Sonia Pico, ferrolana en la India: «Se veía que esto iba a venir, se hacían reuniones sociales con mucha gente»

La ayuda internacional es fundamental para poder superar la grave situación


FERROL / LA VOZ

«En los dos últimos meses poca gente utilizaba la mascarilla, se hacían reuniones sociales con mucha gente y se veía que esto iba a venir». Así justifica Sonia Pico Codesido (Ferrol, 1968) la grave situación que se está viviendo en la India con el covid-19, pero añade: «Mi sensación es que ha pasado lo mismo en todo el mundo. Aquí parecía que no iba a pasar, porque al principio no estuvimos tan mal».

Esta ferrolana reside en Nueva Deli desde hace dos años con su marido y su hija menor -la mayor estudia en Estados Unidos-. La familia ya estaba acostumbrada a cambiar de país de residencia por los nuevos destinos laborales del marido. De hecho, estuvieron viviendo en Noruega cinco años. Y aunque la India no figuraba en sus planes, surgió la ocasión y están encantados.

-¿Cómo se está afrontando la pandemia en ese país?

-El año pasado se impuso un confinamiento absoluto a finales de marzo que duró dos meses. La situación no fue tan grave como ahora, se relajaron las medidas y se avanzó poco a poco, con cambios progresivos hacia la nueva normalidad. Pero aquí, la época de bodas y fiestas comienza en octubre y termina en mayo, y coincidió con las medidas más relajadas y, aunque la mascarilla siempre fue obligatoria, poca gente la usaba. Hace tres semanas decretaron un toque de queda nocturno para evitar las fiestas y reuniones, con confinamiento los fines de semana, pero, viendo que se agravaba la situación, lo ampliaron a todos los días y ya vamos por dos semanas.

-¿Qué implica ese confinamiento?

-Solo se permiten movimientos esenciales y se autorizan trabajos básicos, como fontanería y electricidad, y el personal de reparto también sigue activo, mientras que la hostelería y el comercio permanecen cerrados. Aquí nadie va a trabajar, solo están autorizadas las empresas de tecnología. La idea es no moverse de casa y está muy implantado el teletrabajo. La compra se hace por teléfono, pero hay gente con un nivel de vida muy bajo que compra al día, por lo que sale al supermercado. También hay fruteros que pasan por la calle ofreciendo sus productos.

-¿Y los centros de enseñanza?

-Los colegios estuvieron mucho tiempo funcionando online, después hubo clases presenciales para los que quisieran, pero al agravarse la situación, el Gobierno decretó el fin de curso, adelantando las vacaciones de los colegios públicos y el próximo curso comenzará un mes antes.

-La situación de los hospitales de la India la vemos en la prensa...

-Aquí la situación está como en Madrid y otras ciudades el año pasado. Es fruto de vida social relajada y de incumplimiento de las medidas, que provocaron que el virus se extendiera. En Deli hay hospitales enormes y con medios, pero tampoco estaban preparados para una pandemia. Hay mucha gente que necesita soporte vital y no hay medios, por problemas con el suministro de oxígeno y acaparamiento de medicamentos. La ayuda internacional va a ser fundamental.

-¿Cómo está el tema de la vacunación? ¿Ustedes ya lo están?

-Mi marido ya está y yo estoy a la espera de la segunda dosis. Aquí es muy fácil vacunarse, también los extranjeros, pero lo hizo poca gente. De hecho, en Nueva Deli, con una población de 20 millones de habitantes, solo están vacunados 1.200.000. La vacunación comenzó hace siete semanas con el personal de los servicios básicos, después se abrió a los mayores de 60 años y hace tres semanas a los de 45 años para arriba. Estaba previsto que ayer [1 de mayo] comenzase la vacunación de los que tienen de 18 a 45 años, pero se ha paralizado. Hay que registrarse en la página oficial y te dan cita. En los hospitales públicos es gratuita y en los privados cuesta menos de tres euros, pero en estos últimos se ha paralizado ahora.

-¿Y con qué vacuna?

-Con AstraZeneca, de patente británica y fabricada en la India. Aquí hay otra también de fabricación local. Hubo escasez por falta de materia prima, pero creo que el suministro ya está restablecido. Las autoridades se plantean traer también la vacuna rusa.

-Al margen de la pandemia, ¿cómo es la vida en Nueva Deli?

-Nos adaptamos bien, aunque el invierno es muy frío y de marzo a octubre hace mucho calor. Hay cinco meses en los que se llega a los 45 grados. Aquí no se sale a pasear y no se va de compras al modo europeo, y es fácil comer fuera porque hay oferta de todos los países, menos de España, pero en los mercados se puede comprar de todo.

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