Grupo Puentes derriba y levanta un puente sobre 18 carriles en seis meses

La compañía gallega construyó un nuevo viaducto en uno de los principales nudos de comunicación de Madrid en plena pandemia sin cortar el tránsito


Cien mil vehículos diarios transitan desde el pasado agosto por el entramado circulatorio al que se acaba de incorporar el nuevo puente construido por el Grupo Puentes en Madrid. Se trata de un viaducto de más de 560 metros de longitud que se eleva, en el denominado nudo de Colmenar, sobre una línea de ferrocarril convencional y otra de alta velocidad (4 en total), así como sobre 18 carriles de carretera. Se trata de un paso elevado que conecta la M-40 y la M-607 y que ha sido realizado por la compañía gallega - desde el pasado diciembre propiedad de China Road and Bridge Corporation, filial de uno de los gigantes asiáticos del sector de la construcción, aunque la dirección sigue en manos gallegas- en tiempo récord.

En apenas seis meses se acometieron las tareas primero de demolición y después la nueva construcción del puente. Pese a la complejidad de los trabajos, los equipos se coordinaron de manera que no fuera necesario cortar el tráfico en una muy importante confluencia de comunicaciones como es esta. La infraestructura se ha acometido con un presupuesto de 19,5 millones de euros y las previsiones que tenía inicialmente el Ministerio de Transportes, que abordaba la obra como una reparación a fondo del viaducto, se transformaron en la demolición integral del paso para levantar uno nuevo debido al elevado grado de deterioro en que se hallaba la infraestructura. Los técnicos de Grupo Puentes aconsejaron construir uno nuevo.

Ni las dificultades de la obra, ni la crisis del coronavirus ralentizaron una actuación que se caracterizó por la capacidad organizativa y técnica de la compañía que dirige José Manuel Otero Alonso. La M-40, una circunvalación que rodea la capital del país y que absorbe un elevado tránsito de vehículos diario, nunca se cortó por completo, no más de cinco horas y media. En las obras han trabajado un promedio de 60 profesionales, con picos de hasta 100 personas en los momentos de mayor actividad.

Por todo ello, en esta intervención se ha puesto de relieve las capacidades técnicas y constructivas de Grupo Puentes para afrontar con medios propios y garantías la ejecución de grandes proyectos minimizando la afección en el entorno.

El nuevo puente de Colmenar enlaza la M-607 con la M-40 en sentido Madrid. Su longitud es de 560,7 metros.

Desde el punto de vista técnico, el viaducto que se eleva sobre el nudo viario y ferroviario, cruza líneas de alta y media tensión, tuberías del Canal de Isabel II y canalizaciones de gas, telefonía y fibra óptica. Y entre las singularidades de esta infraestructura es que la demolición del viejo puente ni afectó a dichos servicios ni se interrumpió el tránsito de trenes y no fue necesario cortar por completo la circulación vial. Cuando se hizo fue en horario nocturno para emprender el procedimiento de montaje de piezas.

En la colocación de la viga sobre las vías del ADIF (65 metros de radio y 180 toneladas de peso) participaron dos grúas coordinadas: una de celosía de 800 toneladas y otra de 500. El proceso de demolición fue ingeniería pura, especialmente para el desmontaje del vano sobre la M-40, unas tareas que se prolongaron durante 36 horas. Compaginar tecnología y técnica fueron las claves del éxito para la incorporación del nuevo puente entre las grandes infraestructuras viarias que surcan la capital.

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