Una pontevedresa, en la primera visita a la «ciudad perdida» de Luxor

Una celadora del Hospital Provincial, testigo del acontecimiento histórico

Chus Fernández, la semana pasada, en el yacimiento de más de 3.000 años de antigüedad
Chus Fernández, la semana pasada, en el yacimiento de más de 3.000 años de antigüedad

pontevedra / la voz

Desde hace 16 años, Chus Fernández visita Egipto con una mochila cargada de ropa y juguetes para ayudar a las familias más humildes que conoce y otras que continúa conociendo. Su historia la descubría el pasado mes de diciembre en La Voz de Galicia y ahora esta pontevedresa vuelve a ser protagonista; en esta ocasión, por haber sido testigo de un acontecimiento histórico: el descubrimiento de la ciudad perdida de Luxor.

«Muy emocionada e ilusionada». Así describe Fernández cómo se sintió cuando se enteró del hallazgo del arqueólogo Zahi Hawass, a quien tuvo la ocasión de felicitar en persona hace 15 días, cuando se celebró la presentación del yacimiento faraónico de más de 3.000 años de antigüedad.

Y es que esta celadora del Hospital Provincial estuvo presente en la primera visita abierta al público general al que está considerado por los expertos como el segundo descubrimiento arqueológico más importante en Egipto desde el hallazgo de la tumba de Tutankamón.

«Fue muy ilusionante para mí que fuera Zahi Hawass quien realizara este descubrimiento, porque lo cierto es que yo seguía su trabajo y me alegré mucho por él», señala Fernández, quien también tendrá la oportunidad de coincidir con los egiptólogos españoles Teresa Bedman y Francisco Martín Valentín, responsables desde el 2009 del Proyecto Visir Amenhotep Huy en Luxor.

Aunque reconoce que el día de la presentación de la ciudad perdida, situada en las proximidades del legendario Valle de los Reyes, esperaba una mayor afluencia, esta pontevedresa señala que hubo «un gran despliegue de medios y los responsables de la misión arqueológica mostraron a los visitantes las diferentes cerámicas, objetos y restos que se encontraron en el lugar. Fue realmente sorprendente contemplarlo, me siento muy afortunada», explica Fernández.

En la actualidad, la comunidad musulmana se encuentra en pleno período de Ramadán, por lo que las excavaciones en la zona están completamente paradas, «pero todavía tienen mucho trabajo por delante, ¿quién sabe qué otras sorpresas descubrirán?», dice Chus.

Esta pontevedresa no deja de destacar lo especial del lugar en el que se encuentra el asentamiento, y es que desde el reciente hallazgo se puede contemplar también el conocido como poblado de los artesanos, Deir el-Medina, fundado en la dinastía XVIII en la época de Tutmosis I, y en el que los trabajadores vivían aislados construyendo y decorando las tumbas del Valle de los Reyes y las Reinas.

Por otra parte, Fernández apunta que el hallazgo de la ciudad perdida tuvo lugar «casi por accidente», ya que el director de la misión sospechaba que en esa zona podrían estar restos vinculados a la reina Nefertiti.

Aunque de momento no hay rastro de la misma, las excavaciones ya han dado un fruto importantísimo: «Parece ser que en estas construcciones circulares los faraones guardaban sus reservas», cuenta Chus, quien relata con emoción que es una suerte poder recorrer la ciudad de la edad de oro de los faraones.

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