Xoán Ledo: el futuro está en sus manos

El portero gallego del Bidasoa Irún acumula hitos en la Asobal, en la Champions y con la selección, a pesar de su juventud


La Voz

Es la sensación en el equipo sensación. Y, además, por sus manos pasa el futuro de la selección española de balonmano, toda una potencia en este deporte. El guardameta gallego Xoán Manuel Ledo Menéndez (Lalín, 1996) se afianza bajo palos en un Bidasoa Irún que explotó la pasada campaña en Asobal y en esta camina con paso firme en la Champions. La reciente victoria contra el Riihimäki Cocks finlandés le sitúa como líder invicto en el grupo C. Apenas es la guinda a un momento de éxtasis que reverdece los laureles veinte años después hasta el punto de que ya hay lista de espera para hacerse socio del club irundarra.

Este capítulo de la historia tiene acento gallego. El de Ledo, al que la ola buena le ha cogido en su mejor momento, con el Europeo del 2016 y el Mundial del 2017 (fue el mejor portero) en el bolsillo (ambos júnior) e hitos recurrentes como liderar las estadísticas de paradas en la jornada de la Asobal o entrar en el siete ideal de la Champions. Su presencia con la selección absoluta para el Cuatro Naciones le sitúa en inmejorable posición para abanderar la sucesión generacional en los Hispanos. En la mente de todos, la trayectoria de uno de sus predecesores, el meta cangués Rodrigo Corrales.

El lalinense siempre lo tuvo claro, pero el grado de madurez que ha alcanzado gracias a este bagaje le otorga una perspectiva diferente a la de los inicios: «Desde los 14 años lo vi venir. Y ya sabía que, tarde o temprano, tendría que irme de casa. Me costó horrores adaptarme a Barcelona, pero sabía que tenía que hacerlo. Eso todo a mí me afecta en mi manera de entrenarme... si no hay buenas sensaciones... Me acuerdo muy a menudo. Vivía con Dani Dujshebaev, que estaba pasando por lo mismo. Nos ayudamos mucho».

Una vez superada esa fase, el gallego aterrizó en Irún «teniendo en la cabeza lo que realmente uno quiere: dar pasos grandes para afianzarse». Bajo esas premisas, Ledo reflexiona: «Al final me fui de Galicia sin saber si podría jugar en División de Honor B y ahora me pregunto si estoy listo para la Champions y la selección... pronto te das cuenta, si tienes el nivel». Con todo, el portero no peca de altivez. «Me queda todo por mejorar. Lo primero, mentalmente, no venirme abajo cuando las cosas no salen bien. Y técnicamente, la colocación», reconoce, mientras se esfuerza por mencionar un espejo donde se haya mirado: «Me encanta ?terbik, pero nunca podré ser como él, porque me lleva una cabeza... En este sentido, Gonzalo Pérez de Vargas se acerca más a mi perfil...». No quiere dejar de mencionar a aquellos que le guiaron en el balonmano Lalín, protagonistas de fases de ascensos memorables, como Pablo Pedreira y Carlos Durán, para reconocer que le gustaría servir de ejemplo «para los niños que empiezan en el balonmano, y que les acabe gustando tanto como a mí».

El factor mental y el camino

Gestionar la autoexigencia es una de las claves del éxito. «Mi presión es el día a día, intentar mejorar un partido que me ha salido bien... pero no acudir a la selección, porque eso puede generar frustración si no sucede en el plazo que yo me establezco. Hay que ser consciente del techo de cada uno en cada momento. Y en lo relacionado con la internacionalidad, me toca esperar», admite.

En este momento de su carrera, Xoán Ledo hace repaso: «Lo que te llevas es la gente que conoces en el día a día, el vestuario, los viajes de trece horas con interminables partidas de mus...». El gallego barre para casa. «Pontevedra es la zona donde más afianzado está el balonmano, en términos generales, a excepción de Barcelona. Y en Galicia, es muy positivo que el balonmano sea una opción real cuando los niños eligen un deporte. Lalín, que no tiene muchos habitantes, es un buen ejemplo de ello», analiza.

Desde su partida de la comarca dezana, el periplo no ha llegado a su fin: « A lo largo de mi carrera, me gustaría jugar en la liga francesa, alemana... eso sería una barbaridad, pero el tiempo lo dirá. Y, poco a poco, acabar siendo fijo para la selección, tampoco estaría mal».

Jacobo Cuétara: «Es cuestión de tiempo que se consolide en la selección»

Jacobo Cuétara llevó al Bidasoa Irún al mejor momento de su historia reciente desde que se hizo cargo del banquillo irundarra con el equipo recién regresado a la Asobal. Procedente del Villa de Aranda (punto en común con Xoán Ledo), el entrenador situó la pasada campaña al cuadro amarillo segundo en la máxima categoría, solo por detrás del todopoderoso Barcelona. La EHF aceptó la solicitud de la entidad para invitarle a disputar la Champions y este año es el equipo de moda, con Ledo protagonista.

Cuétara se congratula de ello: «Hemos apostado por su proyección, pero es que es uno de los mejores porteros del mundo de su generación [de hecho, estuvo nominado oficialmente a este reconocimiento]». «Asimismo, nosotros tenemos la responsabilidad de continuar formándole, porque un deportista de élite a su edad siempre se puede bloquear o alcanzar una meseta de rendimiento, pero él ha seguido creciendo», matiza. «Él y Rangel [el otro meta del equipo] son jóvenes y su evolución está vinculada a la evolución del equipo, de la permanencia a la Champions», analiza.

El entrenador ve a Ledo como «un portero agresivo e intenso, especialista en paradas cercanas de seis metros, y extremo pasador y lanzador de cara al gol. Ha mejorado su eficacia en paradas de lanzamientos desde larga distancia, en regularidad y porcentaje de solidez, antaño puntos débiles», explica. Cree, asimismo, que su consolidación en la selección española «es cuestión de tiempo, porque no debe quedarse estancado y, en su caso, es improbable porque ambición y confianza está claro que no le falta».

Cuétara elogia la cantera balonmanística gallega. «Digamos que, si hay que trazar una característica común, es la competitividad», reflexiona.

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