Una trotamundos ferrolana en China

Tras residir en Nueva Zelanda y Nueva York, una oferta de empleo de LinkedIn ha llevado a la joven aventurera Eva González a Shanghái, donde trabaja para la web de AliExpress

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I. Valerio
Ferrol

Eva González es una joven de espíritu aventurero. Una trotamundos que disfruta viajando por el mundo y que no quiere poner límites geográficos a ese afán. No hay más que echar un ojo a su currículo para comprobarlo. Y es que, con solo 24 años, esta diseñadora gráfica ha tenido ya tiempo de trabajar en Nueva York y Nueva Zelanda, además de Shanghái, donde vive desde hace justo un mes.

«Cuando la gente me pregunta qué es lo que me trajo aquí, yo siempre digo que fue LinkedIn, porque fue ahí donde encontré la oportunidad de venir a China», cuenta a miles de kilómetros de distancia Eva, quien hace pocos días habló en Radio Voz de su aventura oriental dentro del espacio Ferrolanos por el mundo. Eva estaba trabajando en la urbe naval cuando se dio de bruces con una estupenda oportunidad laboral en la famosa comunidad social orientada a los negocios. Y no se lo pensó dos veces: «Decidí venir fundamentalmente por dos razones; la primera, porque pienso que vivir en el extranjero es una experiencia realmente enriquecedora, y la segunda, porque creo que trabajar en un mercado como el chino me va a resultar muy beneficioso en mi futuro laboral», cuenta Eva.

En Shanghái trabaja desde hace un mes en una empresa china de publicidad que tiene como cliente al gigante comercial AliExpress y precisamente la labor de Eva está ligada a esa firma. La ferrolana elabora contenidos para la web que la macrotienda oriental tiene para España y confiesa que de momento se siente encantada con el trabajo y su vida en China, donde planea quedarse por lo menos un año.

Su aterrizaje en Shanghái fue de lo más apacible y cuenta que, hasta el momento, solo se encontró con dos obstáculos. El idioma, porque, según cuenta Eva, la mayoría de los chinos no hablan inglés, por lo que se las tiene que arreglar con el traductor de Google y los gestos. Y por otra parte, la inexistencia de cubiertos en los comedores, donde solo existen los palillos. «¡Así que ya te puedes imaginar...! ¡Cuando voy a un restaurante lo paso fatal!», anota entre risas.

Pero, al margen de esos pequeños detalles, la vida en la ciudad más poblada de China no le está resultando nada difícil a esta trotamundos ferrolana. «El shock más importante me lo llevé cuando me fui a Nueva York, porque era la primera vez que vivía en una gran ciudad con rascacielos. Pero aquí fue diferente. Se puede decir que ya venía inmunizada de mi experiencia en Nueva York y, además, Shanghái es la ciudad más occidentalizada de China, por lo que el choque cultural no fue tan grande», comenta Eva.

Aún así, hay muchas cosas que todavía le sorprenden de su nueva ciudad de acogida. Como, por ejemplo, las escenas que se viven los domingos por la mañana en el Parque del Pueblo (People’s Park) de Shanghái, donde se suelen reunir muchos padres ya mayores para mostrar los currículos de sus hijos o hijas con la esperanza de encontrarles pareja. O la inmensa seguridad que uno siente al caminar por las calles de la ciudad, porque todo está controlado por cámaras de vigilancia y las leyes son tan duras que nadie se atreve a robar.

Tan amoldada está ya Eva a su nueva vida china que hasta ya ha tenido tiempo de encontrar espacio para una de sus grandes pasiones: las acrobacias aéreas. «Yo ya las practicaba en Ferrol y aquí he encontrado a una artista del circo muy buena y voy con ella a clase», explica feliz.

Por delante todavía le quedan doce meses, «o puede que más», para disfrutar de su aventura china. Pero Eva no se olvida de su familia, ni de sus amigos, ni de su querida «terriña». «No importa el lugar del mundo en el que esté, a Ferrol siempre vuelvo».

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