Estados Unidos se fija en una joven de Abegondo y le ofrece una beca en Florida

La primera vez que Laura Cetina le dio al balón tenía 7 años, los mismos que lleva en su actual equipo. Con 18 años acaba de fichar por un club americano y en septiembre comenzará la aventura


A Coruña

No es la primera vez que le hacen una oferta, es más, a sus 18 años recién cumplidos, ha rechazado ya unas cuantas. Entre ellas, las de varios equipos nacionales, de Estados Unidos o la propia Juventus de Turín. Al principio no entraba en sus planes dejar su casa, en Abegondo, y marcharse lejos de su familia y amigos. Sin embargo, casi dos años después de recibir la primera propuesta, ha cambiado de opinión. El próximo mes de septiembre, Laura Cetina hará las maletas y pondrá rumbo hacia Florida, concretamente a la ciudad de Melbourne, donde la universidad le ha ofrecido una beca completa para compaginar los estudios con su principal pasión: el fútbol

Empezó a darle al balón con apenas 7 años, cree que motivada por su padre y su tío, que por aquel entonces vivía con ellos. Desde entonces no se ha despegado de la pelota. A los 11 años se unió al Victoria coruñés, donde a día de hoy sigue jugando como media punta o delantera. En breve lo hará en el Eastern Florida State College. «Los equipos de Estados Unidos no contactan directamente con los padres, ni con los jóvenes, sino que lo hacen a través de unas agencias, que actúan como intermediarias. Una de ellas, se puso en contacto con Laura porque les interesaba presentarla allí. Una vez que les envías todo el material que tienes disponible, trayectoria, vídeos, recortes de prensa... las universidades te hacen ofertas, y a partir de ahí, tú vas negociando la que más te interese. Nosotros tuvimos varias hasta que aceptamos esta última», explica Jesús, el padre de Laura, que ha sido el encargado de llevar las negociaciones. A pesar de que se tendrá que separar de su hija durante una buena temporada, no tiene duda de que será una grandísima oportunidad para ella. «Igual si se hubiera quedado en Europa, habría tenido una mayor progresión a nivel deportivo, porque el fútbol de Estados Unidos es más físico, pero gana en todo lo demás. Vendrá con una carrera y con otro idioma», señala.

Estudia 2.º de Bachillerato, un curso ya de por sí exigente, como para encima sumarle entrenamientos y partidos, por lo que resulta admirable cómo compagina ambas dedicaciones. «Es bastante difícil, el año pasado era más fácil, no por el hecho de estar en 1.º de bachiller, sino porque entrenábamos de 21.30 a 23.00 horas, y ahí uno ya casi no estudia y servía para despejarse un poco. Este año como jugamos en nacional, y podemos entrenar y jugar partidos, y los que juegan para la liga gallega no, nos cambiaron para las 19 horas, y la verdad es que te corta un poco la tarde y por eso este año está siendo un poco más difícil», señala Laura, que confiesa que cuesta ponerse delante de los libros después de entrenar, y todavía más, cuando hay partido.

Sus mayores fans están en casa. Su padre es un incondicional de sus compromisos deportivos, y su madre acude siempre y cuando el trabajo se lo permite. 

Una salida profesional

Precisamente a ellos, a sus padres, y a sus amigos, Laura les ha tenido que decir que no muchas veces. Se ha visto obligada a renunciar a algún que otro plan para poder cumplir con el equipo, pero no se arrepiente. «Como estoy acostumbrada a hacerlo y me gusta ir a entrenar, no lo veo como un sacrificio», indica. A diferencia de las otras propuestas que ha recibido, Laura se ha decantado por una donde le ofrecen una beca completa, es decir, le cubre el cien por cien de los estudios y el alojamiento hasta finalizar la carrera, «todo menos los viajes y el seguro médico», apunta. Vivirá en un bloque de apartamentos con otras cuatro jugadoras de distintas nacionalidades. Entrenará por las mañanas, en teoría a las siete hay que estar en pie, y estudiará por las tardes. «Todavía no lo tengo muy claro, y a medida que se acerca el momento, menos todavía, pero quiero hacer algo relacionado con la salud. La biología me gusta mucho», señala alguien que sueña con dedicarse profesionalmente al fútbol. «Aunque sea difícil, sí que me gustaría, creo que es lo más top. Incluso antes que estudiar algo relacionado con la salud, preferiría jugar al fútbol. Es difícil», apunta la joven a la que sus compañeras de equipo ya han felicitado y prometido una visita. 

Suele encajar el balón una media de nueve goles por temporada, y cuando por lo que sea no entra bajo los palos, la jugada salta del campo a la cabeza. «Cuando fallo un pase le doy vueltas en la cabeza de cómo pude haber fallado eso... Es algo que tengo que cambiar», dice. Sigue con atención a su equipo del alma, el Barcelona, tanto masculino como femenino, aunque «es más fácil y asequible» seguir a los chicos, de lejos al Dépor, y en ningún caso se sienta a ver al Real Madrid. No le importaría parecerse a Frenkie de Jong, o en su caso a Alexia Putellas. Desde luego, esta joven, que confía en que su experiencia americana sea «inolvidable, que dure lo máximo posible y la recuerde como una de las mejores de mi vida», apunta maneras.

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Estados Unidos se fija en una joven de Abegondo y le ofrece una beca en Florida