De fabricar una pegatina de cinco centímetros a exportar a cinco continentes

Rotugraf Ribadeo ha sido distinguida como empresa gacela por ser una de las que más creció en el 2019. Entre sus clientes, multinacionales y pequeñas empresas


Viveiro / La Voz

Especializarse, reinvertir, crecer. Esa era la filosofía de los fundadores y la que hoy mantiene Raquel López González (Madrid, 30 años), gerente de Rotugraf Ribadeo, un negocio especializado en trabajos de rotulación. Esta firma mariñana fue distinguida con un indicador Ardán en el 2019 por el Consorcio de la Zona Franca de Vigo como empresa gacela y forma parte del 6 % de las gallegas que más crecen. El reconocimiento y los encargos de varias multinacionales no han sido por azar. López regenta el negocio cuya gestión compartió con sus padres. De ellos, afirma, lo ha aprendido casi todo: el respeto por el trabajo, los valores y el no tener miedo a arriesgar.

A finales de los 90 su padre compró un negocio en Vegadeo (Asturias) y el primer trabajo fue poner vallas en un campo de fútbol. En 2004, y por razones logísticas, se trasladan a Ribadeo e invierten en maquinaria. Raquel pasó parte de su adolescencia conviviendo con el trabajo que apasionaba a su familia, después estudió Publicidad y Relaciones Públicas y, cuando tenía 19 años, sus padres enferman y la contratan a ella. «Compaginé el último año de universidad con el trabajo. Falleció mi padre, se quedó mi madre al frente y dos empleados. Esto me permitió hacer el Máster en Produción Xornalística e Audiovisual de La Voz y un curso de diseño gráfico. En el 2014, con mi pareja, tomé las riendas de la empresa e iniciamos otra fase de reinversión. Trabajamos un vinilo muy prestigioso (la serie 100 de 3M) que usamos para uno de nuestros clientes, que es una empresa de energías renovables, y exportamos a cinco continentes bajo pedido. Empezamos en Europa, seguimos por Asia, América (EE. UU.), África (Marruecos) y en el 2019, por primera vez, mandamos algo a Australia (Oceanía)», explica esta emprendedora que combina el prestar servicio a multinacionales, a pymes y a particulares desde su tienda de Ribadeo (calle San Roque).

«Los contratos con empresas grandes te dan seguridad a la hora de cobrar y nos permite reinvertir. Nos adaptamos bien a los pedidos, somos competitivos y al mover mucha cantidad de un material ahorramos costes. En el 2017-18, Rotugraf compró el 85 % de la fabricación de un color del vinilo tope de gama de Europa. Somos especialistas en el uso de determinados materiales», explica.

¿Y cómo un negocio de cinco empleados se adentra en el mercado internacional? «Haciendo lo imposible, sin fallar nunca y garantizando disponibilidad. Los plazos son los plazos y yo me he vuelto de vacaciones para atender pedidos. Hemos crecido en facturación (unos 500.000 euros en el 2018), pero parte de la expansión se inició haciendo una pegatina de cinco centímetros. Fue un encargo de una empresa grande que buscó ese trabajo a nivel local. De ahí a fabricar cien y el salto a otros grandes pedidos. Nunca sabes las puertas que te puede abrir cualquier cliente».

Confiesa que el reconocimiento del Consorcio ha sido un espaldarazo, «especialmente en el 2019 que ha sido un año duro para nosotros, con muchos cambios en la producción. ¡Es muy grande estar en la lista con gigantes como Inditex! Mis padres han sido determinantes para conseguir el reconocimiento». ¿Y en qué proyectos trabajan actualmente? «Nos enfrentamos al reto de hacer productos sin plástico y también intentamos reintroducir madera. Una de nuestras máquinas ya tiene tinta certificada de reciclaje».

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De fabricar una pegatina de cinco centímetros a exportar a cinco continentes