Un ojeador del Dépor con raíz gallega en el ataque del Ciudad de Lucena: «Es un crac»

DEPORTISTAS

Diego Canty (derecha), durante un partido de esta temporada con el Ciudad de Lucena
Diego Canty (derecha), durante un partido de esta temporada con el Ciudad de Lucena Juán PérezCiudad de Lucena

Diego Canty compatibiliza su función de delantero del equipo de Segunda Federación con el «scouting» para el conjunto blanquiazul

19 oct 2026 . Actualizado a las 08:43 h.

Los apellidos le delatan, aunque la partida de nacimiento y el acento avalen su condición de andaluz. Diego Cantariño Abelleira, Canty, vivió en Noia hasta los once y tiene casa en A Coruña, donde juega el primer equipo al que fue a animar. El futbolista que más le gustaba: Diego Tristán. No empezó mal a educar el ojo este trabajador del Dépor enrolado como segundo punta en el Ciudad de Lucena; allí tiene encandilado a su entrenador. «Cualquiera con 22 como él sería campeón», proclama Antonio Jesús Cobos, artífice del reciente ascenso de este conjunto cordobés a Segunda RFEF y de su condición de escuadra revelación.

Canty, de 31 años, ha pasado los últimos dos en el club. «Es ideal para un vestuario. Muy listo, palpa muy bien lo que pasa. Sabe cuándo dar ánimos, un toque de atención... Un crac. En el campo, su principal cualidad es que es muy inteligente. Explota sus virtudes de manera espectacular», sostiene el míster, consciente de que en este atacante pulido en las canteras del Espanyol, el Granada y el Cádiz hay también un ojeador al servicio del Deportivo: «No nos cuenta muchas cosas de su otro trabajo, pero se le nota que está preparado y formado. Entiende rápido cualquier cuestión táctica y todo lo que dice tiene mucho sentido».

Las dos ocupaciones de Diego Cantariño han chocado en un par de ocasiones. «Algún viaje largo sí que le han encargado para ver partidos. Ha pedido días para ir a Portugal y este verano para quedarse en Málaga, pero lo compatibiliza bien», comparte Cobos, convencido de que su pupilo hará carrera en el scouting: «Conoce jugadores y equipos, sabe dónde buscar. Además, dentro de un vestuario es un fenómeno y si un futbolista tiene que ver a otro, esas cosas se huelen». Comenta además que «tiene claro que quiere dedicarse a eso. Le insisto en que podría ser un gran entrenador, pero no le apetece. Dice que no quiere pasarlo mal».