El queso de Vilalba que triunfa en Nueva York

San Simón da Costa está presente en el centro comercial de José Andrés y los Adrià

Piñeiro admite que la presencia en mercados como el de Nueva York es un plus de promoción
Piñeiro admite que la presencia en mercados como el de Nueva York es un plus de promoción

LUGO / LA VOZ

El que va al fin del mundo puede estar casi seguro de que allí se encontrará con un gallego; lo dijo el escritor norteamericano John dos Passos. Si alguien va hoy a Nueva York, podrá ver gallegos, pero también productos de origen gallego. En una de las tiendas de moda en la ciudad de los rascacielos se vende queso de Vilalba, elaborado dentro de la D.O. San Simón da Costa.

La quesería que envía mercancía a Nueva York es As Fontelas. Su responsable, Javier Piñeiro, tiene años de experiencia en mandar una parte de la producción a Estados Unidos, aunque ahora le ha dado un nuevo rumbo. El producto está presente en el mercado Little Spain, montado por los cocineros José Andrés y Ferran y Albert Adrià.

Que el mercado funciona, desde el punto de vista de la oferta, como una pequeña España se comprueba con el perfil de las tiendas y de los restaurantes, orientados a los productos de sur de los Pirineos. En ese mercado se puede comprar queso de San Simón da Costa, que, en el caso de As Fontelas, ya tenía un importador en Estados Unidos desde hace años.

La mercancía que acaba en esas tiendas forma parte del lote que se manda habitualmente a Estados Unidos. La cantidad que sale de la quesería, que reparte su actividad entre la sede original en San Simón da Costa y una nave en el polígono de Sete Pontes, varía de unas semanas a otras, como detalla Javier Piñeiro: unas semanas se manda un palé (lo que supone 40 cajas y 160 piezas), y otras se envían dos (80 cajas, 320 piezas).

Al margen de este centro comercial de Nueva York, una parte destacada de la producción que llega a Estados Unidos tiene como destino la hostelería. Piñeiro detalla que alrededor del 50 % de la mercancía termina en restaurantes, aunque también es importante el porcentaje que va a pequeñas tiendas.

La exportación es una salida explorada por queserías de esta denominación de origen chairega desde hace años. Aunque el mercado nacional suponía en años pasados en torno al 80 % del destino de la producción, las ventas al extranjero no han cesado y han ido llegando a varios continentes.

Piñeiro reconoce que las actuales circunstancias, marcadas por la pandemia, suponen un pequeño freno a queserías como la suya. Pero aunque las restricciones impuestas por el coronavirus reduzcan el volumen de fabricación, concede una evidente importancia a la presencia del producto en centros comerciales como el de Nueva York: «Estar nesas tendas sempre che dá un pouco de prestixio», dice. En su opinión, lo que se consigue no se puede medir solamente en cifras. «Ademais de vendas, é un plus de promoción», asegura el fabricante.

Piezas de un kilo que aguantan durante meses

En la D.O. San Simón da Costa se venden piezas de medio kilo, que son conocidas como bufones y que en los últimos años han ido ganando terreno a las de más peso, y de un kilo. Las que se mandan a Estados Unidos son de las grandes. El queso tiene un sabor y un aroma muy característicos, consecuencia del ahumado, y Piñeiro subraya que el tipo de masa del producto le permite aguantar sin problema durante meses antes de ser consumido. Este año, como el pasado, la pandemia impide celebrar la Feira do queixo de San Simón da Costa, que debería tener lugar en abril. 

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