Mónica Rodríguez (Blokdegal): «La exportación te da margen de maniobra ante las crisis»

Su padre, Manuel Rodríguez Pichel, dirigió la sociedad que explota la cantera Buraco, en O Porriño, desde 1979, hasta que ella tomó las riendas. Estudió Derecho y empezó en la empresa archivando. En el 2013 le tocó lidiar con los coletazos de la recesión y ahora, con la incertidumbre.


Cuando se matriculó en Derecho, Mónica Rodríguez López, que nació en Redondela y vive en Vigo, ya sabía que al acabar le esperaba un puesto en Blokdegal S. A. La sociedad se fundó en 1979 y su padre, Manuel Rodríguez Pichel, ya fallecido, fue el gerente desde entonces. Ahora es ella la administradora única. «Somos minería industrial primaria pura y dura, explotamos canteras de granito [la nuestra es Buraco] y comercializamos granito ornamental. Nuestra cantera principal está en O Porriño, de donde se extrae el granito rosa Porriño, y tenemos otra en Madrid, de granito blanco Rafaela», explica.

-La crisis del 2008 golpeó el sector con mucha virulencia.

-En O Porriño llegó a haber 38 canteras, con la crisis se redujeron y ahora quedamos siete (como cantera única la de mayor tamaño es la nuestra). A nosotros nos golpeó muy fuerte desde el principio. La industria primaria está muy orientada a la construcción, que fue la primera en sentir el golpe y la última en empezar a recuperarse. Durante muchos años no se hizo obra nueva, se terminó la que estaba en marcha.

-¿Qué plantilla y qué facturación tienen actualmente?

-Tenemos 23 empleados y facturamos entre dos y tres millones de euros. En los buenos tiempos llegamos a seis y hasta siete.

-¿En la década anterior a la gran recesión?

-Sí, desde finales de los 90 hasta el 2007; en el 2008 se notó, de la noche a la mañana. En 2007 teníamos casi 70 personas trabajando, entre personal subcontratado y propio. El año fue tan bueno que se les dio una extra a mayores a todos los empleados. Durante dos años intentamos mantener el empleo con expedientes de regulación, pero si vendes un tercio te sobra personal. Era inviable, y en el 2013 hubo despidos, fue muy doloroso porque somos una empresa muy conservadora. Yo acababa de llegar a la dirección, mi padre fue incapaz de hacerlo, de tomar la decisión de mandar gente a la calle, el que menos llevaba en la empresa eran diez años. Curiosamente, ahora ha vuelto, como encargado de la cantera.

-¿Y antes de la pandemia, cómo avanzaba el sector?

-Aún sin ninguna alegría. Parecía que se veía luz al final del túnel, una bajada en la demanda, una bajada en los precios, beneficios justos para ir tirando...

-¿Y ahora? ¿Qué impacto ha tenido el covid-19?

-Estamos sobreviviendo, la empresa y el sector, no puedes hacer previsiones. La empresa que no puede aguantar cerrada dos meses es un desastre, el problema es cómo afectará en el futuro a las ventas. Los mercados están respondiendo, sin alegrías, pero parece que con sacrificio, esfuerzo y mucho ahínco podríamos salir adelante y mantener el empleo, pero no lo puedo garantizar.

-¿Dónde están sus clientes?

-Básicamente en O Porriño. Exportamos mucho (al norte de África, Europa Central, Turquía...) y nuestros clientes (industria transformadora) también. Eso te da un margen de maniobra ante las crisis, pero con el parón mundial la bajada fue absoluta. Nosotros vendemos granito en bloque y la industria lo elabora. Es una explotación muy bien llevada en la que todo se utiliza de algún modo. La parte principal es el bloque, del que salen las tablas o baldosas, y de las tablas, encimeras o fachadas de edificios o suelos; y en espesores, mobiliario urbano, bordillos... De lo que no sirve para bloque se hace perpiaño, que se utiliza mucho para los cierres de muros, y lo que no sirve para otra cosa, lo absorbe una planta de áridos de la zona.

-¿El granito rosa Porriño es exclusivo de O Porriño?

-Sí, pero nos hemos encontrado materiales chinos que le han comido mucho terreno, a precios con los que no puedes competir con los costes laborales, de producción y transporte europeos. Son materiales de color parecido y calidad inferior. Al principio le llamaron rosa Porriño, se batalló legalmente y ahora, no.

-¿En qué países hay más demanda de granito rosa Porriño?

-Está en todo el mundo, hay muchos edificios en Nueva York, el Parlamento Europeo está hecho con granito (de mi cantera, entre otras), en Hong Kong, el aeropuerto de Shanghái...

«Jamás he tenido una demanda de empleo de una mujer para trabajar en la cantera» 

Frente a la discriminación, Mónica Rodríguez propone aplicar la máxima de que «nadie vale más que nadie». «Había estudiado Derecho y empecé en la empresa archivando, y para mí fue importante, te das cuenta del valor que tiene ese trabajo. Podría trasladarse para combatir la desigualdad de género. El respeto y la educación son fundamentales», subraya. Ella no se ha sentido discriminada, pero «eso no quiere decir que no sepa que muchas mujeres sufren y lo pasan mal». Incide en que «el problema de una europea no es el mismo que el de una latinoamericana, ni el de una norteamericana igual que el de una africana», por lo que aboga por «campañas específicas en cada país».

-¿Hay mujeres en la plantilla de Blokdegal?

-En la oficina, la mayoría, tanto ahora como bajo el mando de mi padre. En la cantera son todos hombres. Es un trabajo bastante físico, aunque no requiere mucha fuerza porque está muy mecanizado, pero estás al aire libre, llueve, hace frío, y las mujeres solemos rehuir ese tipo de trabajo. Jamás he tenido una demanda de empleo de una mujer para la cantera.

-Usted se crio en la cantera.

-Sí, ya iba de pequeña [...]. La industria primaria es muy interesante, cuando empiezas a trabajar en ella te das cuenta de que es donde nace todo. De la materia prima es de donde nace el empleo. Cuando la comprendes (en mi caso es la minería, pero será igual la ganadería o la agricultura), es absorbente y muy bonita, ves que estás en el origen de las cosas. En O Porriño, al menos en mi cantera, estamos en la cresta de la ola de la maquinaria, adquirimos lo más nuevo que hay en el mercado. Somos primarios, pero tecnológicamente avanzados.

-Esto requiere una inversión...

-Muy importante... Una pala que perfila, nueva, te cuesta 600.000 euros. Todas las inversiones son muy importantes, por eso tienes que meditarlas y tener reservas.

-Tiene a sus competidores allí mismo, en O Porriño.

-Sí, pero no somos tan competidores como para no darnos cuenta de que compartimos problemas, temas que nos afectan a todos desde el punto de vista administrativo o jurídico. Y estamos unidos, tenemos nuestra sociedad, Pocasa, que gestiona la concesión minera, que es única, Benedicta. Cada uno busca sus clientes y la supervivencia de su empresa, pero nos ocupamos conjuntamente de los problemas comunes.

El detalle

La lección más importante de su vida 

La lección más importante de su vida se la dio su padre, Manuel Rodríguez Pichel, «un hombre muy inteligente, muy trabajador, muy luchador y muy reconocido en este sector, que ayudó a mucha gente». «Si cada uno hace lo que tiene que hacer, las cosas funcionan». Eso le dijo en una fiesta de la empresa. Por eso, Mónica Rodríguez insiste en que «nadie vale más que nadie y ningún trabajo es más importante que otro; si alguien deja de hacer lo que le corresponde, como si es limpiar el baño, las cosas no funcionan». A ella le toca «decirles a los demás lo que tienen que hacer, el mejor trabajo del mundo [risas]». «Soy una mandona», resume. Cuando no viaja por motivos laborales, lo hace por placer. «Me encanta, igual que la playa, una pasión; estar con mi familia, caminar con mi perro [un par de horas al día, no soy de gimnasio] y disfrutar con mis amigos de una cena, un vino o una buena charla. Me gusta el cine y me encanta leer».

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