Moda infantil con sello estradense

Cuando Sara Durán se quedó en el paro montó L?Atelier de Cuca, una firma que ahora vende dentro y fuera de España


a estrada / la voz

La historia de Sara Durán Monteagudo es la de una luchadora con recursos suficientes para salir adelante como sea. A los 16 años, como muchas otras jovencitas de la época, se inició en la costura. «Fun aprender no taller de Urbano, en Confecciones Duvi, na Estrada, e alí quedei ata que aos 19 anos me casei e emigrei co meu home a Suiza», explica. En el país alpino dio el callo en otro sector. «Alí hai que traballar do que cae, non do que queres», explica. «Eu empecei a traballar nun restaurante e acabei de encargada», comenta. Estuvo 17 años emigrada. La pareja regresó a A Estrada cuando el marido se jubiló a causa de un accidente.

De vuelta a casa, Sara Durán volvió a encontrar abiertas las puertas de Confecciones Duvi, donde se cosían prendas para marcas punteras de la moda gallega, como Alba Conde, Oky-Coky o Adolfo Domínguez. Allí siguió curtiéndose en la costura y allí seguiría si no fuera porque el cierre del taller la obligó de nuevo a cambiar de tercio. Entonces Sara rondaba los cincuenta años. «Coa miña idade e coa crise empezando non había forma de que atopara traballo», explica la estradense. Fue la hija de su antiguo jefe la que le dio las claves para hacerse hueco en el mercado. «Díxome de sitios onde me podían dar traballo, como firmas de venta on line ás que lle estaba indo ben e necesitaban xente», explica Sara. Fue así como la estradense entró en el equipo de costureras de la marca Carmencitas y de otras firmas de ropa infantil que venden por Internet.

El contacto con este nuevo mundo le abrió los ojos. Por eso, con 52 años y todo el apoyo de sus hijos, Sara Durán decidió hacerse empresaria y lanzar por Internet sus propios diseños de moda infantil. Lo hizo con la marca L’Atelier de Cuca. Lo de «atelier» viene siendo taller en francés. Cuca es el nombre con el que su sobrina Alba le ha llamado a Sara toda la vida. A Sara le pareció que L’Atelier de Cuca sonaba bien y, con ayuda de sus hijos, se embarcó en el mundo de las ventas on line y en la promoción a través de las redes sociales.

La marca fabrica todo tipo de ropa para niños y niñas de cero a 10 o 12 años, dependiendo del diseño. La propia Sara diseña, corta y cose meticulosamente cada uno de los conjuntos, a la altura de los de cualquier marca de las que se cotizan bien alto.

Peleles, blusones con braga a juego, petos, jesusitos con ranita y capota, camisas o vestidos son algunos de los artículos que trabaja. «Con Urbano cosín moitos anos roupa para adultos, pero a min tírame máis a moda infantil», cuenta la costurera.

Estampados originales

Echando un vistazo a su página de Facebook uno se da cuenta de que, además del buen acabado de los conjuntos, uno de sus puntos fuertes son las telas. Hay diseños con los clásicos topitos o rayas, pero proliferan los conjuntos con originales estampados, sobre todo de animales. Telas plagadas de simpáticos erizos, de perros, de pájaros, de animales de la selva, de gatos, de ardillas o de caballitos de mar animan las colecciones de L’Atelier de Cuca.

¿Quién es la clientela de Sara? Curiosamente, al arrancar el negocio, la mayor parte de los encargos procedían de fuera de Galicia. De Suiza -donde la creadora tiene una hermana que promocionó su página-, de Francia -un encargo voló desde allí hasta Méjico-, de Sevilla o de Málaga. El Mercado de Nadal celebrado en el Novo Mercado de A Estrada las navidades pasadas marcó un cambio de rumbo en las ventas. Empecei a ter moitos máis encargos daquí. Moita xente non coñecía o meu traballo e a raíz da feira empecei a fecer clientes. Resultou moi ben, por iso agora teño pensado participar tamén na Feira de Oportunidades do Comercio da fin de semana que ven», explica Sara.

Por el momento, tiene el taller montado en su propia casa y, aún así, el negocio no da para dedicarse a él en exclusiva. «Sigo cosendo para as outras marcas infantiles porque solo desto non da para vivir. Non se gana moito. Imaxínate, se vendes un conxunto a 31 euros e de aí tes que sacar para pagar o IVA e o IRPF, alá che vai», comenta.

De todas formas, Sara está ilusionada en su nuevo papel de diseñadora y empresaria. «Boto días enteiros sen saír da cassa, traballando, pero gústame o que fago», comenta.

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