Nicolás Vilar Álvarez, el coruñés que dejó una ingeniería para hacer una FP y logró llegar a las 24 horas de Le Mans

Trabajó dos temporadas con el equipo de Toyota Motorsport en el Campeonato del Mundo de Resistencia. Actualmente es mecánico y encargado de prototipos en Suiza

Nicolás Vilar Álvarez en el circuito de las Américas en Austin, Texas
Nicolás Vilar Álvarez en el circuito de las Américas en Austin, Texas

a coruña

Nicolás Vilar Álvarez (1992) ya lo tenía claro con 18 años: «Quería ser mecánico de carreras y trabajar con mis manos». No obstante, tuvo que dejar la carrera de Ingeniería Mecánica en el primer año porque vio que «el mejor camino era hacer un ciclo superior y un máster en competición. Hay que decir que en España las carreras de coches no es algo muy extendido, como sí ocurre en otros países europeos y en donde la formación para ser mecánico de carreras es más normal. En España, aunque hoy hay más oferta, cuesta mucho y más aún fuera de Madrid o Barcelona», explica.

Diez años después, Vilar puede decir que ha logrado cumplir su sueño de trabajar para un equipo en el Campeonato del Mundo de Resistencia, en Alemania. «Trabajar con Toyota Motorsport en aquel momento fue la realización por completo de mi meta laboral», confiesa. Un reto que no resultó sencillo. «La primera vez que envié el currículo me contestaron con una negativa, pero tres meses después me contactaron para unirme al equipo. Fue una etapa en la que realmente descubrí lo que eran las carreras. Viajaba todos los meses a sitios diferentes del mundo a hacer carreras y en invierno hacíamos los test de pretemporada en Aragón, test de 32 horas de resistencia seguidas sin parar para el coche, donde se probaba que podría hacer las famosas 24 horas de Le Mans». Este coruñés precisa que en la fábrica se dedicaban 100 % al coche de carreras, «cada mecánico es responsable de un área del coche y además todas las semanas teníamos entrenamientos físicos y de cambio de ruedas».

«No tiene sentido comparar la formación profesional con la universitaria. Cada una es para lo que es»

Por ello, no duda en destacar las ventajas que tienen actualmente los ciclos superiores para puestos de trabajo que son más bien «oficios». «Muchas veces he escuchado comparaciones y la verdad es que opino que no tiene sentido comparar la formación profesional con la universitaria. Cada una es para lo que es y lo que ocurre después de estudiar depende en gran medida de las acciones y el desempeño individual que se haga en función de las metas que cada uno tenga», indica Nicolás. Una formación que le sirvió para dar sus primeros pasos en Suecia, dónde estuvo casi tres años. «Podría decir que le debo mucho a mi experiencia en Koenigsegg. Además de lo que supone llevarlo escrito en el currículo, allí aprendí gran parte de lo que sé hoy y pude desarrollarme en todos los aspectos que quise profesionalmente, ya que todo el proceso de fabricación del coche es manual y esto hace que tengas que hacer muchas cosas diferentes como saber de fibra de carbono, de soldar, diseñar... complementando tu función principal de mecánico. Era un sueño poder trabajar allí con el 'hambre' que teníamos por hacer y aprender», resalta.

«En España trabajamos un poco más y más duro, mientras que en Alemania y sobre todo en Suecia el trabajo era más relajado»

Tras dos temporadas compitiendo, regresó a España con una oferta laboral. «Las diferencias que noté son muchas, pero principalmente que en España trabajamos un poco más y más duro, mientras que en Alemania y sobre todo en Suecia el trabajo era más relajado. Cabe mencionar también el ambiente de trabajo, más frío en Alemania y en Suecia. En España somos más cercanos y las relaciones son de otro tipo», sostiene Vilar. Antes de que llegara la pandemia, este coruñés trabajaba como autónomo en Suiza dos semanas al mes y luego volvía a España para desarrollar otros proyectos profesionales. «Con el coronavirus me quedé sin poder viajar al principio y luego entró el tema de las cuarentenas. Así que, dada la oportunidad con la situación actual, tomé la decisión de venirme a trabajar a Suiza hasta que se calme un poco el tema y pueda volver a España a trabajar como antes»

En la actualidad trabaja en Carage como mecánico y encargado de prototipos. «Es un concesionario oficial de Koenigsegg, Singer, Isorivolta y también especialistas en Aston Martin. Además, también tenemos algunos coches de carreras. Somos un equipo muy pequeño, tres mecánicos extrabajadores de Koenigsegg que, además de trabajar en los coches de calle, también hacemos proyectos de fabricación de prototipos. A la vez, y recientemente, combino este trabajo haciendo carreras con un equipo en el mundial de resistencia».

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