Un total de 18.200 emigrados podrán votar en las europeas, pero no en las municipales

El peso de la diáspora en Mazaricos y Carnota es tal que supera el número de apoyos que dieron las mayorías absolutas al BNG


REDACCIÓN / LA VOZ

Un total de 115.437 barbanzanos tendrán derecho a voto en las elecciones europeas, pero no todos podrán, sin embargo, participar también en las municipales ese mismo día dado que la normativa electoral vigente no contempla el voto de los emigrados. Son, en el caso de la comarca, un total de 18.200 vecinos, aproximadamente la población actual de Boiro, que sí tendrían -en el caso de que lo hayan solicitado previamente- posibilidad de elegir a sus representantes en el Parlamento Europeo pero no a los concejales de sus ayuntamientos de origen.

La paradoja divide tanto a los propios emigrados como a los cargos electos de algunos consistorios que todavía recuerdan cuando la participación de la diáspora resultaba clave a la hora de desequilibrar el reparto de concejales hacia una u otra formación. Uno de los casos más llamativos se dio en Mazaricos en el año 1995 cuando las papeletas llegadas desde Brasil permitieron la mayoría absoluta del PP que encabezaba José Manuel Santos Maneiro y que lograba arrebatar la alcaldía al nacionalista Xoán Ramos.

«Ao final, entre BNG e PP houbo 270 votos de diferenza, aproximadamente os que chegaron do Brasil. Daquela, os populares tiñan bos contactos nese país e, grazas a eles, lograron facerse cunha alcaldía na que estiveron 20 anos. Sen eses votos, a historia do concello seguro tería sido outra moi diferente», apuntan desde el Concello mazaricano que reconocen, sin embargo, que pese a estar en mejor disposición de hacerlo que por aquel entonces, nunca más se hizo nada por mantener o ampliar este voto de la diáspora en comicios posteriores.

Viajes a la emigración

Por el contrario, hasta que en 2011 se modificó la ley y se prohibió la participación de los emigrantes en las elecciones locales, sí fueron bastantes las veces que los alcaldes de otros municipios hicieron las maletas para visitar a sus vecinos emigrados en países como Argentina, Brasil o Suiza.

Conviene no olvidar que el 16 % del censo total barbanzano está en el extranjero, porcentaje que se eleva de forma considerable en municipios como Lousame u Outes donde uno de cada cuatro potenciales votantes está inscrito en los diferentes consulados. En este sentido, Carnota y Mazaricos siguen siendo los territorios con mayor peso de la diáspora en sus listas de votantes con 1.656 y 1.811 vecinos, respectivamente. Estas dos cantidades son superiores a los votos que les dieron la mayoría absoluta, hace cuatro años, a las dos listas del BNG que se hicieron con las alcaldías.

Mientras que los barbanzanos en el exterior no pueden elegir al alcalde de su ayuntamiento, muchos extranjeros que viven aquí sí podrán hacerlo. Se da la curiosidad de que la normativa electoral permite tanto la participación de todos los ciudadanos de la Unión Europea -son electores a la par que elegibles- que residan de forma legal en alguno de los municipios de la zona como de las personas originarias de alguno de los 12 países con acuerdos electorales con España. Se trata de Bolivia, Cabo Verde, Chile, Colombia, Corea, Ecuador, Islandia, Noruega, Nueva Zelanda, Paraguay, Perú y Trinidad y Tobago.

Los residentes con dichas nacionalidades que lo hayan manifestado ante la Oficina del Censo Electoral, tendrán derecho a participar en las municipales. No así en las europeas, cuyo censo se forma solo con ciudadanos de los países que componen la UE.

José Ángel Caamaño: «Non podemos votar no noso país nin onde estamos traballando»

Mazaricos / Corresponsal

Caamaño considera injusto que no pueda participar en la elección del alcalde

Emigrado en Liechtenstein desde hace más de 20 anos, José Ángel Caamaño Danís no duda en calificar como de «grave inxustiza» que no se permita a los residentes en el extranjero poder participar en las elecciones locales. Reconoce, sin embargo, que es necesario articular fórmulas que permitan demostrar el arraigo del potencial elector con su tierra de origen.

«Se falas dunha persoa que leva 40 anos na Arxentina sen volver, claro que non ten sentido que vote. Se me dis de xente coma min que vai cada pouco a Mazaricos e que está atento ao que pasa e ao que se fai, creo que deberiamos poder votar», explica este emigrante que lamenta no poder decidir ni dentro ni fuera de su tierra. «Non podemos votar nin no noso país nin onde estamos traballando. Somos moitos, pero, non obstante, a nosa opinión non importa», explica.

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