Marinna Mouzo: «En Brasil, tirotearon diante de nós a dous homes que ían en moto»

Marta López CARBALLO / LA VOZ

BRASIL

Marinna Mouzo
Marinna Mouzo ANA GARCIA

Personas con historia | Artista, pasó su infancia a caballo entre Galicia y Rio de Janeiro. Hace 32 años que está afincada en Corcubión

12 nov 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

Un Rio de Janeiro vivo, policromático, lleno de posibilidades, de deporte, de naturaleza. Y mucho más seguro que hoy día. Así es como recuerda Marinna Mouzo la que fue su ciudad natal. De sus 58 años, lleva 32 en Corcubión y su etapa estudiantil la pasó a caballo entre Brasil y Galicia.

Su padre, de Berdoias, fue el primero en emigrar al país sudamericano, en donde ya tenía a un tío suyo viviendo. Dos años después, cumplió su palabra y regresó a España para buscar a su novia -de Merexo- y llevársela con él. «Á miña nai foi á que máis lle custou adaptarse, sobre todo á comida. Sempre dicía que non facía máis que comer plátanos», señala Mouzo.

Allí, montaron un restaurante y tuvieron tres hijos. Entre la carga de trabajo y que el sistema educativo era bastante precario por aquel entonces, decidieron enviar a las dos mayores a estudiar a España, quedándose Marinna en la casa familiar de Merexo entre los 6 y los 9 años.

«Despois, cando regresamos a Brasil, fomos internas para un colexio de monxas» -narra la corcubionesa- «do cal gardo un recordo marabilloso. Estaba no medio dunha floresta na que había guacamayos, monos, cascadas... Era unha delicia pasear por aquela selva: o sitio era impresionante». El centro estaba bastante cerca y se iban a casa los viernes, pero, entre semana, Marinna era el terror de las monjas. «Eu era moi revirada. Estabamos unhas 50 alumnas durmindo nun cuarto e tiñamos armarios individuais no corredor. Cada mañá inspeccionábanos e, se a roupa non estaba ben recollida, tirábana ao chan e tiñas que ordenala. A min fixéronmo algunha que outra vez [ri], pero o certo é que aínda hoxe en día dobro a roupa exactamente igual que a dobraba alí», explica.

En ese centro estuvo hasta los 14, y después volvió a Galicia durante otros dos años. A los 16 se fue de nuevo y ya no retornaría hasta los 23. Siempre con la maleta a cuestas, confiesa Marinna, y sobre todo desde que su familia se hizo cargo del hotel O Hórreo. A partir de entonces empezaron a pasar temporadas alternas por Corcubión hasta que, hace 32 años, se quedó definitiva.