Esta ourensana se queda en Lituania

A Vega Díaz el confinamiento por coronavirus la pilló realizando un voluntariado en Tytuvenai

Una foto de Vega Díaz en Lituania.
Una foto de Vega Díaz en Lituania.

Ourense

Vega Díaz Otero es una ourensana de 26 años a quien la crisis del coronavirus la pilló fuera de su tierra. Concretamente está en Tytuvenai, en Lituania, donde también se ha declarado el estado de alarma. Allí se trasladó el 11 de febrero para participar en un programa de voluntariado gestionado por Erasmus Plus, con el que se encuentra trabajando para el parque regional de la ciudad, llevando la publicidad, y desde hace una semana, lo hace desde casa. «Me enteré de la situación a través de las noticias y al momento me puse en contacto con mi tutor aquí. Lo cierto es que no nos han especificado nada en cuanto a cómo proceder, aunque por el momento continúo trabajando a través del ordenador y sin salir», explica. 

Vega estudió Turismo y actualmente compagina su programa de voluntariado con un máster a distancia. Así lo seguirá haciendo hasta que termine su beca, en noviembre, porque tal y como afirma se siente más segura en Lituania. «No superábamos la veintena de casos de coronavirus cuando el Estado decidió cerrar las fronteras y, aunque concretamente en la ciudad en la que estoy la gente todavía no respeta al 100 % el confinamiento, aquí me siento mucho más segura de lo que podría estar en España», afirma. En su casa no está sola, además de compartir piso con un chico ruso, el estado de alarma la sorprendió durante la visita de una amiga andaluza, Rosa Córdoba. «Ella estaba viviendo en la capital lituana, Vilna, también realizando un voluntariado de Erasmus Plus. Vino a visitarme y la noticia la pilló aquí, así que se ha quedado en mi casa», relata. «El problema es que Rosa vivía en una residencia que ahora el Gobierno está utilizando para aislar a personas de riesgo, por lo que no sabemos cómo vamos a recuperar todas sus cosas», continúa. 

Más allá de todo lo peculiar de esta situación, tanto Vega como Rosa están tranquilas y, sobre todo, contentas de poder pasarlo juntas. «La gente todavía no está concienciada de la gravedad de salir a la calle. Muchos vecinos pasean o van a montar en bici, pero nosotras solo vamos al súper y volvemos», cuenta. «Me encuentro bien. Nos entretenemos como podemos y estamos tranquilas. Con ganas de que pase todo y de poder seguir con esta experiencia que vinimos a vivir. Lo único que nos preocupa son nuestros familiares ya que al estar en España están más expuestos a contagiarse», añade. Y para cerciorarse de que están bien, la joven ourensana habla todos los días por videoconferencia con sus padres, en Ourense.

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