«En China, ahora, hay más oportunidades que nunca»

Tres gallegos en las oficinas comerciales de España en el país analizan las claves para hacer negocios con el gigante asiático. Los tres creen que este es el momento


Redacción / La Voz

Llevan apenas unos meses en las oficinas comerciales del Instituto de Comercio Exterior (Icex) en Pekín, Shanghái y Cantón, pero José Castelao, Javier Castiñeiras y Eva Follente ya utilizan el móvil hasta para tomarse unos noodles en la calle. Estos tres jóvenes han sido becados durante un año por el Instituto Galego de Promoción Económica (Igape) con el cometido de ayudar a las empresas gallegas a entrar en China. En la adaptación a su nueva vida, no ha habido apenas cash. «Prácticamente no se usa. En muchos sitios ni siquiera te aceptan el dinero en efectivo», explica José Castelao (Lugo, 1990). Dado que el gigante asiático lleva años de ventaja a un mercado como el de España en lo que se refiere a la experiencia con el móvil, aplicaciones como We Chat y Alipay son los métodos de pago más comunes. «Iso si, dependes totalmente da batería do teléfono», reconoce el compostelano Javier Castiñeiras, que se encuentra a unos 1.200 kilómetros de distancia de la estradense Eva Follente Vázquez. A ella le ha tocado el destino más apetecible en lo que al clima se refiere. En la subtropical ciudad de Cantón no ha llovido desde que aterrizó y el termómetro marca los 20 grados mientras charla -por We Chat también- con La Voz de Galicia: «Hay un poco de alarma porque China está creciendo a menos ritmo, pero es el Gobierno el que se ha propuesto esta ralentización». 

En un momento en el que la economía del gigante asiático ha puesto el pie en el pedal del freno, la cuestión es si todavía es un buen momento para asaltar el mercado oriental. «Aquí hai máis oportunidades comerciais que nunca», afirma, categórico, Javier Castiñeiras. «É un bo momento para facer negocios con este país».

Y apunta a los cambios en la estructura de consumo ya que, hasta ahora, el rol de China en la economía mundial estaba asociado con el comercio de bienes. «A economía china está nun momento de pivotaxe dunha industria principalmente de produción a outra de servizos. Xa dende hai un tempo está deixando de ser a gran fábrica de Occidente para empezar a comercializar as súas marcas. A verdade é que o están a facer moi ben. A nivel estratéxico, están defendendo moito a súa influenza no comercio internacional». La nueva ruta de la seda (el llamado One road, one belt), sin ir más lejos, le permitirá pasar de 45 días de ruta naval a que las mercancías lleguen en solo 15 días a Europa. Paralelamente se desarrolla la estrategia del Collar de Perlas, que uniría diferentes puertos estratégicos desde Hong Kong hasta Valencia. «Agora China é un mercado para vender, xa non para producir bens. E hai que ter en conta o crecemento da clase media, moi bollante. Son en total 1.300 millóns de habitantes entre os que están as persoas máis ricas do mundo», precisa Castiñeiras, quien insiste en que la capacidad de compra de los consumidores chinos es cada vez más grande.

 A la hora de exportar, China no está hecha para todas las empresas. «Hai que medir os pasos e hai que ter recursos para investir», analiza Castiñeiras. La cultura de los negocios no es tan rápida como por ejemplo la estadounidense. «É difícil que, nada máis chegar, te poñas a vender, tes que ir pasiño a pasiño». Diferencias culturales aparte, los tres becarios coinciden en que los sectores con más oportunidades de negocio son, a día de hoy, la cosmética, la moda de lujo y el agroalimentario: vino, cerveza, aceite de oliva, carne de porcino, lácteos, conservas, miel y alimentación infantil.

«Las barreras arancelarias se han ido reduciendo en los últimos años», puntualiza Follente. Las principales restricciones pasan ahora por la exigencia de las certificaciones fitosanitarias para determinados productos, aunque pronto se permitirá importar jamón con hueso, por ejemplo. «En China as cousas avanzan pouco a pouco pero avanzan. Non se lle pode pedir de golpe que nos deixe entrar, pero é un mercado que pode ser moi interesante para certas empresas galegas», dice Castiñeiras. Para Eva Follente, «la mayor barrera que existe es el desconocimiento. Por ejemplo, Cantón es la tercera ciudad más grande de China y no es tan conocida como Pekín o Shanghái».

Un consejo final: a la hora de exportar hay que informarse detenidamente de lo que se necesita. Y, para ello, las oficinas comerciales son de gran ayuda.

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