Un vimiancés con éxito en Argentina

GALERÍA DE EMIGRANTES | Nueva entrega de la sección de Luis Lamela. El caso de José Santos Soto


José Santos Soto (en la imagen, aparecida en la revista Alborada) nació en el municipio de Vimianzo, hijo de María Soto Carballo (ignoramos el nombre del padre).

Con 14 años emigró para la Argentina, lo que parece señalar que en el país austral le esperaba algún familiar que lo hubiese reclamado (suponemos que su padre), dato que tampoco poseemos.

José Santos Soto embarcó en el puerto de A Coruña en el vapor Royston Grange y arribó a Buenos Aires el 25 de octubre de 1910. De la mayoría de individuos que como José Santos cruzaron el Atlántico para buscarse una nueva vida aparecen pocas trazas de su rastro, pero doce años después de su llegada a la emigración, Santos Soto ya aparece adaptado social y laboralmente. Cuando contaba con 26 años de edad fue elegido vocal en la primera junta directiva formada en 1922 en la fundación de la ABC del Partido Judicial de Corcubión, en Buenos Aires, y siete años más tarde, en 1929 fue elegido representante por el municipio de Vimianzo en la junta directiva respectiva, lo que nos indica que nuestro hombre, además de sentirse involucrado en el mundo asociativo creado en la diáspora por los oriundos de su tierra, alcanzó cierta proyección entre esa misma colonia procedente de A Costa da Morte, además de cierta estabilidad familiar y económica en su aventura vital en el país de adopción, la Argentina.

Entremedias, su madre María Soto fallecía en España en 1925. En julio de 1974 el Juzgado Nacional de lo Civil número 10, de Buenos Aires emplazó a los herederos y acreedores de José Santos Soto, indicativo de que en esa fecha ya habría muerto.

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