La ejecutiva gallega en BMW: «La robotización es imparable, pero necesitamos gente que sepa controlar a los robots»

La ourensana Milagros Caiña-Andree: «La mejor estrategia es el respeto a los empleados, esa es la base de todo»


Enviada especial / San Luis Potosí

Hace 53 años, los padres de Milagros Caiña-Andree (Boborás, Ourense, 1962), dejaron de cultivar los campos para buscar futuro. Alemania necesitaba mano de obra y los Caiña Carreiro llegaron a Sauerland (land de Renania). Milagros tenía entonces 3 años, hoy ocupa el primer puesto ejecutivo desempeñado por una mujer en el consejo de administración del grupo BMW y tiene a su cargo a 135.000 personas de 31 fábricas repartidas por 15 países. El pasado viernes acudió en persona a dar la bienvenida a los 2.500 nuevos empleados que acaban de poner en marcha la planta más moderna del grupo en San Luis Potosí, el Detroit mexicano. Su cercanía rompe la rigidez de los moldes germanos. «Escriba bien de mí, que me van a leer mis paisanos gallegos», requiere con una sonrisa, en un buen castellano con marcado acento bávaro.

-Tiene 135.000 personas a su cargo. ¿Qué se siente?

-Tengo un montón de responsabilidad, hay retos grandes; pero hay días como hoy, que inauguramos esta planta en México, en los que recoges todos esos frutos, y me siento orgullosa. Si tienes pasión y dedicación, si tratas bien a las personas, la gente lo ve y te lo devuelve. La base de todo es el respeto a los empleados.

-Acaba de inaugurar en México una fábrica con casi más robots que personas. La fábrica de coches del futuro da un poco de miedo, vista desde el empleo.

-Somos un grupo con 135.000 empleados, y la robotización es un tema muy importante para nosotros. Nuestro grupo es de los primeros en introducir innovación tecnológica, pero no es un proceso espontáneo. Ha ido creciendo, porque el sector va cambiando. Acabamos de inaugurar en San Luis Potosí la planta más moderna del grupo. Tiene un centro de control de producción que parece la sala de control de vuelos de un aeropuerto, pero para hacer posible que toda esa tecnología funcione lo más importante es tener los perfiles profesionales que la sepan manejar. La robotización es imparable, pero necesitamos gente que sepa controlar a los robots.

-Menos trabajadores, mejor capacitados ¿es eso?

-Vamos a plantillas cada vez más cualificadas, el nivel de tecnología marca el nivel de cualificación. Para eso, nuestra planta de San Luis Potosí cuenta con un plan pionero de formación profesional dual. Los nuevos empleados reciben capacitación en los últimos procesos de producción y tecnologías de BMW. Además de formar a nuestro personal, este centro está diseñado para fortalecer la motivación, el entusiasmo y el espíritu de equipo. La planta colabora con cuatro institutos técnicos de la región y ha formado con éxito a 250 aprendices en profesiones técnicas.

-Ahorrar costes es una prioridad de la industria del automóvil. Fabricar en México es más barato.

-Los costes son importantes para todas las empresas, pero nosotros estamos en un mercado con un producto que tiene que ser competitivo y de calidad, porque estamos en un segmento prémium. Tenemos una alta robotización y eso tiene un coste. Los gastos más altos de personal se sitúan en las áreas de desarrollo de producto, conectividad...

-¿Cómo se elige el lugar en el que abrir una nueva fábrica?

-Forma parte de la estrategia de producción. Tienes que buscar un equilibrio entre dónde produces y dónde quieres vender. Los costes siempre cuentan en la decisión, pero nunca sabes hasta dónde va a llegar la inflación. Lo realmente importante es saber que vas a encontrar la mano de obra cualificada que necesitas.

-BMW se planteó abrir una fábrica en Galicia en el 2001. ¿Hoy una decisión así sería posible?

-¡No lo sabía! [se ríe sorprendida]. Hoy no sería una decisión fácil, pero ni en España, ni en Francia... son decisiones estratégicas muy meditadas y calculadas.

«Invertimos mucho en formar a los empleados porque ellos garantizan nuestra calidad» 

Milagros Caiña-Andree trabajó 22 años en Vossloh, una firma líder en infraestructura y técnica ferroviaria con sede en Werdohl, donde entró en 1984. En 1999 fue nombrada jefa de personal de Vossloh, con 5.000 empleados a su cargo. Fue fichada en el 2006 por Deutsche Bahn en Berlín, y allí permaneció hasta el 2011, cuando se trasladó a la sede central de BMW, en Múnich, para liderar la gestión de los recursos humanos del grupo.

-Su gestión se distingue por la apertura total de las puertas de BMW al trabajador extranjero.

-Siempre desde la formación y la capacitación. En el centro de formación de nuestra nueva planta de México BMW ha invertido 13 millones de dólares en el programa de formación profesional dual desde el 2015 para educar y entrenar a los futuros empleados. En el 2017 abrimos el centro de aprendizaje, con una inversión de 6,5 millones de dólares. Este campus es el lugar en donde se imparte la formación para cada puesto. En el 2018, el promedio de entrenamiento por empleado fue de 18 días. Esto demuestra nuestra colaboración con las instituciones de educación estatales y regionales. Pero, además, más de 450 empleados han viajado a Alemania, EE.UU. y China para seguir formándose, porque ellos son los que garantizan los altos estándares de calidad de nuestros productos de primera clase.

-¿Qué esfuerzo dedica a impulsar la presencia de la mujer en el grupo?

-El esfuerzo es absoluto. Le pondré un ejemplo: más del 30 % del personal que ya está en la cadena de producción de nuestra planta de San Luis Potosí son mujeres; y el 26 %, en los puestos indirectos, y la media de edad de la plantilla se sitúa por debajo de los 31 años.

BMW inaugura en México la fábrica del futuro

M. Sío Dopeso
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Así es la planta que BMW acaba de inaugurar en México El grupo alemán ha invertido 880.000 euros en la fábrica que acaba de inaugurar

Con un robot por cada dos trabajadores, la nueva planta del grupo alemán se alimenta de energía solar, no utiliza para nada el papel y pinta los vehículos sin verter una gota de agua.

San Luis de Potosí, una ciudad situada en el centro de México, de 800.000 habitantes, es el lugar elegido por BMW para levantar su centro de producción número 31, el más innovador del mundo, por su robotización (1.200 trabajadores y 519 robots) y el uso generalizado de sistemas de visión artificial y análisis de datos en todo el proceso de producción; pero también por su concepto de diseño, más parecido a un laboratorio que a una cadena de montaje; y por su integración con el mínimo impacto medioambiental. Por ejemplo: es la primera fábrica de coches que se alimenta exclusivamente de energía alternativa, cien por cien libre de CO2 (cuenta con una planta fotovoltaica de 70.000 metros cuadrados); en fábrica no se utiliza el papel, solo emplea datos digitales en línea, en tiempo real; y está dotada con la primera cabida de pintura de coches que no produce aguas residuales.

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