones].

-Prefiero la prudencia. Hay que dejar al mundo que opine.

-El día más duro de aquellos, ¿qué pensó?

-Que estaba en un mundo irreal, que había una equivocación. Lo hemos pasado mal. Mi familia, todos. No puedo tener miedo por trabajar honradamente.

-Entonces, capítulo borrado.

-Hombre, borrado no. Pero te voy a decir, no hay mal que por bien no venga. Ese momento me sirvió (porque a esta empresa la podían haber tumbado) para hacerme más fuerte y demostrarle a todo el mundo que no hubo tal problema. En aquellos malos momentos, algún banco no quiso trabajar con nosotros, pero esos, ahora, te piden hacerlo. Esto es un negocio... si esta empresa no hubiera estado musculada no sé lo que le habría podido pasar. Hemos hecho las cosas bien, seguro que nos hemos equivocado (porque tomamos decisiones todos los días) y que nos seguiremos equivocando. Pero no son equivocaciones de trascendencia penal. Hubo que sostener la verdad y demostrarla. Fue una prueba. Nosotros lo hemos pasado fatal, incluso mi mujer [a la que confiesa quiere con locura] ha tenido problemas de salud y eso es impagable. Pero todos confiaban en mí, y ella la primera. A los dos días pude dormir porque yo no tenía miedo. El tiempo demostrará que es así.

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