Ramón Martínez: «Los niños llevan desde el 2019 sin salir de los campamentos de refugiados»

L. Veiga RIBEIRA / LA VOZ

COOPERANTES

MARCOS CREO

En el año 2000 hizo su primer viaje al Sáhara para llevar medicamentos y comida

09 feb 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

Corría el año 1999 cuando la niña que acogía su cuñada a través del programa Vacaciones en Paz consiguió conmoverle. Al año siguiente, Ramón Martínez (Ribeira, 1976) compró unos billetes que lo llevaran al Sáhara para poder donar distintos productos y a la vez visitar a esa familia que ya se ha convertido en la suya propia. Aunque no fue hasta el 2014 cuando estos viajes se volvieron constantes de forma anual, ellos encontraron la vía para seguir en contacto y fortalecer esos lazos que los unen.

Habitualmente, estas travesías solidarias en las que Martínez lleva medicamentos, material escolar o comida, coinciden con la celebración del Sáhara Maratón, en el que por supuesto participa, pero este año no será el caso: «Se va a celebrar el 28 de febrero y yo no voy a poder viajar en ese momento. Otros años lo hacía porque también coincides con gente de otros países y es muy bonito». Aún así, el día 13 volverá a subirse a un avión para llegar a la que ya considera su segunda casa en los campamentos de refugiados de Tindouf y lo hará cargado de medicamentos: «La compañía aérea tiene una restricción, ahora solo puedo llevar 30 kilos en la maleta y otros diez en una mochila, pero si pudiera llevar 50 o 60 también lo haría».

Eso fue justamente lo que hizo la última vez que viajó, en febrero del 2020, ya que la pandemia dinamitó los planes que tenía para el 2021: «Fui con mi hijo y entre los dos podíamos llevar hasta 80 kilos, que, en comida y medicamentos, es muchísimo. En esta ocasión voy solo porque tal y como está la situación prefiero no llevarlo. Además, los precios de las aerolíneas han subido bastante. Este año tampoco coincide bien con carnavales y no quiero que pierda demasiadas clases, irá la próxima vez».

La subida de los precios no es la única dificultad que se ha encontrado a la hora de organizar la travesía, «estuvimos comparando y por menos de 650 euros no encuentras billete en ninguna parte», puesto que ya cuenta con la experiencia de las trabas argelinas: «Siempre he tenido bastante suerte, pero es verdad que te registran y llevar medicamentos puede suponer que te metas en problemas».

La pandemia también ha sido un duro golpe para las donaciones que Martínez realiza, pero aún así logró hacer llegar la ayuda a quienes más la necesitan: «A través de la página web de Butigon se puede hacer la compra para personas que están en los campamentos. Todos los meses voy haciendo alguna, sobre todo cosas para los bebés». Además, Martínez también ha sabido aprovechar su profesión para incentivar la solidaridad en la comarca: «Antes como presidente del club de fútbol Sálvora y ahora en la vicepresidencia del Cidade de Ribeira, siempre he pedido ayuda para las donaciones y eso va creando conciencia».