Un pontevedrés recupera lesiones de futbolistas de Primera en Tetuán

Gonzalo López de Guereñu trabaja desde el 31 de octubre en el staff técnico del Mogreb

Gonzalo López de Guereñu, junto a un fútbolista de la liga marroquí
Gonzalo López de Guereñu, junto a un fútbolista de la liga marroquí

pontevedra/ la voz

A finales de octubre puede decirse que a Gonzalo López de Guereñu le cambió la vida. Primero la profesional y después, la personal. Este pontevedrés recibió la llamada de un compañero de profesión ofreciéndole un trabajo lejos de su ciudad y de sus costumbres. Le propuso entrar en el staff técnico del Moghreb de Tetuán como recuperador físico, un puesto habitual en la liga española de Primera y Segunda División, pero algo casi desconocido al otro lado del Mediterráneo. «Cuando me lo ofreció, tardé menos de un día en decidirme», comenta Gonzalo.

Recuerda como el 31 de octubre llegó de noche al aeropuerto marroquí sin saber nada del idioma y muy poco del país. Un miembro del club lo recogió y aunque en ese momento la aventura parecía complicada, cuatro meses después está satisfecho con su trabajo dentro del equipo.

Cuando llegó, había dos jugadores recuperándose del ligamento cruzado y otros dos con un esguince de tobillo y rodilla. Ahora solo uno está todavía trabajando bajos sus órdenes. «En esta liga los jugadores cuando están lesionados están al margen, al llegar al equipo me puse a trabajar a tope y muy organizado hasta conseguir que haya menos bajas», explica López de Guereñu, que se ha acostumbrado a la forma de trabajar algo más relajada de la Primera División marroquí. Sin embargo, reconoce que es implacable. «Esto es una oportunidad, si trabajas bien aquí, con las barreras idiomáticas o culturales que te encuentras, cuando llegues a España lo tienes que hacer bien sí o sí», señala López Guereñu, que asegura que lo que está viviendo es «una gozada». El entrenador y el preparador físico del equipo también eran españoles cuando llegó, pero cambios en las últimas semanas le han llevado a asumir más tareas en el banquillo. «He viajado con el equipo e hice de preparador físico sin serlo, pero el equipo ganó y ahora me ofrecen seguir con eso», comenta Gonzalo, fisioterapeuta y graduado en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte, que trabajó en Pontevedra en una clínica y en la Escuela de entrenadores de la federación y con la selección gallega.

Este pontevedrés reconoce que las condiciones económicas que le ofrecen son similares a las que podría tener en España, pero la oportunidad le surgió más allá de sus fronteras, donde los buenos resultados del deporte nacional y la formación de los profesionales es un objeto de deseo para la Boluta marroquí. Tiene contrato hasta final de temporada y aunque está viviendo una etapa de crecimiento no se ve a largo plazo fijando su residencia en Tetuán. «Aquí aprendes a valorar las cosas, te obligas a relacionarte con gente muy distinta a ti, llegué con mucha energía y ganas de aportar, sigo igual, intentando organizarme y relativizando los inconvenientes», comenta Gonzalo, que asegura que la liga en la que compite se equipararía a una categoría a caballo entre la Segunda y la Segunda B.

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