Los vinos ourensanos buscan nuevos mercados tras los aranceles de Trump

Ribeira Sacra y Valdeorras, las denominaciones más afectadas por la subida

Las bodegas deberán buscar nuevos mercados para el vino
Las bodegas deberán buscar nuevos mercados para el vino

ourense / la voz

La decisión del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de imponer nuevos aranceles a los vinos europeos que llegan al mercado norteamericano ya se nota con intensidad en las denominaciones de origen gallegas. Rías Baixas cifraba ese impacto en la exportación en una caída del 5 % en los dos primeros meses -noviembre y diciembre del 2019- tras la aplicación de los nuevos gravámenes que suponen una subida de las tasas en un 25 %.

En el caso de las denominaciones en suelo ourensano, esa caída en las ventas en EE. UU. también comienza a ser una realidad que se traduce en operaciones canceladas hasta nuevo aviso y en la búsqueda efectiva de nuevos mercados para tratar de paliar ese descenso en el mercado norteamericano. No será, sin embargo, una tarea sencilla. «Encontrar otros países que importen ese volumen de vino es complejo, especialmente en el caso de los blancos», explican desde la asociación de colleiteiros de O Ribeiro.

Una de las zonas vitivinícolas que más relación comercial tiene con el país norteamericano es Ribeira Sacra. Según los datos oficiales del consello regulador, es el país al que más vino llevan. En concreto, en el 2019 exportaron 472,17 hectolitros. Supone una caída considerable con respecto al anterior ejercicio, cuando la cifra fue de 756,18. Con todo, sigue siendo el principal mercado para Ribeira Sacra, seguido a una considerable distancia de Noruega (239,44 hectolitros) y Reino Unido (174,68). Curiosamente, el país británico también vive una situación convulsa tras certificarse la salida de la Unión Europa con el Brexit. En todo caso, desde el consello regulador siempre se apunta a que estos datos deben ser tomados con cautela, toda vez que las bodegas no tienen la obligación de ofrecer sus cifras de exportación.

En Estados Unidos tienen las bodegas de la D.O. Valdeorras su principal mercado exterior, junto con Reino Unido, así que la situación a corto y medio plazo se prevé complicada. Todavía no hay datos, porque los vinos de la nueva añada están empezando a salir al mercado, pero en el organismo vitícola prevén que la situación tenga impacto. «Polo nun primeiro momento, igual despois recupéranse as ventas, pero nun primeiro momento vai haber un impacto», avanza el presidente del consello regulador, José Luis García Pando. «Hai uns viños que igual están por enriba dos 14 grados que poden librar do arancel, pero os que estean por debaixo, van ter o arancel do 25 %», añade. No hay una estrategia diseñada en conjunto para el sector, porque cada bodega es independiente a la hora de vender, pero la solución no es fácil y pasa principalmente por buscar otros mercados.

«Subir prezos é imposible. O problema é que por desgraza subir prezos é contraproducente, non ten sentido cando cho van subir alí tamén, porque sería case duplicar... O único para manter a exportación, se tes un marxe para poder baixar algo, facelo, pero tampouco interesa baixar o prezo. A estratexia mentres a situación estea así é buscar novos mercados onde vender o viño, pero iso non é fácil», explica García Pando.

Ribeiro y Monterrei tienen una presencia más testimonial

El impacto de la subida de aranceles fijada por Donald Trump en la denominación de origen Ribeiro es más limitada, toda vez que las exportaciones apenas suponen un 10 % del global del vino que se vende bajo su marca. Juan Manuel Casares, presidente de la D. O. Ribeiro, asegura además que Estados Unidos no es «unha das prazas máis fortes para os nosos viños». Ese lugar queda reservado, a falta de datos concretos que las bodegas no suelen hacer públicos al consello regulador, a países como Inglaterra o el centro de Europa.

Tampoco las bodegas de Monterrei tienen el foco puesto en Estados Unidos. «Ahora mismo, por el volumen que estamos moviendo allí, no podemos valorar la incidencia», asegura la presidente del organismo vitícola, Lara da Silva. Explica que su tasa de exportación es baja, y que además las bodegas envían los datos al consello regulador con carácter trimestral, por lo que no hay cifras sobre la mesa. De todas formas, incide en que no será grande la repercusión. «No podemos detectar mucha incidencia porque de momento no es nuestro principal mercado», que está en Reino Unido y, fundamentalmente, Alemania.

«Íbamos a empezar en Miami y nos congelaron los pedidos hasta ver la evolución»

Desde las bodegas y colleiteiros ourensanos que exportan a Estados Unidos de manera frecuente se sigue con expectación y con mucha preocupación la situación que se ha generado en el mercado norteamericano a raíz de la cruzada de Trump y su subida a los aranceles. Dominio do Bibei es una de las bodegas de la Ribeira Sacra que más afianzada tiene su relación comercial con Estados Unidos. Lleva diez años trabajando de manera fluida con proveedores de este país. Chema García asegura que la situación se ha complicado en los últimos tiempos: «Está todo parada e coa expectación de ver o que sucede finalmente. Afecta moito». En este escenario, la bodega situada en la Ribeira Sacra ourensana tiene que mirar de manera obligatoria a otros mercados con los que trabajan, como es el caso de Noruega.

Colleiteiros de la denominación de O Ribeiro también trabajan con frecuencia en Estados Unidos. Es el caso de Brais Iglesias, de Val do Souto. «Nuestra bodega iba a empezar en Miami y nos han congelado los pedidos hasta ver como evoluciona. Nuestro volumen es pequeño y podemos recolocar más fácilmente en otros mercados que las grandes bodegas», señala Brais Iglesias.

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