«Este país ahora es el gran campo de construcción de obra pública de Europa»

maría cedrón VARSOVIA / ENVIADA ESPECIAL

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El embajador español, Agustín Núñez, recuerda que no se puede llegar a Polonia con cualquier cosa

05 abr 2015 . Actualizado a las 05:00 h.

Polonia es uno de los seis países con los que España organiza cumbres bilaterales anuales. Comunidades como Galicia ya asesoraron a zonas como Opole, al sur del país, para entrar en la UE. La relación entre ambos Estados nunca ha estado tan bien como ahora. Tal vez por eso, Polonia tiene en su aliado un espejo a la hora de invertir los fondos que recibe de Europa. Esas ayudas, como explica el embajador de España en Polonia, el gallego Agustín Núñez, han contribuido a convertirla en el gran campo «de construcción de obra pública de Europa».

-La imagen de Polonia está cambiando con la llegada de fondos europeos. Pero ahora, hasta el 2020, obtendrán muchos más. ¿Cómo los están gestionando? ¿A qué los dedican?

-Eso se negocia con Bruselas. Hay una parte muy importante para carreteras, pero también hay otra dedicada a alta tecnología. Hay una empresa española, por ejemplo, que está haciendo el cableado de fibra óptica en el sur del país. La verdad es que lo están haciendo muy bien. Están aprovechando bien el dinero y están aprendiendo de los errores que hemos cometido otros. Hay que darse cuenta de que Europa no abona el 100 % de los proyectos. Pagan una parte y el resto lo asume el Estado. No creo que aquí vaya a pasar lo ocurrido en España, con un exceso de aeropuertos, por ejemplo.

-¿Nosotros no los hemos aprovechado bien?

-No. Nosotros los supimos aprovechar, pero ellos aprenden tanto de nuestros fallos como de los cometidos por otros Estados. Por eso, a veces los controles son mucho más severos de los que nosotros tuvimos en su momento. Luego hay otras cosas en las que son mucho menos ágiles. Por ejemplo, con el desarrollo de una buena red de comunicaciones, que es algo fundamental para Polonia, porque es un nudo de comunicación entre el norte y el sur; el este y oeste de Europa. Polonia hace un eje desde el Báltico al Adriático, y luego está en un punto estratégico para el comercio con Rusia y Asia central. Su red ferroviaria es una de las más densas de Europa y tiene más coches per capita que España, aunque su red de carreteras es mucho peor.

-Acaba de celebrarse el quince aniversario de la Cámara de Comercio hispano-polaca. ¿Qué oportunidades hay aquí en el otro extremo de Europa para las empresas españolas o gallegas?

-Oportunidades, muchas. Pero hay que tener en cuenta que a estas alturas Polonia es un mercado desarrollado. Esto quiere decir que no se puede venir pensando que aquí el consumidor es mucho menos sofisticado que el español y que los estándares de calidad son inferiores. Pasó hace unos años, pero ya no es así. Los que quieran colocar productos en Polonia tienen que traer producto de calidad para poder competir en precio y en distribución. Cuando colocas un producto en un gran centro debe garantizarse el suministro en tiempo y forma porque de lo contrario aquí no vale.

-Pero aquí la gran penetración de la empresa española fue en construcción ¿o no?

-Cuando estalló la burbuja en España bajó mucho el mercado. Pero ya antes muchas empresas constructoras vieron en los mercados del Este en general, y en Polonia en particular, una oportunidad. Pero incluso en Varsovia hubo una pequeña burbuja por la competencia de empresas españolas a la hora de comprar solares para luego construir. A algunos les ha ido bien, a otros muy mal.

-¿Pero no vieron entonces que podía ocurrir lo mismo que en España?

-Eso es muy complicado. Tampoco es tan claro. Todo el mundo en España sabía que la burbuja iba a estallar, el tema era saber cuándo. ¿En el 2006? ¿En el 2007? ¿En el 2015? Y en ese impás continuaba subiendo el precio. No resulta tan fácil detectarlo. De serlo, la gente haría negocios con mucha más facilidad y todo el mundo podría competir no arriesgando. Luego aquí a las grandes multinacionales del sector no les ha ido mal teniendo en cuenta la cartera de pedidos que han hecho. No hay que olvidar que algunas han tenido problemas, pero lo mismo que las empresas de otros países o incluso lo mismo que las polacas.

-¿Qué problemas?

-Aquí en un concurso de obra pública el criterio determinante es el coste de la obra que ofrecen. Las empresas hacen ofertas muy ajustadas, entonces el problema está cuando se encuentran con un problema y estos surgen siempre. Por ejemplo, para un tramo de 30 kilómetros te encuentras con que 2 son de roca. Resulta que el cálculo dejaba un margen del 3 % de beneficio y ahora qué hago. Porque aquí es prácticamente inviable obtener un modificado como los que había antes en España.

-No los hay nunca.

-Hay circunstancias que puedes obtener un incremento del precio. El problema es que en medio te ejecutan las garantías. Has de ir a los tribunales para que vean que el proyecto que te dieron estaba mal diseñado, que había costes ocultos que no podían prever. Vas a los tribunales, ganas, ¿pero cuándo?. Tres o cuatro años después en medio te han ejecutado las garantías. De no ser una compañía con mucha solvencia, eso hunde. Es lo que les ha pasado a algunos. De hecho, existe empresa grande española que se está marchando de Polonia. Tuvieron un par de desastres tremendos, han decidido que el mercado no les va y se están marchando.

-Veo que hay que asegurar las cosas bastante.

-Desde luego. Luego hay que tener cuidado con las costumbres locales que no son las de España. Por ejemplo, en Polonia la forma de hacer negocios a la española, lo del apretón de manos, aquí no vale. Aquí tienen que tenerlo todo por escrito. No hay quien lo cambie una vez que está hecho de esa manera. Después hay que tener socios locales para poder operar porque conocen mejor el mercado, tienen los contactos, saben quiénes son los contratistas que te pueden dar un precio razonable y una buena calidad... Un punto importante es consultar la legislación local. Los abogados son más caros en Polonia que en España y hay empresas que, por ahorrase unos dictámenes, no consultan. Hay que asesorarse bien; es mucho mejor porque puedes perder mucho más.

«El modelo educativo es diferente. Hay más competencia entre los alumnos»

Más allá de cuestiones de carácter empresarial, España debe observar de cerca a Polonia. Una de las razones es porque suele estar de los primeros en el informe PISA, encargado de evaluar a los estudiantes.

-¿Cómo es el modelo educativo polaco?

-Es un poco diferente al nuestro. Hay mucha más competencia entre los alumnos. Por ejemplo, el tópico del empollón del que todo el mundo se ríe, aquí no lo hay. La disciplina es mucho mayor y el director resulta mucho más autónomo que sus homólogos en España.

-Ese respeto en el aula parece tener un buen resultado.

-Hombre, la prueba es que, con un presupuesto para la educación muy inferior y un salario de los profesores mucho menor al que se paga en España para un docente del mismo nivel, están en el informe PISA en un puesto mucho mejor que nosotros o que los alemanes.

-¿Cuál es el peso del sector agrario? Parece algo bastante importante.

-No es productivo como en otros países. Hay más gente que está inscrita en el sector primario, pero algunos lo hacen por razones fiscales, por los beneficios que obtienen debido al apoyo que se da aquí a la agricultura. Ejercen de campesinos cuando tienen al mismo tiempo actividades remuneradas en las ciudades.

-Lo que también parece que va en aumento es el flujo turístico entre España y Polonia. Y viceversa.

-Hay más polacos que van a España que españoles a Polonia. Sus comunidades preferidas son Cataluña, Andalucía y Canarias. Prefieren un destino de sol durante el invierno. Con el clima que tienen aquí, al ir una semana a Canarias tienen el buen tiempo más o menos asegurado. A Galicia no van tanto, porque es destino más cultural y religioso. Aunque el turismo desde España no es tan numeroso, Cracovia empieza a ser un destino cada vez más atractivo. Además, lo han incluido en los circuitos que se realizan por la parte Este de Europa. Hace poco, uno de los tenientes de alcalde de la ciudad comentó que cada vez hay más españoles por ahí. Luego Gdansk es un puerto de destino de los cruceros que van por el Báltico. Pero no hay duda de que cada vez hay más españoles que vienen al otro extremo del continente.