Rubén de la Barrera: «Me siento más completo»

El entrenador gallego, que sonó para el Dépor, hace balance de su etapa en el Al Ahli de Doha, su primera experiencia internacional


La Voz

Rubén de la Barrera (A Coruña, 1985) vuelve a tomar impulso, tras un año en Catar, su primera experiencia al frente de un banquillo extranjero, al que llegó desde la Real Sociedad, en la que era la mano derecha de Asier Garitano.

-¿Cómo se encuentra?

-Muy bien. En los dos últimos años sucedieron cosas productivas, complementarias y nutritivas para mi carrera.

-¿Son tan diferentes la Real Sociedad y el Al Ahli?

-En el vestuario de Catar hay una heterogeneidad importante, respecto a Europa. Hay desde jugadores que están en la penúltima etapa de su vida deportiva hasta los que intentan hacer méritos para ir a sus selecciones, y los futbolistas aficionados. Hay una gran distancia en la cultura deportiva y los hábitos, tal como los concebimos aquí. Hay grandes resistencias que condicionan el día a día de un entrenador europeo.

-¿Cuáles?

-Los horarios, el sentimiento acerca del entrenamiento, las formas de proceder. No secundan el nivel que se persigue con la incorporación de cuerpo técnico y jugadores extranjeros. Confluyen dos realidades: la de la academia Aspire y la del club. Educación y hábitos europeos y la parte del club que impide que ese ciclo alcance lo que realmente podría. Esa interacción entre lo árabe y lo europeo determinará lo que será esa liga a corto y medio plazo. Catar tiene muchas opciones de convertirse en una Liga importante y no solo para la última etapa de la carrera de un futbolista.

-¿Tuvo algún dilema moral?

-Lo que Catar representa en el golfo pérsico es un lugar independiente de todo y muy europeizado, sabiendo que se rige por lo que se rige. Y hay que tener en cuenta que el fútbol es un gran negocio.

-¿Por qué no continuó?

-Consideré cumplido mi ciclo allá. Perseguía, primero, llevar a cabo mi actividad en un contexto extranjero de ese tipo para poner a prueba mi capacidad de liderazgo con esa mezcla de alto nivel y amateurismo.

-¿Y lo consiguió?

-Sí. Catar permite encontrar situaciones imposibles de encontrar en Europa, lo que obliga a una capacidad de liderazgo que en otro contexto se revisaría, y en una lengua que no es la tuya y evitando perder el mayor porcentaje de tu esencia. Pero si tengo que volver atrás, sabiendo esto, volvería a tomar la misma decisión, sin duda.

-¿Se toma un tiempo de análisis o mejor si no hubiese lapso?

-La reflexión debe producirse en el día a día, analizando lo que te permite e impide ser más. Hay opciones para entrenar, pero quiero decidir sintiendo que donde vayamos es bueno para el club y para mí.

-¿Qué hace mientras?

-Pues hasta mayo creo que estaré viajando mucho, compartiendo conocimientos. Haber encontrado este momento es positivo para asentar cuestiones y adquirir más herramientas, para poder volcarlo todo en la nueva oportunidad que estoy seguro que no tardará en llegar.

-Por un lado, se ha ganado el derecho a elegir; por otro, ¿siente que está obligado a aceptar lo próximo para no quedarse fuera de la rueda?

-Ahora deduzco que hasta mayo no estaré trabajando para un club, sino para mí, para que adonde pueda ir se beneficie de ello. Cada uno invierte su tiempo en lo que considera y yo ahora considero fundamental compartirlo con personas que me aporten complementariedad.

-Pero esa rueda...

-El mundo es muy grande, el fútbol no tiene límites geográficas. Eso es algo que también quería experimentar en Catar. Yo lo que quiero es remover esas creencias limitantes que me pueden estar condicionando. Y el día que yo desde dentro no sienta esa necesidad de querer más, entonces estaré yendo hacia un lugar no deseado. Pero si algo creo, es que me siento más completo que antes de esta última experiencia.

«Este año, el ascenso del Dépor será mantenerse»

En su etapa en Oriente Medio, el nombre de Rubén de la Barrera sonó para el banquillo del Deportivo.

-Tenía la impresión de que tarde o temprano esos caminos se cruzarían.

-Uno es entrenador y vuelca su ilusión y capacidad en el que club que desea que seas tú y no otro el que esté ahí. Y en este caso se da que yo soy de A Coruña y que sienta una ilusión por trabajar en mi ciudad y en el Dépor. Me siento capacitado para asumir cualquier tipo de reto, incluso en esa situación que no era la mejor. Pero más allá de valorar la situación deportiva, es un motivo de orgullo.

-¿Siente que ha pasado ese tren?

-Para nada, para nada. Soy muy joven. Esa opción se va a poder activar y ojalá se abra. Ojalá en un momento en el que el club y yo sintamos que ambos nos necesitamos. No es lo mismo ir a un sitio que llegar a un sitio.

-¿Cómo ve al equipo ahora?

-Espero que con el cambio de consejo y Fernando Vázquez logre el objetivo de permanecer, volver a crecer y recuperar su plaza en Primera División.

-Alguno ya hace cuentas de play off y no de permanencia...

-Es normal que suceda eso. Fernando Vázquez propicia unión. Lo entiendo como el hecho de reclutar lo más necesario de todos para volcarlo en el club. Su presencia agitó todo lo que rodea al Deportivo.

-¿Puede explicar semejante cambio de dinámica?

-Esto funciona así. Pierdes dos veces y más oscuro no puede ser, pero ganas otras dos y el horizonte del play off se vuelve a abrir. Hay que dejarse llevar por estas sensaciones positivas. Se salvará seguro. Pero desde el banquillo también hay que saber que el objetivo no deber ser otro que el de la permanencia. Sería irresponsable pensar en algo más, independientemente de que llegue... y ojalá llegue. Se ha generado un sentimiento de fortaleza, pero no hay que perder la perspectiva.

-Usted tenía a su lado a Manu Sotelo.

-Efectivamente. Ya había trabajado con Fernando Vázquez. Es tremendamente capaz y con experiencia en un puesto concreto, aunque su función puede verse ampliada para aportar más al primer entrenador. Siente al club, siente al Dépor. Ojalá esta etapa se culmine de igual manera que la anterior en la que ambos estuvieron juntos. Este año, el ascenso será mantenerse.

Votación
0 votos
Comentarios

Rubén de la Barrera: «Me siento más completo»