Pauleta, futbolista redondelana del Benfica y de Portugal: «Decidí representar al país que me dio la oportunidad de ser profesional»
DEPORTISTAS
La centrocampista vive una etapa dulce tras dos lesiones graves de rodilla
20 abr 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Paula Domínguez Encinas, Pauleta (Redondela, 1997), disfruta del fútbol como nunca. Lo hace tras haber superado su segunda lesión grave de rodilla, convertida en leyenda del Benfica y haciéndose un hueco con la selección de Portugal tras diez años en el país al que agradece la oportunidad de ser futbolista profesional.
—Superada la lesión, vive un momento dulce. ¿Cómo se siente?
—Muy bien. Después de la segunda lesión, me centré en volver a estar sana para jugar al fútbol y todo está saliendo bien. Volví a tener importancia en mi club, que era lo prioritario, y como premio a ese trabajo para recuperarme, no solo de esta última lesión, sino también de la anterior, llegó la llamada de la selección.
—¿Se vive de manera muy diferente el proceso la segunda vez?
—Más o menos. Que se repita tiene sus cosas buenas y malas. Estuvieron muy próximas en el tiempo: reaparecí en febrero y me volví a romper en octubre. Me quedó mal sabor de no haber vuelto a disfrutar entre medias. Pero aunque es duro volver a sufrirlo, adquieres esa sabiduría que te ayuda a entender mejor lo que va pasando y lo que debes hacer. Aunque hay momentos en el que ves el vaso medio lleno y otros, medio vacío, el pensamiento de «qué pena pasarlo otra vez» está.
—Habrá sido importante el trabajo psicológico en ese sentido.
—Sí. Menos mal que cada vez se habla más de ello. No creo que se necesite solo cuando nos pasan estas cosas. Recurrí a terapia antes de la primera lesión y me ayudó a gestionar todo lo que nos pasa, porque este no es un trabajo normal. Es un apoyo importante.
—Una vez de vuelta, ¿existe el miedo a que vuelva a ocurrir?
—En el día a día normal en relación al fútbol, cuando juego y cuando entreno, no, en ningún momento. Fuera de eso, sí te vienen pensamientos, pero rápidamente se van. Es natural, y más, cuando ya te pasó dos veces, pero estoy consiguiendo disfrutar sin ningún miedo. Lo que más quería era volver a disfrutar y no tengo dolor en ningún momento, algo que ayuda a no pensarlo.
—¿Se ve ya al 100 %?
—Es difícil decirlo. Pasaron tres años del inicio de esta travesía de lesiones y de no haberlo sufrido, tampoco sería la misma. Sí me siento al 100 % físicamente, sin ninguna limitación. Me siento más madura como persona y eso se traslada al terreno de juego. Probablemente, no hago algunas cosas que hacía antes de pasar por todo esto, pero hago otras.
—¿Qué le ha enseñado todo esto?
—A aprovechar cada momento. En esta profesión, todo pasa rápido, hay muchos partidos en poco tiempo y te centras en ese círculo de jugar y descansar. Después de tanto tiempo alejada, aprovecho al máximo cada sesión de entrenamiento, cada partido, cada instante, y eso me lo trajo este proceso. Sin duda, disfruto más que nunca de la competición, de querer ganar, el sueño que siempre tuve y sigo teniendo.
—¿Cómo recibió la primera llamada de la selección?
—La lista salía justo cuando estábamos terminando de entrenar y mi compañera y amiga Andreia Norton, a la que conozco desde hace muchos años, había dicho que iba a subir a la televisión a las 12.00, cuando salía, mientras yo estaba en el gimnasio, y que si me convocaban pegaría un grito. Así fue, fue un momento curioso, porque no lo estaba viendo directamente, pero con ese grito, lo sabía.
—¿Llegó a pensar que había perdido el tren de la selección por las lesiones?
—Sí. Con la primera, no tanto, pero con la segunda, sí pensé que igual esto que tanto quería, que estaba tan cerca y me había marcado como objetivo, se esfumaba definitivamente, pero también fue una motivación más para no rendirme, un aliciente.
—¿Le cuesta a la gente entender que haya decidido competir con Portugal?
—No. Quien me conoce sabe que soy una persona de ideas fijas. Lo decidí incluso antes de tener la nacionalidad. Tuve la oportunidad de ser profesional en Portugal, aquí pude hacer de esto una vida y mi trabajo y la mejor forma de agradecérselo es representando a este país y haciendo lo que mejor sé hacer, que es jugar al fútbol. Fue algo natural. Llegué con 18 años, aquí hice mi vida con mi pareja, me saqué el carné de conducir aquí, acabé la carrera aquí... Fue donde me hice adulta. Los dos años de Braga fueron de transición, estaba a 50 minutos, pero Lisboa ya son cuatro horas y media. Después del covid fue cuando empezamos a notar que estábamos construyendo nuestra vida aquí, aunque las raíces de nuestra tierra nunca se van.
—¿Cómo fue la sensación de debutar con Portugal?
—Muy buena. Era algo que tenía en el punto de mira, que se había comentado muchas veces, todo el mundo me preguntaba… Lo llevaba esperando mucho tiempo y, además, fue en el norte de Portugal pudo venir gente de Galicia y fue bonito y especial. Espero que sean muchas más y seguir trabajando para ayudar en lo que pueda al equipo.
—Terminó la carrera de Química. ¿Lo tiene aparcado?
—Justo después de acabar, hice un posgrado en programación científica en Python y un máster en inteligencia artificial en el área de la salud y estuve jugando un poco con eso. Sigo leyendo, programando y encontrando proyectos que me interesen. La química quedó un poco atrás, pero a formación sigue. Soy una persona curiosa que quiere siempre aprender. Me viene bien llegar a casa y hacer algo diferente. Además, mi pareja y yo nos metimos en un negocio aquí, en Lisboa, un pequeño restaurante de comida saludable. Creo que a todo deportista le viene bien tener otras cosas en las que pensar para no estar siempre en esa círculo de alto rendimiento que nos absorbe.
«No tengo ninguna espina con el fútbol español»
Internacional con Portugal sin olvidar sus raíces gallegas, Pauleta no descarta terminar su carrera en el Benfica y, pase lo que pase en el futuro, asegura no tener ninguna espina que quitarse con el fútbol español.
—¿Se ve el resto de su carrera en el Benfica?
—Me siento bien en Lisboa, construí aquí una historia bonita, aunque el fútbol es volátil y nunca se sabe lo que puede pasar en el futuro ni si te puede surgir una oportunidad y hay que cambiar de aires. Pero estoy feliz en un club ambicioso, que quiere hacer las cosas bien tanto en Portugal como en Europa, y espero que ellos también estén contentos conmigo.
—¿No tiene ningún tipo de espina a nivel de clubes con el fútbol español?
—Sinceramente, no. Hice mi vida aquí, me surgieron la oportunidad el Braga, primero, y del Benfica, después y hablo muchas veces con gente de Galicia de que faltan muchas oportunidades a las gallegas. Hay mucha calidad y pienso que en mi generación había muchas futbolistas que se merecían una oportunidad que no tuvieron y no consiguieron hacer carrera por esa causa. A mí se me presentó esa ocasión en el país vecino y estoy contenta, porque lo que quería era competir a más nivel y hacer de esto mi vida.
—¿Percibe que ha cambiado el panorama y ahora sí hay más oportunidades para las futbolistas en Galicia?
—Creo que sí. Proyectos como As Celtas y el del Deportivo siempre son positivos. Se están haciendo las cosas bien, con buenos profesionales y cada vez tienen más visibilidad las jugadoras gallegas y los equipos. Cuando mi generación estábamos en El Olivo, habían buen material y cosas bien hechas también por parte de otros equipos como Friol, Sárdoma, Victoria de A Coruña... Pero quizás no se veía tanto y que equipos con nombre y estructura por detrás se sumen puede ayudar a que esto crezca y se vea como un sitio en el que el fútbol femenino también tiene nivel.
—¿Qué objetivos le quedan por cumplir en su carrera?
—Van apareciendo. Nunca pensé ser capitana del Benfica, jugar la Champions, jugar con Portugal... A corto plazo, mis metas son seguir siendo importante en el Benfica, ayudar a seguir creciendo al equipo, sobre todo en Europa, y seguir sumando experiencias con ellos y con la selección.