Letizia, vestida de gala por el argentino Gabriel Lage, hijo de un sastre de Lugo

Martín Bastos

ARGENTINA

Juanjo Martín | EFE

La reina Letizia deslumbra con un traje joya en la cena ofrecida en el Palacio Real al emir Qatar y su esposa

18 may 2022 . Actualizado a las 17:09 h.

Las cenas de gala volvieron en la noche del martes con la recepción que los reyes de España ofrecieron en el Palacio Real al emir de Catar, Tamim bin Hamad Al Thani, y su primera esposa, Jawaher Bint Hamad Bin Suhaim Al Thani, la primera que los monarcas celebran en seis meses y la primera sin mascarillas desde la irrupción de la pandemia.

A pesar de la importancia de la cita, la reina Letizia no lució ninguna de las tiaras que forman parte del joyero real, pero deslumbró con un vestido joya muy elegante y muy diferente de sus atuendos más sobrios. Lució un vestido largo en color champán que es obra del diseñador argentino de origen gallego Gabriel Lage.

El creador aprendió el oficio de su padre, un sastre de Lugo que emigró a Argentina. De él aprendió las bases de la costura que años más tarde lo llevaría a ser un modisto muy reconocido por su trabajo artesanal en su taller de Buenos Aires y que alcanzó una especial proyección después de que la argentina Juliana Awada, esposa del expresidente del país Mauricio Macri, luciera sus modelos. En España llevó uno de ellos en una cena de gala celebrada en el Palacio Real con motivo de una visita oficial en el 2017.

Gabriel Lage había asegurado que su sueño sería poder vestir a la reina Letizia, algo que ahora por fin ha conseguido.

El vestido joya elegido por Letizia está confeccionado en tul hilado con brocados florales y cristales bordados, de escote barco y mangas transparentes acampanadas. La falda tiene un corte ligeramente evasé y una pequeña cola.

Llevaba el pelo recogido en un moño alto que despejaba su rostro y dejaba ver unos pendientes de diamantes en forma de árbol que eran nuevos, regalo del emir de Qatar. Los pendientes pasan ahora a ser propiedad de Patrimonio del Estado, según la normativa de la Casa del Rey en materia de obsequios. El emir regaló a Felipe VI una espada del fundador de Catar y una escultura.

Por su parte, la jequesa se decantó por un modelo negro con una capa corta de piel y brillantes de estilo occidental.