Alicia Fernández, una vida dedicada al balonmano

Dejó su casa con solo 15 años para crecer y ha sido una de las revelaciones del torneo


Alicia Fernández (Valdoviño, 26 años) es la Guerrera gallega. Se enfundó la codiciada camiseta roja de España tras el varapalo de los Juegos de Río y el final de la etapa de Jorge Dueñas como seleccionador. Cuando la federación afrontó un cambio generacional. A Alicia, que tomó el relevo de otra gallega ilustre, la viguesa Begoña Fernández, le llegó la oportunidad con solo 24 años y no la ha dejado pasar. Brilló en el Europeo de Francia, aunque entonces España acabó décima por la bisoñez de muchas jugadoras, también en los Juegos del Mediterráneo, y ahora ha sido una de las columnas del éxito en el Mundial de Japón, en el que el oro se escapó en unos últimos segundos polémicos. Juega de central y se ha convertido en una fundamental en el combinado de Carlos Viver, con muchos goles y muchos minutos en la pista. Ha sido una de las grandes revelaciones en Japón.

La humildad, el trabajo y una cabeza bien amueblada son algunas de las características que definen a una persona que ha hecho del balonmano su vida y su gran pasión. Dio sus primeros pasos en el Narón, aunque siendo solo una niña, a los 15 años, hizo las maletas y se marchó a Valencia para jugar al balonmano de una forma casi profesional. Dos años más tarde debutó en la máxima categoría y fue internacional por España, tanto en juveniles, como júnior o promesas. Tras el Valencia regresó a Galicia para curtirse en el Porriño y posteriormente fichó por el Aula Cultural de Valladolid. Su carrera sufrió un parón por una grave lesión de rodilla, que superó a base de pundonor y de ganas de salir adelante. Volvió a cambiar de aires para jugar en un club potente como el Bera Bera de San Sebastián. En la actualidad afronta su tercera campaña en el Râmnicu Vâlcea de Rumanía, con el que no solo juega una de las mejores ligas de balonmano del continente europeo, sino que además disputa la Champions.

En la selección española Alicia Fernández es el cerebro del equipo, por su forma de jugar parece que es una de las veteranas, aunque solo tiene 26 años. El futuro inmediato del mejor balonmano es suyo. «Ha crecido muchísimo en estos dos últimos años -dice de ella Carlos Viver, el seleccionador nacional- es una jugadora que destaca por su entrega y lucha. Además, entiende muy bien el trabajo táctico, es una persona a la que a cualquier técnico le gustaría entrenar. Desde el primer día se muestra como la prolongación del entrenador en ataque y, pese a que no es muy grande, esa entrega e intensidad le convierten en una jugadora muy completa».

Disputar los Juegos de Tokio es su próximo reto. La clasificación directa se escapó, aunque España logró una plaza para el Preolímpico. «Sería un sueño, es el máximo reto que puede alcanzar una deportista», afirma la jugadora si se le pregunta por Tokio.

Alicia regresará a casa con una plata que pudo ser de oro. Para ella será ahora el momento de disfrutar. «Siempre he soñado con que llegarían momentos como este -señaló la jugadora gallega horas antes de la final-, aunque nunca sabes si será posible. Ahora que estoy aquí, solo quiero pensar en disfrutar y en trabajar duro para seguir mejorando. Me ha escrito un montón de gente, no solo para felicitarme por mi trabajo o las victorias, sino para apoyarme cuando hay partidos en los que no hemos estado tan bien». Alicia llegó a Japón formando parte de una selección que era la decimocuarta en el ránking y acarició el título hasta el último segundo. Los sueños, a veces, se cumplen.

Alicia de las Maravillas

Juan Oliver

Alicia Fernández Fraga es uno de los frutos que el programa de detección de talentos, que la Real Federación Española de Balonmano lleva realizando desde 1979, cultiva y hace florecer generación tras generación.

Esta gallega de Valdoviño, nació un 21 de diciembre de 1992 (primera participación en unos juegos olímpicos del equipo nacional femenino de España), y se ha regalado, con unos días de antelación, una «plata» por su 27 cumpleaños. Dobles parabens. Con 17 años ya jugaba en División de Honor en el BM. Sagunto, Mar Valencia ambos de Cristina Mayo, para seguir su lucha por mejorar en el BM Porriño, Aula Cultural de Valladolid y Super Amara Bera Bera. En la actualidad milita en el balonmano Rumano Ramnicu Valcea. Como buena gallega, salir de su tierra para triunfar nunca fue un impedimento.

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