Nélida Piñon: «Siempre he sido feminista, incluso cuando no sabía que lo era»

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Nélida Piñón acaba de publicar «Una furtiva lágrima»
Nélida Piñón acaba de publicar «Una furtiva lágrima» Zipi | Efe

La autora publica un diario en el que reflexiona sobre sí misma, sus raíces gallegas, la literatura o el oficio de escribir

31 oct 2019 . Actualizado a las 17:48 h.

El 2 de diciembre del 2015 su oncólogo le dijo que padecía un cáncer de páncreas y le quedaban entre seis meses y una año de vida. Le llegaron a administrar quimioterapia. Un diagnóstico que con el tiempo se demostró equivocado. «Cuando me lo dijeron pensé en hacer una especie de cortejo fúnebre, dedicar el tiempo que me quedara a escribir este diario», asegura. Con lo que llama «sentencia» en mente, Nélida Piñon (Río de Janeiro, 1937) decidió escribir Una furtiva lágrima (Alfaguara), un diario íntimo compuesto como un collage impresionista en el que mezcla sus reflexiones sobre la literatura o el oficio de escribir con las que hace sobre sí misma, su familia y sus raíces gallegas. Esta octogenaria de gran vitalidad pregunta a sus entrevistadores sobre Cataluña o su pronóstico en las elecciones del 10N.

-¿El lector de este libro se hará una idea cabal de quién es usted?

-Creo que ayuda mucho, porque acumula reflexiones que no pueden ser gratuitas, no vienen de la nada, comprenden puntos de vista, ideas, sentimientos. Yo estoy dentro de esta narrativa, sin duda.

-¿Quién es Nélida Piñon?

-Ni yo misma sé quién soy. Desde niña busqué un modelo ético y a la vez estético, que no son incompatibles. Soy hija de la estética y de la ética. No me gustan los escritores que muestran la crueldad y la miran callados. En la literatura hay que tomar partido en defensa del humanismo. Soy una mujer que trata de vivir con un mínimo grado de decencia y cree mucho en el arte.

-¿Cómo es su relación con Galicia?

-Es profunda desde que nací, porque lo hice en una casa gallega en Río. Mis abuelos eran gallegos, mi padre también, mi madre y sus hermanos brasileños. Esa relación fue absolutamente extraordinaria para manejarme en la vida, porque muy temprano fui consciente de que tenía una doble cultura. Mi familia me prometió que un día conocería España, no dijeron Galicia. Yo no sabía dónde estaba. Mi madre me explicó que había un océano entre nosotros que había que cruzar. Cobré noción del espacio, de la dimensión de la geografía y del viaje mítico, era como Ulises volviendo a Ítaca. La comida, por ejemplo, me marcó mucho. Mientras mis amiguitos en Brasil comían arroz, yo comía también pulpo en mi casa.

-A los diez años fue por primera vez a Galicia, a Cotobade, el lugar de nacimiento de su padre, Lino.