Vero Boquete: «Ni me voy por pasta ni a jubilarme»

«Quisiera retirarme en mi país», dice la compostelana que reconoce no tener en casa ni una televisión


Presentada por todo lo alto, el pasaporte de Verónica Boquete (Santiago, 1987) consume otra página. La de mayor contraste profesional en su ya dilatada carrera. Deja París con la miel en los labios de haberse quedado al filo de su segunda Champions. Al filo de los penaltis. Se va cuando el giro del equipo galo, en apuesta por el fútbol directo, había dejado su galería técnica huérfana de minutos. Y se va a Pekín.

-¿Preparada para contestar a las preguntas en chino?

-Por ahora muy poquito. Va a ser todo un reto en ese sentido. Me llevaré un traductor conmigo siempre. Intentaré, al menos, aprenderme algunas palabras y adaptarme lo antes posible. Saber que el staff técnico es extranjero y estar en la capital, que es un poco más internacional, seguro que me ayudará en ese sentido.

-Con lo lanzada que parece... ¿cuánto le ha costado tomar la decisión de irse a Asia?

-Le he dado bastantes vueltas, no te creas. No estamos hablando de que me vaya aquí al lado, ni que sea algo parecido a mi vida deportiva anterior. Es un cambio enorme, no solo a nivel deportivo, también en lo personal y tenía que estar segura para dar ese paso. Estoy acostumbrada a viajar y a tener que adaptarme a diferentes países pero esta será una experiencia única.

-Siempre que en el fútbol se emigra a Asia se piensa en la chequera.

-Lo que dicen eso sobre el fútbol femenino lo desconocen bastante. Es cierto que podré tener un salario algo mejor que en Europa, pero es que si no tampoco te irías. Es fácil entenderlo. Si hubiese tenido en España las mismas condiciones que tuve fuera de España, no me hubiese ido. Pero valoras muchas más cosas que una oferta económica.

-Vamos, que no se va a Pekín buscando un retiro dorado...

-Ni voy a China por la pasta ni a jubilarme. No voy pensando en hacer caja y nada más, ni tampoco a retirarme. Lo que busco es una nueva oportunidad de disfrutar del fútbol, de seguir creciendo y de mantenerme en mi nivel competitivo jugando muchos partidos. El fútbol está para jugarlo, últimamente no tenía esa oportunidad, y eso es lo que voy a intentar hacer.

-¿Cómo le gustaría despedirse de su profesión?

-Me gustaría retirarme en mi país y todavía dentro de unos años. Tengo treinta, me siento en forma, y creo que aún puedo aportar al más alto nivel.

-¿Qué sabía de su nuevo destino antes de haber recibido la oferta?

-China ha sido hace años una potencia mundial en deporte femenino. Luego ha sufrido un bajón. Desde el 2015 están tratando de volver a impulsarlo y ser parte de ello me parece motivante.

-¿Qué le ha dicho su familia cuando le ha planteado la opción de jugar en el Beijing?

-Que si es lo mejor para mí, es una oportunidad buena y me ilusiona, que adelante. Sentir su apoyo incondicional me ha ayudado también a dar este paso.

-No tienen fácil las visitas...

-La distancia no les hace mucha gracia. Lamentablemente, ya están bastante acostumbrados a verme fuera y son conscientes hace años que por casa voy muy poco. Firmo solo por una temporada, que allí realmente son diez meses. Espero poder venirme entre medias y hacer más llevadera la morriña.

-¿Le aleja más este desplazamiento de la selección española?

-Sé que mi etapa se terminó el pasado verano. Otro motivo para no sentirme atada a competir en Europa y abrir este nuevo camino.

-¿Fue doloroso ver esa puerta cerrarse?

-Sobre todo fue el cómo. No fue la mejor manera. Podemos estar más o menos de acuerdo en algunas cosas pero, después de catorce años, creo que las cosas se podían haber hecho de una forma diferente. Cada uno es responsable de sus actos y de sus palabras y yo con mi parte estoy muy tranquila.

-Además de la experiencia profesional, ¿qué guarda en su maleta de tantos periplos por el extranjero?

-He dejado a gente que considero especial. A Caroline Seger en el Tyresö sueco, a Christen Press en Estados Unidos o a Shirley Cruz, en mi última etapa en Francia, por nombrarte a algunas.

-¿Viaja en vacaciones?

-¡No! Me escapo a casa e intento moverme lo menos posible. Como mucho hago pequeños trayectos cerca y siempre en coche. Es lo que menos me apetece.

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