Joyas y bolsos gallegos conquistan Asia

Junco portugués, fetiches de Sargadelos o conchas de O Grove. Los oficios tradicionales se visten de modernidad en la firma Heimat Atlántica, que vende sus creaciones en templos de la moda de todo el mundo


redacción / la voz

En Corea se vuelven locos con sus creaciones. «Asia valora mucho el trabajo artesanal», explica Montserrat Álvarez, una coruñesa afincada en Pontevedra con atelier en París, donde vivió varios años y de donde sigue bebiendo para alimentar su creatividad (su logo, un corazón, nació en una romántica buhardilla repleta de pinturas), aunque el origen de todo está, como ella, en Galicia.

Esta historiadora del arte de 32 años reconvertida en diseñadora acaba de lanzar su segunda colección, de nombre evocador, Mermaids, o lo que es lo mismo, sirenas. Collares y pendientes donde las conchas de las playas de O Grove y la ancestral técnica de las colareiras son las protagonistas. «Yo me las imagino haciendo piezas para las ninfas del mar», confiesa esta enamorada de los oficios tradicionales, a los que impregna de un toque de modernidad por el que suspiran templos de la moda como Barneys, en Nueva York, Le Bon Marché o Galerías Lafayette (París), The Webster (Miami), Matchesfashion (Reino Unido) o Isetan y Dover Street Market (Tokio).

Chanel, casa proveedora

Uno de los proveedores de Heimat Atlántica en esta nueva aventura ha sido la mismísima casa de la camelia. Maison Desrues, del grupo Chanel Métiers d'Art, ha creado el cierre de dos de sus collares (Iris y Love Necklace). El surtido, cuyos precios oscilan entre los 155 y los 510 euros, no se puede adquirir, de momento, en ninguna tienda física de España, aunque sí, en Internet, un mercado que supone entre el 20 y el 30 % de sus ventas. 

«Con mi proyecto busco inventar pero también preservar lo bello, tomando como punto de partida técnicas locales a las que añado mi propia visión estética para integrarlas en el armario contemporáneo». Esa combinación entre lo antiguo y lo nuevo es la esencia de la firma. «Muchos artesanos que no encontraban beneficio económico han retomado la actividad gracias a este tipo de iniciativas. La moda debe de tener una responsabilidad social y cultural». Es lo que hizo con un oficio a punto de desaparecer, el del junco portugués, que rescató como materia prima de sus bolsos.

Celeste, artesana portuguesa que trabaja el junco y colabora con Heimat Atlántica
Celeste, artesana portuguesa que trabaja el junco y colabora con Heimat Atlántica

Celeste, una artesana que aprendió la técnica de su familia cuando solo tenía ocho años, les da forma al otro lado de la raia. Y Colette, una de las grandes profetas de la moda, les otorgó alcance mundial tras mantener estas piezas, al estilo del capazo luso tradicional, ocho meses en sus vitrinas. «Fue un punto y aparte que nos catapultó». Un ‘nosotros’ en plural que nació de un ‘yo’ con apenas mil euros de presupuesto y ensamblando piezas «en la cocina de mi casa y con la ayuda de mi madre», cuenta Montse. Hoy cuenta con taller propio en Pontevedra. 

Bolsos para atraer el amor 

Bolsos y tote bags que surgieron de una necesidad personal y que se convirtieron en objeto de deseo en escaparates de medio planeta. «En mi caso fue para encontrar el amor y mantenerlo», explica Montse, que incrustó un fetiche de Sargadelos de una pareja de amantes a modo de talismán. Coloridas piezas de porcelana con los tonos míticos de la casa gallega que incluyeron después al cigarrón como imán de la felicidad, o unas manos entrelazadas para proteger pertenencias. Con asa de junco o de piel, y en múltiples colores y tamaños, todas las piezas son personalizables. «La gente está cansada de la moda en serie, y hay una vuelta a la artesanía; buscan piezas únicas que les conecten con una historia y con el origen de los materiales». Tras los fetiches de Sargadelos, Montse creó otra colección, Shells Bags, con conchas.

Próximas creaciones

Una camiseta con el logo de la firma ha sido la primera incursión en el textil de la firma Heimat Atlántica. «Mi sueño es vestir al cliente de arriba abajo», dice su creadora, que ya ha explorado nuevos universos creativos alrededor de un nexo común, territorios bañados por el oceáno que da nombre a la marca. «Me encantaría hacer algo con los kilts escoceses y con la artesanía de los indios norteamericanos». 

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