Optimismo en la capital de Idaho

Pablo Gómez Cundíns
Pablo Gómez REDACCIÓN / LA VOZ

DEPORTISTAS

La tenista coruñesa Arianna Paules supera una adaptación dura en la Universidad de Boise, en la División I

17 nov 2016 . Actualizado a las 12:48 h.

El brillo de una de las perlas del tenis gallego alcanza la capital de Idaho. Boise (Estados Unidos) es, desde hace tres cursos, la casa de Arianna Paules Aldrey (A Coruña, 1995). Campeona gallega en categorías inferiores individual y por equipos (con el Club Tenis Coruña), octava en el ránking nacional de base y subcampeona de España sub-15, madura su tenis en la Boise State University (División I, la más alta a nivel universitario), donde estudia Ingeniería Eléctrica.

Sus temporadas son semestrales, con partidos de individuales y dobles que puntúan para el equipo de la universidad (de ocho jugadoras) en el primer semestre y que tienen el formato habitual en la segunda parte del curso. El semestre de invierno (de agosto a diciembre) es de preparación para la temporada.

Una hernia discal interrumpió su progresión a principios de año cuando las cosas iban a pedir de boca (era la número 1 de su equipo). Ahora, avanzado su tercer curso universitario, plantea su regreso para enero, con todavía dos cursos por delante. «Además de acabar mi carrera, mis planes son quedarme y hacer un doctorado o máster en Ingeniería en otra ciudad», explica. «Estoy bastante contenta en Estados Unidos, aunque el principio fue bastante duro. Me alegro de haber venido ya que he podido aprender a hablar inglés perfecto, sacarme una carrera y hacer el deporte que me gusta al mismo tiempo, además de madurar y aprender otra cultura», resume.

Compaginar deporte y estudios

«Cuando me fui de Galicia mi objetivo era sacarme una carrera a la vez que jugaba al tenis; y una vez que acabara la carrera, intentar jugar el circuito profesional. Ahora mismo, sigo teniendo eso en mente, pero la reciente lesión de espalda me hace plantearme diferentes cosas, ya que puede ser perjudicial para mí seguir jugando al tenis a este nivel. Lo que tengo claro es que me gustaría quedarme en Estados Unidos algunos años más por todas las oportunidades que me brinda y porque me gusta la cultura del país, que además quiero seguir conociendo», matiza.

No pierde la oportunidad de recomendar su experiencia: «Cualquier deportista en España debería plantearse irse a Estados Unidos con una beca de deporte. Yo no me esperaba que el nivel fuera tan alto y que nos trataran como profesionales, además de estudiar la carrera al mismo tiempo, algo imposible en España. Y venirse a EE. UU. no significa que tu carrera profesional tiene que terminar».

«Solo se pasa un poco mal al principio porque todo es nuevo y te sientes como un bebé porque no sabes ni ir a hacer la compra, pero cuando te adaptas, lo disfrutas mucho y las experiencias te ayudan para el resto de tu vida», relata.

«La cultura fue el mayor shock para mí. Pero desde el primer momento todo el mundo intentó ayudarme. Echo mucho de menos la comida gallega y la comida de mamá y de la abuela. Pero aquí la comida no está mal, aunque hay que controlar la báscula. Una de mis cosas favoritas es la actitud de la gente y su positivismo», concluye la tenista gallega.