Los emigrantes en Argentina recuerdan a Pepe Miñones

CRÓNICAS DE LA DIÁSPORA | La iniciativa fue impulsada por la ABC del Partido de Corcubión. Escribe Carlos Óscar Ameijeiras


Unos pocos días atrás, José Miñones Bernárdez, quien fuera nombrado Republicano de Honra 2018 por la Comisión de Recuperación de la Memoria Histórica del Concello de A Coruña, ha tenido en Buenos Aires un intimo y sentido homenaje y reconocimiento. Acudieron familiares que viven en esta ciudad y se generaron momentos de emotividad en el transcurso de la conferencia. La iniciativa fue impulsada por la ABC del Partido de Corcubión, entidad señera de la emigración en Argentina, con la cual Pepe Miñones ha tenido una fluida relación de amistad desde su fundación hasta la muerte por fusilamiento del notable político y empresario corcubionés.

El encuentro se llevó a cabo en las instalaciones de la histórica Federación de Asociaciones Gallegas, lugar donde funciona el Centro Republicano Español en Argentina, en el que se mantiene un acervo documental de alto valor histórico. Luego de la bienvenida a los asistentes por parte de Diego Martínez Duro, presidente de la Federación, estuvieron a cargo de la disertación Horacio Sebastián Garcete y Carlos Óscar Ameijeiras Miñones, presidente de la ABC de Corcubión.

Garcete inició su alocución con voz clara y lenguaje fluido pintando una semblanza de José Miñones. Describió detalles de su vida y de su injusta muerte, abordando el episodio de su encarcelamiento, la forma en la que se le hizo «pagar» su «pecado» de ser un político que viniendo del mundo empresarial, que siendo un emprendedor, visionario y estadista del desarrollo de su querido pueblo, haya canalizado su vocación política dirigiéndola hacia los más desfavorecidos en lugar de beneficiar y trabajar para enriquecer aún más a los grupos poderosos. Esa «traición» provocó además mucho odio y sed de revancha. Un proceso que comenzó con su encarcelamiento. Siguió con el espurio proceso judicial sumarísimo que le fue montado por un tribunal militar. El hecho de que hayan dejado su ejecución para el último turno, lo obligaron a ser testigo de cómo uno a uno iban siendo ajusticiados quienes compartían el encarcelamiento. Y la posterior persecución a su familia, despojándola de su patrimonio, y sumergida en el miedo y el silencio que por esos tiempos significaba la natural respuesta que surgía ante la persecución del régimen y de sus amigos y seguidores.

«Yo no les perdono»

De modo paralelo, nos recuerda el episodio producido entre Millán Astray y Miguel de Unamuno en la Universidad de Salamanca. El grito de «¡Viva la muerte!» es inmediatamente asociado al triste e injusto final de quién estaba llamado a ser un dirigente lúcido con los proyectos claros para el desarrollo de su querida Galicia y de sus gentes, incluyendo el gran respeto y conocimiento que profesaba a los emigrantes y su trabajo por ayudar a quienes quedaron. Concluyó su exposición leyendo al propio Miñones: «Dios los perdone» y pero se agrega: «Yo no les perdono».

Carlos O. Ameijeiras, por su parte, destacó los entrañables lazos entre Miñones y la Sociedad Agraria y Cultural de los Hijos del Partido de Corcubión , tal como se llamaba la ABC en sus comienzos. Con anécdotas divertidas, hizo un recorrido por las publicaciones de Alborada (el medio de difusión de la sociedad desde 1925) en las que Miñones comienza una relación entrañable y su colaboración altruista hacia la entidad. Comenta la visita de Pepe a Buenos Aires en 1926, su notable conferencia en la Asociación Patriótica Española, organizada por la ABC y a la que asistió el diputado radical Leopoldo Bard. Ameijeiras dio lectura a una conmovedora crónica sobre la emigración , escrita por el propio Miñones con exquisita pluma. Hace una pausa, se emociona, la morriña lo invade. Pide disculpas, las cuales no caben pues las palabras de Miñones escritas 93 años antes dejaron un nudo en la garganta a todos los presentes. La gente aplaude espontáneamente, haciendo esfuerzos por contener la emoción, y sigue prestando oídos hasta el final.

Agradecimientos

Luego de los agradecimientos merecidos a los presentes en la sala, a los dueños de casa, y a los presentes con su permanente esfuerzo y trabajo de lucha contra el olvido, como Luis Lamela García, subió al estrado Jesús Miñones Vilas, sobrino de Pepe Miñones. Fue él quien nos habló de la figura de su tío, de su padre Jesús, de Pilar Miñones, hija menor de Pepe que vive en A Coruña, y agradeciendo a los expositores por mantener vivo el recuerdo, dio a conocer a toda su familia presente, dando por finalizado un acto de estricta justicia. Los sucesores en la conducción de la ABC del Partido de Corcubión, luego de más de 90 años de haberlo conocido y construida una relación de amistad y contacto hasta su último aliento, no se olvidan de su querido amigo Pepe Miñones, y mantienen su profunda vocación de mantener vivo su recuerdo.

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