Andrés González, director de Rendimiento del Olympique Lyonnais: «La élite implica dar el 100 % en el día a día»

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La visión del director de Rendimiento del Olympique Lionnais
La visión del director de Rendimiento del Olympique Lionnais ABRALDES

El preparador físico ourensano busca la excelencia en el fútbol femenino junto a Jonatan Giráldez en el ambicioso proyecto francés

26 ene 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Andrés González Gómez (Ourense, 1990) forma junto al vigués Jonatan Giráldez una dupla instalada en la cúspide del fútbol femenino, después de guiar al FC Barcelona al número uno mundial y aventurarse en los proyectos de la mecenas del deporte practicado por mujeres, Michele Kang. La también accionista mayoritaria del London City Lionesses, contó con los gallegos para dirigir al Washington Spirit y ahora les encomienda la joya de la corona, un Olympique Lyonnais que es el club más laureado en la Champions League femenina, la que ya están disputando codo a codo al mismísimo gigante catalán.

—¿Cuándo se dio cuenta de que su formación en el campo de la preparación física se convertiría en su profesión?

—Nunca fui un estudiante muy aventajado, así que en el bachillerato pensé que debía estudiar algo que me gustara y me decidí por el grado de Ciencias de la Actividad Física y el Deporte en A Coruña, mientras seguía jugando al fútbol en categorías locales. Ya en la universidad tuve que decidir sobre orientar mis estudios hacia la gestión, el rendimiento o la salud. Oscilé un poco entre las dos primeras, pero al trasladarme a Barcelona con la que hoy ya es mi esposa aproveché para hacer un máster y sacarme todos los títulos de entrenador de fútbol mientras trabajaba en distintos empleos, en Pull & Bear, Decathlon o de monitor en el Club Metropolitan.

—Unas prácticas en la federación catalana que le brindaron muchos contactos.

—Marc Vivés, después director deportivo, me propuso trabajar en la preparación física de las selecciones regionales de base y allí había gente como Lluis Cortés, Jonatan Giráldez y Natalia Arroyo. Aún dudaba entre dedicarme a la gestión o el rendimiento, pero tenía mucho respeto por todo lo que veía allí, así que siempre intentaba ponerme en contacto con los preparadores físicos de equipos como el FC Barcelona para interesarme por sus métodos de trabajo.

—¿Cuál fue su primera impresión ante el talento de los niños con los que realizaba su labor, varios de ellos hoy profesionales?

—Pues la verdad es que cuando los veo jugar hoy aún reconozco varias de las señas de identidad que se veían entonces. Gavi, por ejemplo, destacaba por una enorme calidad, pero también brillaba esa característica de luchador supercompetitivo y con carisma. Lamine Yamal también era ese niño disfrutón con un enorme talento. Hacía todos los ejercicios como si fuera un profesional, pero también intentaba demostrar que eso no era impedimento para divertirse al máximo con el fútbol. Otros, como el portero de los campeones olímpicos, Arnau Tenas, ya demostraban también por entonces su gran carácter en el campo. Y así con muchos otros futbolistas.

—¿Y cómo fue su entrada en el FC Barcelona?

—Estoy muy agradecido a la Real Sociedad y a Natalia Arroyo por la oportunidad que me dieron para debutar en la élite femenina, pero tenía claro que era algo temporal. Mi esposa tenía un buen trabajo en Barcelona, en el que estaba muy a gusto, así que tenía la idea de volver. Cuando Jonatan se enteró, tenía dos preparadores físicos que estaban trabajando muy bien en el primer equipo femenino de los azulgranas, pero me pidió el currículo para presentarlo en el club. Martí Matabosch, director de ese departamento, no tardó en llamarme y me ofreció trabajar en la filial masculina. También me encargué de coordinar la preparación física de los equipos femeninos, de la filial para abajo, hasta integrarme en el staff de Jonatan Giráldez en el primer equipo.

—Otra vez rodeado de una constelación de deportistas de élite.

—El talento de jugadoras como Alexia Putellas o Aitana Bonmatí es enorme, pero me sigo quedando, como dije de los chicos, con su capacidad de trabajo. Siempre hay un porcentaje de suerte en los triunfos, pero mantenerse en la élite implica dar el 100 % en el día a día tanto por parte de las deportistas como de los que trabajamos con los métodos de Jonatan.

—¿Intimida la exigencia de luchar por todo en un proyecto como el de Lyon?

—Los entrenadores siempre buscamos nuevas metas y, después de todo lo que ganamos en Barcelona, nos seducía un entorno como el de Estados Unidos, donde ganar la Challenge Cup. En Francia, toca luchar por todo otra vez en un terreno más conocido como el europeo. En Liga ganamos todos los partidos y en Champions solo cedimos un empate, como hizo el Barcelona.

En corto

Sencillo, trabajador y familiar, es lo que se desprende de las respuestas de Andrés González a las preguntas cortas.

—¿Se le van los ojos tras los automóviles de alta gama?

—No mucho. Si me llevan a mi destino me vale. En el club me dieron uno y vendí el Focus que tenía. No necesito más.

—¿Lee o prefiere una buena película?

—Ya leo muchos estudios y artículos referentes a mi profesión, así que para el tiempo de ocio prefiero lo audiovisual. Me gustan series del estilo de La Casa de Papel y también me atraen películas como Lo Imposible y ese género de las grandes catástrofes y cómo se afrontan.

—¿Entra en la cocina o espera en la mesa?

—Me defiendo cocinando, pero no lo disfruto tanto por el destrozo que causo. En eso tengo la suerte de que mi esposa es mucho mejor cocinera y me guía.

—¿Su hija les cambió la vida?

—Mucho y para bien. Tiene nueve meses y da gusto volver a casa. Desde el principio se portó muy bien y nos deja dormir. Siempre disfrutamos en familia. Desde Washington era difícil, pero ahora podemos viajar más a Galicia.

—¿Cómo encaja las visitas de una magnate como Michele Kang?

—Es cierto que todo el mundo se pone firme cuando aparece la jefa. Pero es una mujer súper cercana en el trato. Contradice esa exigencia que desde luego provoca al trabajar con ella, porque busca a los mejores en cada puesto. Yo la conocía de Washington y agradezco que se ampliaran mis funciones a la dirección de Rendimiento e Investigación.