La inversión foránea gallega: ahorros en la mejor caja fuerte

? Mario Beramendi

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En el 2013 viajaron 547 millones, y de ellos, 478 acabaron en Luxemburgo, un paraíso fiscal. Galicia no se ha distinguido por impulsar proyectos industriales sino por la simple búsqueda de la rentabilidad al dinero

17 jun 2014 . Actualizado a las 09:26 h.

Galicia no se singularizó durante el pasado año 2013 por el despliegue de una inversión en el extranjero enfocada al desarrollo productivo, como pueda ser la apertura de una fábrica que genere empleo y retorno de beneficios. El grueso del capital invertido se centró en la búsqueda de un buen refugio para el rendimiento de los ahorros en sus diferentes variantes. Según los datos del Ministerio de Industria, de los 547 millones invertidos, 478, es decir el 87 % , tuvieron como destino Luxemburgo, concretamente en actividades de alquiler de bienes inmobiliarios. A ellos se suman otros 14,9 millones que el registro de datos del Gobierno sitúa directamente en paraísos fiscales. Si se suman ambas cantidades, se colige que el 90 % de la inversión gallega directa en el extranjero durante el 2013 se concentró en actividades financieras y se localizó en escenarios que se singularizan por un trato fiscal mucho más laxo.

Dicho de otro modo: el peso inversor de Galicia en el extranjero estuvo en el 2013 mucho más condicionado por el objetivo de mejorar los rendimientos de los grandes patrimonios -como pueda ser también la compra de inmuebles en las calles más señeras del mundo - que por una expansión real de las empresas.

Este apartado, en comparación con los recursos destinados a incrementar los beneficios del ahorro, resulta totalmente residual: apenas 30 millones en Latinoamérica; 18,6, en Asia; 1,7, en África y 1, en Norteamérica. Un desequilibrio que, a lo largo de la crisis y según los expertos, puede estar condicionado por la falta de acceso al crédito para la expansión, pero que vuelve a poner al descubierto el peso residual que tiene la comunidad gallega en relación a España, tanto en lo que invierte fuera como en lo que recibe del extranjero.

Con todo, el Ministerio de Industria no computa la inversión de Galicia en Luxemburgo como dinero destinado a un paraíso fiscal en sentido estricto. Una megaoperación de casi 480 millones, de la que el Gobierno apenas ofrece detalles. Aunque ni la OCDE ni la legislación española consideran Luxemburgo un paraíso fiscal propiamente dicho, el país es uno de los centros financieros de Europa especializado en servicios de banca para no residentes. Y reúne varias características que lo asemejan a los paraísos: muy bajos niveles de tributación, carencia de retención fiscal sobre los intereses y dividendos y legislación de secreto bancario.

Efecto negativo

«La economía globalizada tiene varias fórmulas de deslocalización; puede haber deslocalizaciones industriales por razones de costes y de logística, pero hay otra forma que son activos y riqueza que ni generan actividad aquí y ni siquiera tributan ni producen beneficios fiscales; es lo que ocurre con el dinero que se marcha a los paraísos fiscales», sostiene el economista Manuel Lago.

Los últimos datos actualizados por la Secretaría de Estado de Comercio revelan que, entre el 2007 y el 2013, durante seis años de crisis, desde la comunidad gallega se desviaron a los paraísos fiscales casi 165 millones de euros, siendo Panamá el destino preferido por los grandes patrimonios gallegos. En comparación con los casi 15 millones enviados el pasado año, el ejercicio de mayor actividad fue el 2012, cuando se invirtieron 50,1 millones de euros.

Ni la OCDE ni el propio Gobierno consideran a Luxemburgo un paraíso fiscal en sentido estricto