Este proyecto ha sido cofinanciado por

Alejandro Pomar: «Aquí no valoramos el agua del grifo, pero en otros países mueren por no tenerla»

La acción social de AugaPlus y AguaKmCero aporta una planta potabilizadora para 3.000 familias en la India

I.C.
SANTIAGO / LA VOZ

Desde Milladoiro hasta Andhra Pradesh, un estado al sur de la India, viaja el agua potable. Desde un lugar donde no se le da valor al agua del grifo hasta un pequeño pueblo donde no existe ningún punto de agua para beber. Para solventar esta situación llega Alejandro Pomar, director de AugaPlus y AguaKmCero, y con una experiencia de más de doce años en el tratamiento del agua.

-Este año ustedes construirán una planta potabilizadora de agua en la India. ¿Cómo nació el proyecto?

-El proyecto nace porque los valores fundamentales de la marca son el medio ambiente y la sostenibilidad y esto también radica en facilitar el acceso a agua potable a quien no dispone de ella. En España no le damos valor al agua del grifo, pero en otros países el no acceso a agua potable provoca enfermedades y muertes. Como nosotros vendemos agua filtrada pensamos que con nuestra recaudación podíamos llevar esta agua potable a los países donde no tienen acceso a ella.

-Todo esto en colaboración con la Fundación Vicente Ferrer. ¿Cuál es el papel de esta oenegé en el proyecto?

-Nosotros allí, en la India, no tenemos medios. La Fundación Vicente Ferrer sí los tiene y es una organización con una clara experiencia allí. Además, nos proporcionó total transparencia a la hora de hacer el proyecto. Nosotros ponemos la parte económica y ellos ponen todo lo demás. Para nosotros es una garantía hacerlo con ellos.

-Esta nueva planta potabilizadora, ¿cuánta agua limpia producirá para el pueblo?

-Un total de 9.000 litros al día y beneficiará a 3.000 familias.

-La situación de la planta también es importante. ¿Estará cerca del pueblo?

-Esta planta permitirá que la aldea Ayyagaripalli tenga acceso a este punto de agua andando solo diez o quince minutos. Antes las mujeres tenían que caminar sesenta kilómetros para ir a buscar un poco de agua en un cubo y después la tenían que usar de una forma muy comedida.

-El proyecto tiene una duración de doce meses. ¿En qué fase está en estos momentos y cuándo estará listo?

-Ahora mismo la Fundación Vicente Ferrer está llevando a cabo la contratación de la empresa que va a hacer la obra, que aún no empezó. Entendemos que la planta estará lista en julio del 2019.

-¿Ustedes se ocupan también del mantenimiento?

-Sí, continuaremos con el mantenimiento, es una acción vital. Todo lo que hace posible que esa planta funcione en óptimas condiciones, lo asumiremos como un compromiso para siempre.

-¿Qué beneficios acarreará para los vecinos?

-A corto plazo lo más notable será el punto de acceso a agua potable en sí. Poder tener agua para beber y para cocinar. Y a largo plazo minimizar las enfermedades que contraen por culpa del agua contaminada, sobre todo los niños pequeños. Y también que el desarrollo del pueblo cambie por completo. Si desde pequeños les damos la posibilidad de no contraer enfermedades, su vida y su salud mejorarán. Y así la población se desarrollará activamente.

-¿En Galicia tienen también acciones sociales?

-Sí, aquí trabajamos en el ámbito de la vida saludable para que los niños hagan deporte. Patrocinamos clubes deportivos pequeños del ámbito rural.

-En la empresa trabajan pensando en el medio ambiente. ¿Cómo lo ponen en práctica?

-El problema aquí es que no le damos ningún valor al agua del grifo. El agua embotellada genera envases de un solo uso y nosotros queremos concienciar a la gente de que evite las botellas de plástico y de usar y tirar. Nosotros cogemos el agua directamente de la traída y le aplicamos un tratamiento de microfiltración. Con esto controlamos los minerales del agua y eliminamos todo lo que perturbe el olor y el sabor. Nuestro mecanismo enfría el agua e incluso le puede añadir gas. Por otra parte, preparamos los envases, botellas reutilizables que se pueden lavar en el lavavajillas.

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