José Otero López, un baiés al que no le fue mal en Argentina

GALERÍA DE EMIGRANTES | Nueva entrega de la sección del historiador Luis Lamela


José Otero López fue natural de Baio, estuvo casado con María Pereira Esmorís y emigró para la Argentina en fecha que desconocemos, país en el que ejerció de comerciante/colchonero. A mediados de 1927, con 34 años, efectuó un viaje de recreo, junto con su esposa, a su pueblo natal. Embarcó en Buenos Aires en el vapor Monte Olivia el 16 de mayo y casi un año después, en el vapor de la Compañía Hamburguesa, Monte Cervantes, regresaron a Buenos Aires, arribando el 17 de abril de 1928. Con ellos embarcaran en la ciudad de herculina su prima Manija Vecino Montero; también Juanito Roservarne y algunos otros vecinos de Zas que cogieron el camino de la emigración.

En el puerto coruñés fueron despedidos por Maximino Montero y su hijo Manuel, así como por José Vidal García y Manuel Carracedo y esposa. A los 53 años, José Otero repitió el viaje a su tierra natal. Y desde Vigo, regresó otra vez a Buenos Aires el 9 de octubre de 1949 en el vapor Corrientes. Con 62 años volvió a hacer lo mismo y regresó desde el mismo puerto de Vigo en el vapor Highland Chieftain el 23 de noviembre de 1958. Unos años después, en noviembre de 1963, asistió como invitado a la boda del maestro nacional Santiago Villar López y María Arsilia Viñas Antelo, ceremonia celebrada en la iglesia de Cabovilaño (A Laracha). Desconocemos el resto de su aventura, pero lo cierto es que la vida en la emigración no le fue nada mal a este oriundo de Baio, un hombre que nunca se desvinculó de sus raíces, invirtiendo parte de sus ganancias en visitar y disfrutar de su tierra y de su familia. Y no sabemos si regresó o no para quedarse.

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