Manuel Carreira, misionero: «Llevo en el corazón al pueblo de Guinea, fueron muchos años de vida»

El religioso de La Salle ha enviado más de seis mil euros a los damnificados de Bata


santiago / la voz

Entregó treinta y cuatro años de su vida a la misión en Guinea Ecuatorial, aunque desde el 2016 se reincorporó a la comunidad de La Salle en la ciudad. A raíz de las explosiones en el cuartel militar de Bata acaecidas el 7 de marzo, Manuel Carreira Sebio (Santiago, 1940) abrió un fondo a favor de los damnificados que lleva recaudados más de seis mil euros. «Me cuentan que el dinero está llegando y que ya han empezado a restaurar las casas, porque ahora empieza la temporada de lluvias. Estoy encantado de poder colaborar con un pueblo al que llevo en el corazón. Fueron muchos años, muchos amigos, mucha vida. Y, naturalmente, estoy muy agradecido a todas las personas que están echando un cable con esta causa», destaca el hermano Carreira.

No se atreve a dar cifras de víctimas tras el trágico accidente, pero las informaciones periodísticas llegaron a hablar de trescientos muertos y seiscientos heridos, entre los que había muchos militares e hijos de militares, según apostilla Manuel Carreira. «La explosión, cuya onda expansiva llegó a cuatro y cinco kilómetros del suceso, sembró la población de muerte, tristeza y dolor. Niños que no encontraban a sus padres, algunos los hemos recogido en nuestros centros. Volaron los tejados de zinc, ventanas y puertas, porque las construcciones allí son muy sencillas», tal como explica el religioso. El Estado guineano no tiene un organismo para afrontar estas catástrofes, y a veces las autoridades se pasan los días discutiendo cómo reaccionar, cuando a la realidad hay que darle una respuesta inmediata», explica Carreira.

Los primeros frailes de La Salle llegaron al país centroafricano a finales de los años cincuenta, cuando aún era colonia española. La orden de las escuelas cristianas posee en Bata tres centros -primaria, bachiller y formación profesional-, que en su conjunto atienden a unos mil cuatrocientos alumnos: «Nuestra orden fundó el primer instituto oficial de Bata, donde luego yo fui profesor. Admitíamos tanto a autóctonos como a hijos de colonos, todos mezclados, algo que sorprendió allí y que, al principio, provocó una cierta reacción. También fundamos un cuarto instituto a 230 kilómetros».

El hermano Carreira advierte de que Guinea Ecuatorial es el único país del continente donde el español es el idioma oficial, y recuerda su sorpresa ante el lenguaje «pulcro y refinado» que se usaba en los poblados del bosque. «Alguno -agrega- llegó a hablarme de currículum vitae. Siempre escuché hablar de España con gran respeto, sobre todo a los mayores. En los ochenta eran tiempos difíciles y de gran escasez, así que me preguntaban: ¿Cuándo vuelve España? Por eso me sorprende la ignorancia general que hay en este país sobre Guinea», concluye.

El misionero retirado en el colegio La Salle no dispone de muchos datos sobre la evolución de la pandemia en Guinea Ecuatorial, pero por lo que sabe las autoridades actúan «copiando» lo que hacen otros países, como España, por ejemplo.

«Los centros educativos llevan cerrados más de un mes y me dicen que el profesorado no está contento, porque no saben a qué atenerse. Ha muerto gente conocida. Tampoco hay una infraestructura sanitaria ni tienen oxígeno. Sé que al país llegó un lote de vacunas de China, desconozco la cantidad, pero no me consta que se esté vacunando a la población», según relata el hermano Carreira.

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