Ana Rosales: «Conseguí trabajo en Microsoft gracias a dos másteres en A Coruña»

Canadiense de origen gallego, trabaja en la sede de Microsoft en Reading y es una asidua de la ruta que conecta Alvedro con Londres


a CORUÑA / LA VOZ

De lo local a lo global solo hay un paso. Para la canadiense Ana Rosales, el hecho diferencial fue el MBA que cursó en la Universidade da Coruña. El máster le abrió las puertas de Microsoft, compañía a la que pertenece desde hace 14 años.

-Nació en la ciudad canadiense de Saint John, pero estudió en el campus de Elviña. ¿Qué pieza me falta de este puzle?

-Mis padres, que emigraron a Canadá en 1971, son de aquí y yo nunca he dejado de regresar a mi ciudad, A Coruña. Pero empecé estudiando idiomas e Historia en Norteamérica.

-Iba para profesora en Canadá y ahora es ejecutiva de cuentas en Microsoft. ¿Cómo lo logró?

-Tras acabar la carrera allá, me vine a A Coruña a hacer un MBA y eso me abrió los ojos a algo totalmente diferente. Saqué la mejor nota del proyecto con mi grupo y cursé un año más en Dirección de Márketing y Comercial. Con esos dos másteres conseguí el trabajo de Microsoft.

-Algo más influiría...

-El dominio del inglés y la experiencia que adquirí en Canadá. Allí es habitual que los jóvenes empiecen a trabajar muy pronto. Yo lo hice en la Cruz Roja y eso me ayudó. En un trabajo no hay que subir verticalmente, sino horizontalmente, para abarcar experiencias diferentes.

-Más allá de la formación, importa la persona, dicen los de Recursos Humanos.

-En Microsoft, cada dos años te dicen que hay que cambiar de puesto dentro de la empresa. Además, creo que la experiencia de todo lo que hagas en tu vida, sea estudiando, sea trabajando, te va a aportar algo.

-Todavía hay pocas mujeres en el mundo de las tecnologías.

-En mi compañía tenemos el Women in Microsoft [mujeres de Microsoft] y tratamos de motivar a las chicas para que hagan una carrera de ciencias o tecnología. Les llamamos las Digi-Girls y vienen a pasar un rato con nosotros en los campus Microsoft.

-Hace unos años (y aún ahora) no había currículo que no pusiera «paquete Office», para decir que el candidato dominaba todos los programas de Microsoft: Excel, Word, PowerPoint...

-[Risas] Exacto. ¡Yo también lo ponía! No es solo el coeficiente intelectual, sino la inteligencia emocional. Yo hablo mucho, pero siempre trato de escuchar para aprender más. Esto me lo tengo que recordar todos los días. Cuando trabajo, intento hablar menos, paro entender más.

-Usted es mujer y jefa.

-Manejo objetivos de más de cien millones de dólares al año.

-¡Qué estrés! ¿Teletrabaja?

-Sí. Estas Navidades voy a trabajar durante dos semanas desde A Coruña para el Reino Unido.

-¿Conoce a Bill Gates?

-Estuve en muchas de sus conferencias, pero al que le di la mano fue al nuevo CEO de Microsoft, Satya Nadella. Fue en el 2016, cuando gané el reconocimiento de Platinum, el más grande que se da en mi empresa.

-¡Caray, enhorabuena!

-Mis padres se emocionaron, y yo, también. Me sentí orgullosa. Creo en lo que hago y me encanta la empresa en la que trabajo.

-Veo que tiene un iPhone. ¿Hay vida más allá de Windows?

-Sí, tengo un iPhone. Para nosotros, la competencia no siempre es mala. La idea es cómo podemos colaborar con ellos, mano a mano. De hecho, las aplicaciones de Microsoft, como OutLook, funcionan genial en el iPhone. Tenerlo me permite demostrar a diario que, trabajando con la competencia de Apple, ¡nuestras tecnologías van muy bien!

-Por cierto, en el 92 representó a Canadá en la Expo de Sevilla con la Cruz Roja Internacional.

-Fue mi primera experiencia a este nivel y siendo una adolescente. Estuve en Sevilla seis meses con 120 personas de todo el mundo. Aprendí muchísimo, hice amigos de todo el mundo y me abrió los ojos. Yo siempre digo, cuanto más puedas viajar, escuchar para aprender y respetar las culturas, mucho mejor.

-¿Cómo ve A Coruña?

-¡Ciudad divina! ¡Como A Coruña no hay! Es más, cuando el avión está llegando y empiezo a ver el mar y la torre de Hércules, me pasan escalofríos por el cuerpo.

-¿Se emociona?

-Sí. Hablo de A Coruña con todos mis amigos. Muchos ya la han venido a visitar porque es la escapada perfecta para un fin de semana. Les digo que vayan a ver la Torre y al paseo marítimo.

-Qué buena embajadora...

-Esta es una ciudad que me hace sentir como en casa.

Un ejemplo: Iba para profesora de inglés en Canadá, pero acabó en el departamento de ventas de Microsoft en Reading.

Le gusta: Cuando tiene algún catarro, Ana va preparando a su madre antes de aterrizar desde Londres: «Hazme un caldo gallego y me pondré bien».

«Lo del Brexit me da pena. Mientras la tecnología nos acerca más, la política nos aleja»

En plena transformación digital, el trabajo de Ana Rosales (Saint John, Canadá, 1972) consiste en ayudar a los colaboradores (surfaces) de su empresa a planificar estrategias para vender más productos de Microsoft.

-Sus padres emigraron a Canadá en 1971, pero acabaron regresando a su Coruña natal. ¿De dónde viene siendo usted?

-Me considero una ciudadana global, tengo la mente muy abierta. Mis valores y mis raíces son gallegos, porque mis padres son de aquí, pero mi corazón está dividido entre Canadá e Inglaterra.

-¿Cómo ve lo del Brexit?

-Es una pena que salgamos. Mi opinión personal es que esto tendría que haber servido para reflexionar sobre cómo cambiar la Unión Europea, no para que saliera de ella un país. El referendo fue muy justo. Mientras la tecnología cada vez nos acerca más, en el tema político nos estamos separando. No lo entiendo.

-¿Cómo es su relación con los aeropuertos?

-Menos cuando hay algún desvío, bien, porque viajo bastante. A Estados Unidos voy unas dos veces al año y a Coruña vengo cada dos meses con Vueling. Piense que tengo aquí a toda mi familia. Estuve en verano, volví ahora en noviembre y regresaré en diciembre.

-¿Cambiaría algo?

-El horario. Ahora se llega aquí muy tarde, a las 23.30 y antes se aterrizaba sobre las 20.30. Me gustaría que Vueling, que tiene una ruta tan buena, cambiase un poco el trato con los pasajeros, en el sentido de dar más información, explicar un poco más las cosas y arreglar la página web.

-¿Se ve de vuelta?

-Aunque mi acento es extranjero, mi casa está en A Coruña. Y pienso regresar algún día.

Votación
5 votos
Comentarios

Ana Rosales: «Conseguí trabajo en Microsoft gracias a dos másteres en A Coruña»

Este proyecto ha sido cofinanciado por