El éxito de Celestino Miñones en Argentina

Galería de emigrantes, por Luis Lamela


Celestino Miñones nació en la parroquia de Ozón, en Muxía, en 1865. Era primo hermano de Manuel Miñones Barros, el banquero de Corcubión.

Celestino emigró para la Argentina muy joven, y, después de conseguir amasar una cierta fortuna regresó a principios del siglo XX a España junto con dos hijos y su esposa, para establecerse en la villa de San Marcos.

En febrero de 1907 fue designado alcalde -también en junio de 1909-, al tiempo que ejerció actividades comerciales, como la explotación de un depósito flotante de carbón instalado en 1904 en zona de A Viña para la venta a buques en tránsito por aguas de Fisterra.

No obstante, las cuestiones económica y comercial no debieron caminar según lo esperado, ya que últimos del mes de octubre de 1909 retornó a la Argentina. Embarcó en A Coruña en el vapor Oldenburg para arribar a su destino, Buenos Aires, el 11 de noviembre. En el viaje le acompañaron, además de su esposa Mercedes Adorna, sus hijos Celestino, de 15 años y Manuel, de 11, ambos nacidos en Argentina; Herminia de 6; Mercedes de 4; María de uno y José de unos meses, nacidos en la villa de las Mercedes.

Rico, de nuevo

En Buenos Aires, Celestino recuperó su actividad comercial mayorista (compraventa de puntillas, encajes, tules, bordados, tejidos, géneros en general...), y se convirtió de nuevo en un rico y respetado comerciante y propietario. Y una de sus hijas, Herminia, se casó en Buenos Aires en julio de 1927 con Guillermo Roberto Dorré (en la imagen, aparecida en la revista Alborada), y todos los descendientes de Celestino fijaron raíces para siempre en tierras australes.

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