Manos a la obra en Malaui

Cuatro gallegos viajarán como voluntarios al país centroafricano para instalar ventiladores en un orfanato y mejorar la conectividad a Internet


redacción / la voz

Oculto entre Zambia, Tanzania y Mozambique, Malaui se extiende por el valle del Rift, en pleno corazón de África. A unos ochenta kilómetros de su capital Lilongüe, en Chezi, la misionera de la orden María Mediadora natural de Ponteceso, María Teresa Andrade, fundó hace 25 años un orfanato. Hasta allí viajarán dentro de 19 días los gallegos Ricardo Baamonde, Jesús Fernández, Sandra Sambade y Manuel Couto como voluntarios de la Fundación Esteban Vigil.

Los dos primeros son ingenieros técnicos, además de profesores en la Universidade Laboral de Culleredo; la tercera, profesora de Matemáticas en O Grove, y el cuarto es albañil jubilado. Solo ella es primeriza. El resto ya saben cómo es la vida en uno de los países más pobres de África, con un índice de analfabetismo del 61,3 %. «Imos botar unha man no que se poida, pero traemos moito máis do que levamos», dicen estos voluntarios que pasarán dos semanas al calor de ese país que no tiene salida al mar.

Las tareas que tienen en mente son muchas: «Trataremos de cubrir as cousas técnicas que poidan xurdir nos lugares nos que colabora a fundación. O orfanato de Chezi, o centro femenino de estudantes que hai no distrito Área 49, en Lilongüe, e o hospital rural de Mlale. Pero nesta viaxe temos dúas tarefas concretas que facer, xunto coas chapuzas que se nos poidan presentar. Son a montaxe duns ventiladores no pavillón do orfanato e a mellora da conectividade a Internet onde están as moxas», explica Ricardo.

Porque aunque esa parte de África no permanece aislada de todo el universo que ofrece la red, su acceso a él es mucho más lento que el que puede tener una persona en un pueblo del rural gallego: «Pola pouca cobertura que hai, a velocidade é moi baixa polo que se van montar antenas para tratar de mellorala. E temos previsto mellorar o mantemento dos ordenadores». Pero estos voluntarios quieren que la ayuda que prestarán con este viaje crezca como una bola de nieve. La idea: buscar fondos para desarrollar un proyecto más grande en la zona. Querer es poder.

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