Una zapatería de Viveiro vende ya en siete países de la Unión Europea

Ha logrado capear la crisis económica de la última década convirtiéndola en una oportunidad con la digitalización de su  catálogo y la profesionalización de la tienda on line con un departamento específico


viveiro / la voz

A punto de cumplir 65 años, la zapatería viveirense Calzados Albo ha logrado capear la crisis económica de la última década convirtiéndola en una oportunidad que la ha llevado a vender en siete países de la Unión Europea con los que tiene acuerdos de transporte y logística preparada para realizar envíos de calzado. En Portugal, Francia, Alemania, Italia y Reino Unido, de manera habitual. Pero también en Holanda y en Hungría, a donde ya enviado algunos pedidos. Mónaco, país al que también ha mandado algún encargo; Noruega y Suiza son los próximos objetivos, como destaca su gerente, Horacio Albo Soto.

«La medida más importante que llevamos a cabo en los últimos años es la digitalización de nuestro catálogo. Profesionalizar la tienda on line con un departamento específico nos permite pasar una barrera y posicionarnos en el resto de España, y desde hace un par de años en varios países de la Unión Europea», explica el emprendedor, que esta semana recogió de manos del conselleiro de Economía, Emprego e Industria, Francisco Conde, el Premio Comercio 2019. «Más que un premio, lo veo como un reconocimiento a una etapa y a una adaptación a una nueva realidad. Es una dosis de fuerza y de energía que nos da un estímulo para mejorar», explica Albo. «Para nosotros son importantísimas las sinergias. El comercio local ante todo, pero hay que compaginarlo con el virtual. Tiene que haber ese tándem», señala.

La empresa tiene cuatro tiendas físicas y una on line con 3.000 referencias

Una de las primeras medidas que impulsó para adaptarse a los tiempos Calzados Albo fue «la segmentación por espacios», dividiendo este negocio tradicional en cuatro espacios físicos bien diferenciados. «Pensados para un perfil de cliente y de producto diferente», detalla Horacio Albo. Así, la zapatería matriz, puesta en marcha en 1955, continúa abierta en la calle Díaz Freijo. En la transversal, Margarita Pardo de Cela, se sitúa Albo Zapaterías, con una oferta más adaptada a la moda y a la vanguardia. Un poco más adelante se emplaza la tercera tienda del grupo, destinada a las zapatillas de casa, así como al calzado de playa, deporte y montaña. Finalmente, en la Praza Maior, Albo tiene un outlet donde pone a la venta excedentes y pares sueltos. «Productos de tienda con un descuento muy grande», apunta Horacio Albo.

«Mi madre me transmitió valores del comercio que no cambian, como ayudar al cliente a comprar, no venderle»

Diferenciarse de los demás, pero situando siempre al cliente «en el centro de la estrategia». En opinión de Horacio Albo, es fundamental que el comercio local se adapte a los tiempos sin perder su esencia. «Estamos usando muchísimo las redes sociales, colgando contenidos casi a diario; en Instagram tenemos bastantes seguidores, en Youtube también..., y sobre todo estamos usando todos los medios que la tecnología nos permite, como wasap de tienda, web, messenger, mensajería de las propias redes... para estar en contacto con nuestros clientes. Lo interesante es tener comunicación directa con ellos», apunta Albo, cuyo padre, Horacio Albo Soto, fundó el negocio en el año 1955.

-¿Cómo han logrado convertido la crisis en una oportunidad?

-Cuando otros a lo mejor ven la amenaza, nosotros creemos que siempre hay que tratar de buscar el lado positivo, ver cuáles son tus bazas fuertes, lo que te diferencia y te hace singular.

-Continúa trabajando codo a codo con su madre...

-Yo me incorpré a la tienda hace 24 años, cuando murió mi padre, y mi madre todavía está en activo. Lleva cincuenta años trabajando en la tienda y es una luchadora incansable a la que le encanta el comercio. Ella me transmitió valores que no cambian, como ayudar al cliente a comprar, no venderle; es decir, ayudarle a que haga una compra adaptada a sus necesidades. Mi madre me transmitió todos los valores, las experiencias..., que el comercio no es algo estancado, que se aprende continuamente y más últimamente porque hay que reiventarse, pero hay valores que no cambian. Es ahí donde se diferencia la profesionalidad.

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