«Echo de menos el aire puro de Cambre»

Jacobo García, nieto de Clotilde y Luis «o da ferradora» lleva ocho meses viviendo en Pekín gracias a una beca del ICO para estudiar mandarín. «Un auténtico lujo»


Hace ocho meses que Jacobo García decidió cambiar de aires. Aunque no para mejor, en cuanto a calidad se refiere, ya que confiesa que una de las cosas que más valora de Cambre, su tierra, es el ambiente puro que se respira aquí. «No valoramos lo suficiente la calidad del aire que tenemos en Cambre, aquí, y en muchas zonas del mundo, hay días en los que es peligroso salir a la calle». Los 10.000 kilómetros que separan Cambre y Pekín son suficientes para asegurar que son como el día y la noche. «A menudo echo de menos la tranquilidad de Sigrás, es muy estresante que vaya a donde haya gente y colas por todos lados. Además, está el problema de la contaminación».

El cambio no ha sido tan radical, de Cambre a China, sino que este cambrés, hijo de Alberto e Inma o nieto de Clotilde y Luis o da ferradora, o sobrino de Óscar, porque hay para elegir, pasó previamente por Madrid. Llevaba ya unos años fuera de Galicia cuando decidió hacer de nuevo las maletas. Pero lo de Pekín no fue al azar. Estaba trabajando en una empresa madrileña, en el departamento comercial, llevando clientes de Asia. «Vi el potencial que tiene China, y lo importante que sería poder entenderme con ellos en su idioma. Así que decidí hacer una pausa en mi carrera profesional y aprovechar esta oportunidad para aprender mandarín». Entre ese afán por mejorar laboralmente y que el chino siempre le tiró, empezó a estudiarlo por su cuenta. El año pasado consiguió una beca del ICO (Instituto de Crédito Oficial) para estudiar en una de las mejores universidades de Pekín, una razón de peso para dejarlo todo y trasladarse a China en el mes de agosto. «Además de que me parecía una buena aventura, en mi caso es el sitio perfecto para estudiar mandarín. Por otro lado también espero que la experiencia aquí me abra algunas puertas en el futuro. China es un mercado muy potente, y cualquier empresa que quiera entrar necesita a alguien con mi perfil para abrir mercado».

Se siente un afortunado de poder disfrutar de una de las 15 becas que la Fundación ICO reparte cada año para el estudio intensivo del chino durante un año con todos los gastos pagados. «Es un auténtico lujo que me paguen por estar aquí». Una experiencia que él también está aprovechando al máximo. En estos meses, ha mejorado mucho con el idioma, incluso ya tiene algunos amigos locales con los que se comunica en chino. «La mayor dificultad -explica Jacobo- es la pronunciación, ya que tiene cinco tonos distintos, por lo que un pequeño error al pronunciar una sílaba y estarás diciendo una palabra totalmente diferente a la que pretendías».

Auténtica comida china

Llegó solo, pero rápidamente conoció a muchas personas en su misma situación, un panorama que ayuda a sobrellevar la distancia, a lo que también hay que sumar aplicaciones como Skype o WhatsApp. Aunque de Cambre no se olvida. «Cada vez que vuelvo tengo que ir de tapas por la zona, y por supuesto tomarme unas cañas. La comida china es increíble (nada que ver con la comida china que hay en España), pero llamar cerveza a lo que beben es mucho decir…».

Ya han pasado ocho meses, y aunque en principio se fue con la idea de estar solo un año, el hecho de que hace unos días le hayan renovado su beca por otro año le ha llevado a retrasar de momento el camino de vuelta. «Claro que volveré, no sé cuándo, pero seguro que acabaré volviendo». Igual repite lo de estas Navidades y se planta por sorpresa. «Fueron pocos días, pero muy bien aprovechados». A fin de cuentas, aquí está lo que más echa de menos: su familia, sus amigos y ¡el aire limpio!

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