Galicia caldea a media Europa

Ecoforest fabrica en Vigo calderas, estufas y bombas de calor para todo el continente


redacción / la voz

Cuando casi nadie compraba estufas o calderas de biomasa, hace casi treinta años, la empresa gallega Ecoforest ya las fabricaba, en Vigo. Aunque comenzó comprándolas, en Canadá, hasta que vio que el negocio florecía. «Se vendían más en Italia, pero nos copiaron el modelo y empezaron a fabricarlas ellos, la competencia se hizo tan fuerte que nos buscamos otros mercados: España, Portugal y Francia», relata Pablo Alonso, director de márketing del grupo familiar, que factura más de 30 millones de euros y emplea a 151 personas, en Galicia y en Villacañas (Toledo), donde cuenta con una planta de elaboración de pellets.

«Quien creó la tendencia de las estufas de pellets fue Ecoforest y como tampoco había el combustible, empezamos a fabricarlo nosotros», continúa Alonso. Y así con todo.

La compañía olívica siguió innovando e inventó la hidroestufa de pellets, que se conecta a los radiadores y calienta el agua, y, en colaboración con la Universidad de Vigo, desarrolló su primera bomba de calor con geotermia (toma el calor de la tierra), en el 2012. Así surgió una nueva línea de negocio, más tarde completada con la aerotermia (el calor se toma del aire). Tierra y aire en lugar de leña, «porque vimos que esta no era el futuro».

De este modo, Ecoforest se ha convertido en la única fábrica gallega de bombas de calor, el sistema de calefacción del futuro (que puede incluir también agua caliente para el hogar) pues no utiliza ningún tipo de combustible fósil para generar calor, o frío. Cero emisiones, algo de lo que no puede presumir ningún otro sistema, tampoco la biomasa, pues la combustión genera gases.

Las bombas de calor van conectadas a la red eléctrica, aunque en funcionamiento su consumo es muy bajo y su eficiencia, invencible (cada kilovatio eléctrico consumido genera tres térmicos). Sin embargo, requieren una fuerte inversión inicial (en torno a 10.000 euros), más del doble que los sistemas tradicionales. Pero «es la calefacción más eficiente y barata a largo plazo», aclara Pablo Alonso.

Poco a poco, el negocio va creciendo. Así, en el 2012 se vendían en toda España 200 bombas de calor para geotermia, «el año pasado, solo nosotros colocamos 700», de las 1.200 que se comercializaron en total, calcula el responsable de Ecoforest. La aerotermia anota registros de ventas más elevados -pues su instalación es más barata que la primera-: se vendieron entre 30.000 y 40.000 aparatos en toda España, de los cuales, unos 200 salieron de la planta gallega. Lo hicieron con destino a Holanda, España, Suiza y el Reino Unido, principalmente.

Ayudas para no contaminar

El negocio renovable en el hogar crece a golpe de conciencia medioambiental, pero también de subvenciones para fomentar la sustitución de las calderas tradicionales de gas o gasoil. Así, la Xunta subvenciona la instalación de proyectos de renovables térmicas (biomasa, geotermia, aerotermia y solar térmica) para particulares, a los que este año ha destinado 3,1 millones. La ayuda puede alcanzar como máximo el 50 % del coste de la caldera, salvo en el caso de la aerotermia, que llega al 30 %. Los fondos se agotan en un abrir y cerrar de ojos. De hecho, en la convocatoria de instalaciones fotovoltaicas para autoconsumo, en una hora entraron 494 solicitudes, con las que se cubrieron los dos millones de euros previstos para repartir. Las que se registraron después quedaron en lista de espera, según datos facilitados por la Consellería de Economía.

Ecoforest se considera una empresa tecnológica, más que un fabricante. Y es que cuenta con un departamento de investigación para desarrollar y perfeccionar sus propias máquinas. «Siempre estamos innovando, por eso vamos dos o tres años por delante de la competencia, lo que nos diferencia es que controlamos todos los componentes, algunos vienen de China, pero tenemos allí cuatro ingenieros», resume el director de márketing. Y da más ejemplos. Ecoforest desarrolló una bomba de calor con tecnología que modula la potencia en cada momento y acaba de sacar al mercado otra que utiliza propano como refrigerante. Puede sonar a contaminación, pero estos aparatos suelen usar compuestos químicos más agresivos que ese gas, aclara Alonso.

¿Aerotermia o geotermia? Depende del bolsillo

La niña bonita de Ecoforest es la bomba de calor para geotermia. De hecho, Alonso avanza que en España no hay ninguna otra fábrica de esos aparatos, sí de aerotermia. Por eso es su preferida, pero también porque, según el responsable de la empresa, es la eficiencia personificada. Además, es más estable que el sistema que capta el aire del exterior para calefactar la casa. Porque «no le afecta el clima exterior». Da igual el frío que haga. En el caso de la aerotermia, no. Si las temperaturas bajan mucho, la bomba de calor no rinde como en condiciones óptimas. O sea, no da suficiente calor, porque precisa más esfuerzo para calentar un aire gélido. Sin embargo, para Galicia, que goza de temperaturas suaves, no extremas ni en verano ni en invierno, la aerotermia es perfecta, resalta Alonso. Además, frente a la geotermia tiene la ventaja de que es más fácil de instalar -consta de dos aparatos, uno exterior, que toma el aire- y más barata que la geotermia. Esta última tecnología encarece el proyecto entre un 30 y un 40 %. ¿Por qué? Porque hay que abrir pozos alrededor de la vivienda para completar la instalación.

Los ahorros en calefacción con una y con otra pueden alcanzar el 60 % en comparación con los sistemas tradicionales de gas y gasoil, destaca Pablo Alonso.

La pandemia no ha afectado a las ventas de los aparatos que usan la tierra y el aire, y la facturación de esta división ha pasado de seis a 17 millones anuales en los últimos ejercicios. La de biomasa (siguen fabricando calderas y estufas de pellets) sí se ha resentido con la crisis del coronavirus y ha frenado su crecimiento: aun así facturó 15 millones, según Alonso.

Votación
0 votos
Comentarios

Galicia caldea a media Europa