Voleibol de Lugo en la isla de Guam

Después de triunfar en las Islas Cook, la jugadora y entrenadora gallega dirige a la selección femenina al menos hasta marzo del 2015


Lugo / La Voz

La fuga de talentos no se ciñe a materias científicas o tecnológicas. El deporte gallego también contempla cómo algunos de sus especialistas más destacados toman las de Villadiego para labrarse un porvenir en otros lares. Es el caso de Ana María Vidal Bouza, Valal. Jugadora lucense de voleibol, ha cruzado la frontera en las últimas temporadas y se ha consolidado como entrenadora a muchos kilómetros de su tierra. Después de triunfar como técnica en las Islas Cook, ha dado un paso más. Ejercerá como seleccionadora de Guam, al menos, hasta el mes de marzo.

Tras desarrollar su carrera en España, Valal tuvo su primera experiencia internacional en Bélgica. Después, apostó por Nueva Zelanda. «Surgió por casualidad», explica. «Buscaban jugadores y para mi pareja -Borja González- y para mí era muy importante estar juntos. Allá fuimos, porque también suponía una posibilidad de mejorar el inglés», comenta.

De Europa a Oceanía

Hizo las maletas y atravesó medio mundo. Una vez en Nueva Zelanda, se pudo manos a la obra. Se enroló en un equipo femenino en el que Borja González actuaba como entrenador. Mientras que en el masculino, intercambiaban los roles. Enseguida ganaron prestigio en la zona de Oceanía y, durante una competición en la que formaban parte del equipo de las Islas Cook, establecieron contacto con el combinado femenino de Guam.

Volvieron a preparar el equipaje y, ahora, permanecerán al menos hasta principios de marzo en la isla del Pacífico occidental. «Quieren convencernos de que nos quedemos hasta los South Pacific Games, que se disputan en julio y en los que compiten todos los equipos de Oceanía excepto Australia y Nueva Zelanda. Estamos decidiendo. Seguiremos al menos unas semanas, porque en febrero se celebra aquí una competición de vóley playa que nos interesa: la Marianas Cup», señala Valal.

Viajar a la otra punta del globo conlleva un peaje en cuanto a adaptación a las costumbres. Así lo afirma Valal: «Nueva Zelanda es un país sin historia. Su edificio más antiguo fue construido en 1870». «El paisaje es precioso y, durante mis primeros días en Oakland, me llamó la atención que lo tienen todo muy cuidado. No obstante, los kiwis son un poco especiales. Mantienen una relación tensa con los polinesios, que son más acogedores», asevera.

En Guam, se ha encontrado un pequeño paraíso. «Es un sitio espectacular, el Hawái de los pobres. Entrenamos en unas pistas artificiales que están al lado de la playa. Y, en el agua, hay un arrecife de coral», relata.

En el plano deportivo, Valal se muestra muy satisfecha con la acogida que ha tenido en el Pacífico: «Los australianos son bastante racistas y la gente de aquí valora mucho que dos blancos trabajen con ellos y lo den todo». «Los europeos no se atreven a venir», agrega.

Ahora, pasa sus segundas fiestas navideñas lejos de Lugo. «Estamos en verano, a 34 grados. Pero siempre echas de menos tu casa», manifiesta. En los momentos que la morriña ataca, hay que armarse de paciencia. «Los vuelos a España cuestan unos 2.000 euros, así que...», se resigna.

Mientras, trabaja con un combinado de Guam que sueña con hacer algo grande. «La gente sabe de qué va el tema. Es más sencillo que en Nueva Zelanda, donde el rugbi masculino y el netball femenino se llevan la palma», confiesa Valal.

Ana María Vidal Bouza, valal Seleccionadora de GUam

Antes de llegar al Pacífico Occidental, Ana María Vidal ya pasó por Bélgica y Nueva Zelanda

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