La excesiva dependencia del exterior condiciona el empleo

España necesita más importaciones para cubrir su demanda interna que países como Francia o Italia


Ahora que la demanda interna de los hogares y la inversión de las empresas empieza a dar signos tímidos de recuperación, después de los largos años de recesión, es muy importante evaluar que parte de dicha demanda favorecerá el empleo nacional y que parte de la misma se nos irá hacia el exterior en forma de importaciones y, por tanto, empleos generados o alimentados en otras latitudes.

En un primer gráfico presentamos la evolución interanual de ambas variables en España. En dicha gráfico bien se observa cómo la demanda nacional habría entrado en tasas positivas en los inicios de este año, mientras en los dos anteriores su situación era muy negativa. En el año 2012 la fuerte caída de la demanda nacional forzó un desplome aún mayor de las importaciones y como quiera que ese año nuestras exportaciones crecían, conseguimos reducir nuestro déficit comercial con el exterior.

En el año 2013 las cosas empezaron a cambiar. Aunque la demanda nacional seguía sin mejorar (a causa de la devaluación salarial y al muy elevado desempleo), como su caída ya era inferior se observa que las importaciones comienzan su recuperación. No obstante, como las exportaciones crecían a tasas superiores (un 7,2?%) la balanza comercial continuó mejorando.

Pero en el inicio del 2014 las cosas cambiaron radicalmente en paralelo a la entrada de la demanda nacional en tasas positivas. Porque, acompañando a tal suave recuperación, las importaciones disparan su crecimiento a tasas de dos dígitos (nada menos que 11,7?%) y aunque las exportaciones siguen creciendo (un 7,6?%) el resultado ya es un deterioro de nuestra balanza comercial. Con los datos de enero a abril de las importaciones de mercancías fuera de España el disgnóstico se confirma en lo fundamental: mientras las exportaciones crecieron un 1,4?%, las importaciones lo hicieron en un 3,9?%.

En suma, que la recuperación de nuestra demanda interna está dañando nuestra balanza comercial. Esto así podría decirse que habríamos conseguido mejoras (e incluso un superávit transitorio) en nuestras relaciones con el exterior gracias a la caída de la demanda interna. No gracias a nuestra competitividad.

Porque en cuanto la demanda interna se recupera nuestro buen desempeño exportador se desvanece frente a nuestro intenso ritmo importador. Serían más los empleos que perdemos por las importaciones realizadas que los empleos que mantenemos a causa de nuestras exportaciones. Un asunto, como se observa, muy serio.

Llegados a este punto la pregunta es obvia, ¿la economía española tiene una adecuada propensión a importar?, ¿es demasiado baja? ¿es demasiado alta? Para contestar a este crucial interrogante presentamos, para distintos y significativos países, un indicador gráfico que evalúa qué porcentaje de la demanda nacional cubre cada uno de ellos con importaciones de bienes y servicios.

propensión

Como bien se observa, España es, entre los países europeos seleccionados, la economía que más propensión tiene a cubrir su demanda nacional con importaciones. Lo era antes de la crisis y lo sigue siendo en el último año disponible.

Por su mejor desempeño exportador en relación al nuestro, es del máximo interés comprobar cómo Italia cubre su demanda interna con menos importaciones (casi cuatro puntos) lo que, lógicamente, catapulta su positiva balanza comercial.

Son cuatro puntos que, al contrario, erosionan los ingresos que en España conseguimos con nuestras exportaciones. Respecto a Francia sucede algo semejante: en España necesitamos más importaciones que en aquél país para cubrir la demanda interna.

Esa posición de España como campeona de las importaciones sobre su demanda interna nos está informando de que el empleo necesario para cubrir esa mayor parte de la demanda doméstica se localiza fuera de nuestras fronteras. Es decir que, al tener esa mayor propensión importadora, exportamos empleo. Un drama si al mismo tiempo tenemos millones de parados que se ven obligados a emigrar.

Desde luego, en EE.UU. no siguen para nada este modelo de apertura al exterior. Sin duda porque son una gigantesca economía que puede resolver muchas de sus necesidades internas con recursos propios, pero ese apenas 16?% nos está indicando que por aquellas latitudes el consumo de sus familias y las inversiones de sus empresas tienen mucho más que ver con lo made in USA que por aquí con lo hecho en nuestros países. Un porcentaje que cae al 13,3?% de la demanda interna cuando solo consideramos las importaciones de mercancías.

Pues ese mismo indicador para las importaciones de mercancías que realiza la Eurozona desde fuera de la misma se sitúa en casi un 19?%. Lo que quiere decir que en Estados Unidos no exportan tanto empleo fuera de sus fronteras como hacemos por aquí al cubrir nuestra demanda nacional.

Desde luego el caso de España con ese 32?% de demanda nacional que cubrimos alegremente con importaciones de bienes y servicios es singularmente elevado. Mientras registramos millones de parados y una emigración masiva. Habría que modificar esto urgentemente.

Desde el inicio del 2014, la balanza comercial comienza a cambiar al dispararse las importaciones

ALBINO PRADA es profesor de Economía . Universidade de Vigo

La intensidad importadora española ha comenzado a crecer | óscar vázquez

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