Sin prisa por hacer las maletas

Antonio Serrat intensifica su preparación con la esperanza de competir en agosto, pero por ahora no se plantea unirse a su grupo entrenamiento en EE UU


vigo

El confinamiento cogió a Antonio Serrat en Vigo y la desescalada también. Con la vuelta a la normalidad, el triatleta intensifica su plan de preparación con la esperanza de volver a competir en el mes de agosto, pero lo hace en su ciudad. Por el momento no se plantea viajar a Estados Unidos para unirse a su grupo de entrenamiento que capitanea el técnico Ian O’Brien. Su intención es hacerlo cuando la competición esté a punto de ser un hecho y siempre que se garantice la máxima seguridad. Por el momento está feliz en Vigo.

«Abrieron las fronteras, pero igual es un poco arriesgado. Por el momento estoy aquí manteniendo el contacto con el entrenador», comenta el vigués, que es cauto en todos los comentarios sobre los planes de futuro más próximos. «El grupo de entrenamiento está en Estados Unidos y están juntos, pero nunca sabes cómo va a evolucionar la situación, sobre todo allí en donde siguen saliendo casos y las cifras son muy altas. Tampoco me presiona para que vaya porque hay mucha incertidumbre», comenta el triatleta vigués.

Porque el propio Ian O’Brien, uno de los gurús de la disciplina en la parte técnica, «prefiere ir poco a poco» con sus triatletas y deja el momento del encuentro cuando el esbozo de calendario actual se convierta en realidad. «Cuando empiece a haber competiciones, la idea es reunir al grupo de entrenamiento para preparar las carreras, pero un poco a expensas de que se inicie el calendario. Cuando haya cierta normalidad, la idea es juntarnos en un sitio para entrenar».

El calendario, autonómico, estatal e internacional, tiene su mirada fijada en el mes de agosto. La Federación Galega quiere poner en marcha su circuito en el mes más veraniego del año, lo mismo que la española con sus campeonatos estatales, mientras que la primera prueba del Mundial será el 28 de agosto. La mayoría del calendario se concentraría en Europa, lo que aliviaría las cosas para el vigués.

En este contexto, Serrat estará al menos durante todo el mes de julio en casa y para continuar con la puesta a punto el técnico estadounidense continuará enviándole los planes de entrenamiento al triatleta vigués: «Durante todo el confinamiento me mandaba entrenamientos de carrera a pie y de ciclismo y, desde que tengo la posibilidad de ir a nadar, también los entrenamientos de natación. La planificación va pensada para poder competir en agosto y poco a poco habrá que ir aumentando el número de sesiones de calidad y un poco de intensidad y esperemos que todo vaya bien para poder competir», dice.

Tanto quiere aprovechar el tiempo en Vigo, que por el momento no piensa gastar fuerza en planificar el primer viaje post pandemia. «No solo tienes que mirar el viaje, sino también la estancia y dar marcha atrás de un día para otro sería perder el tiempo».

Serrat, ya un clásico en las pruebas de triatlón del circuito mundial, se ha convertido en una de las esperanza de futuro del triatlón gallego.

«En Galicia hay 300 carreteras que van al mismo punto y es difícil aburrirte»

El trabajo en el confinamiento le ha permitido a Antonio Serrat volver a la normalidad del mejor modo posible. «A nivel físico me encuentro bien, corriendo y en bici no llegué nunca a parar del todo, al final entrenar en el rodillo y en la cinta me pude mantener bien. Sí que en la natación es un poco lo que estoy retomando las sensaciones. La natación es un deporte mucho de sensaciones no es fácil, cada vez voy notando mejores sensaciones». Algo normal teniendo en cuenta que solo lleva dos semanas tirándose a la piscina.

Todo lo contrario que con la bici, que cogió por primera vez cuando se comenzaron a levantar las restricciones del estado de alarma. «Al final en horas pueden ser casi 5 pero al final lo que se hace más duro es cuando hay alguna sesión corta de series y dar el 100 %. Poco a poco vas aumentando las sesiones de intensidad porque poco a poco hay que ir encendiendo el motor». A estas alturas ya se conoce todas las rutas y no necesita repetir itinerario: «Desde Vigo no hay una única carretera que tenga que repetir todos los días, por suerte en Galicia hay 300 carreteras que dan al mismo punto y la verdad es que uno no se aburre».

En la carrera a pie encontró como socios a un grupo de entrenamiento del Celta. «Voy con ellos a Castrelos y la verdad es que las sesiones se hacen más amenas y eso se agradece mucho». Cuando el panorama está más normalizado también tiene pensado acudir a las pistas de Balaídos.

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