El sueño cumplido de Suellen, madre soltera emigrante: «Venir a Galicia con mi hijo fue volver a nacer»

Ana Abelenda Vázquez
Ana Abelenda REDACCIÓN / LA VOZ

BRASIL

Suellen estas Navidades junto a su madre, Charo, gallega que emigró a Río hace más de sesenta años, y su hijo Gael
Suellen estas Navidades junto a su madre, Charo, gallega que emigró a Río hace más de sesenta años, y su hijo Gael -

FAMILIAS EXTRAORDINARIAS. Esta pedagoga brasileña llegó hace cuatro años a la tierra que dejó su madre cuando era una niña de 3 para irse a Río. «En cuatro años alcancé más sueños que en los 29 que estuve en Brasil», asegura

11 ene 2022 . Actualizado a las 07:58 h.

El año ha empezado como un sol para Suellen Balado, mucho mejor que el anterior, cuando las restricciones por el covid dejaron a su madre, Charo, en tierra en Brasil, sin poder tomar el vuelo a Galicia para ver a su hija y su nieto, sin poder pisar de nuevo, más de sesenta años después, su tierra, la tierra a la que dijo adiós con solo 3 años para emigrar con sus padres y hermanos a Río de Janeiro. Galicia es hoy el lugar en el que Suellen decidió empezar de nuevo, haciendo el viaje de su madre en sentido inverso, nacer otra vez con 29 años cumplidos, un hijo y un título de pedagogía que le costó dos años convalidar aquí. Pero esta pedagoga que ayuda a los peques a crecer y aprender no vaciló, dio el gran salto desde Río, dejó lo que tenía —su casa, un buen trabajo, sus amigos, todo lo conocido— y aterrizó en A Coruña, dispuesta a ganarse la vida y a sacarse el título de Educación Infantil. Hizo un máster y ahora está preparando el doctorado. «Venir a vivir a Galicia fue como volver a nacer, nacer otra vez pero de adulta. Llegas y es duro, porque parece que todo lo que hiciste no te vale», explica Suellen.

«Un día entendí que mis sueños no se iban a hacer realidad ellos solitos —cuenta este pilar de una familia monoparental—. Sentí que allí en Río ya no tenía nada para mí, así que dejé mi país y me lancé, con los ahorros que tenía, a buscar otra vida que me pudiera hacer feliz. Elegí Galicia por ser mi madre gallega. Al ser mi mamá de aquí, pensé que aquí podría nacer algo». El comienzo fue difícil. Llegó a la terriña justo el día del cumpleaños de su hijo, junto a su hermana Carol y el hijo de ella. Les costó hasta que les alquilasen un piso: «La gente oye tu acento y te dice que no. Esto es así. Pero tuve suerte, porque el dueño de mi piso empatizó conmigo».

El 6 de febrero, cuando Gael cumpla 8 años, él y Suellen cumplirán también juntos cuatro años en Galicia, en este caso sin la tía Carol y su hijo, que volvieron a Brasil, junto a la abuela Charo y el resto de la familia. Hoy, con todo, el balance de Suellen es muy positivo: «En cuatro años en Coruña, he alcanzado más sueños que en los 29 que viví en Brasil». Su sonrisa parece estar hecha a prueba de esfuerzos.

Suellen, que tiene, como sus hermanos, la nacionalidad desde pequeña por ser hija de gallega, asegura que como madre emigrante soltera afronta «retos diarios». «Pero te diré que la recompensa nunca fue tan buena: soy una mujer inteligente, libre, independiente y feliz. Y no soy yo sola: las madres lo hacemos todo», aprecia.

El reencuentro

La abuela Charo todavía sigue aquí, se quedará hasta febrero, como un empujón emocionante para el 2022, así lo sienten su hija Suellen y su nieto Gael. «El reencuentro fue genial. Yo quería que mi madre se viniera de una vez, definitivamente. Antes, cuando estábamos aquí mi hermana y yo con los niños, ganábamos, había más gente aquí. Ahora, que se volvieron, gana Brasil, ¡hay más gente allá!», sonríe Suellen, que querría que su madre no cogiese el avión de vuelta nunca. «Aquí tiene sus raíces, pero allá tiene la vida que construyó», entiende Suellen. Su felicidad brilla de manera especial con su madre al lado. «Lo que siempre me ha hecho seguir adelante en los momentos más duros son los lazos con la familia, saber que siempre tendré un lugar adonde volver, pase lo que pase. Eso es mi madre. Eso es lo que ha sido siempre ella para mí, lo que me enseñó y lo que yo intento trasladar hoy a mi hijo: ‘Vuela, busca tu destino, pero yo siempre estaré aquí para ti'», nos emociona.