Cinco ejemplos gallegos de cómo reinventarse en tiempos difíciles

Innovar y salir fuera, la ruta de Altia, Puentes, Russula, Invertaresa y Severiano Servicio


redacción / la voz

La experiencia tras cinco años de crisis, la más grave desde la democracia, sí deja algunas lecciones de carácter general, quizás extrapolables a todos los sectores económicos y a los distintos tamaños de empresa: la innovación y la presencia en los mercados exteriores se han convertido en las mejores armas para seguir remando tras la tormenta. Cinco empresas dieron ayer cuenta de ello en la jornada sobre retos, estrategias y oportunidades. Cada una con sus experiencias, con sus éxitos y sus fracasos, pero con un legado aleccionador: siguen en pie y han logrado crecer en medio de una profunda recesión.

En silencio, sin hacer apenas ruido, instalada en A Coruña desde 1988 está Russula, nacida tras el cierre de Sidegasa y que ha logrado competir en los mercados internacionales con los gigantes como Siemens en una actividad compleja: el control y automatización de sistemas de laminación. Su primer trabajo hace ahora más de 25 años fue en Malasia. Y a día de hoy, el mercado nacional apenas le aporta el 5 % de los ingresos. Tiene proyectos en 25 países -los últimos India, Italia y Rusia- con la fórmula de abrir firmas subsidiarias: el objetivo es estar cerca del cliente y de la mano de personal que conoce el mercado.

«Nuestro secreto es dar con soluciones propias diferentes a la competencia: nosotros vivimos ahora de nuestra reputación», precisa Ana Alcobe, consejera de Russula. Desde que empezó la crisis ha crecido en plantilla un 40 %.

No muy lejos de A Coruña, en el municipio coruñés de Oroso, está la sede central del Grupo Puentes, la firma que construyó Rande, inaugurado en 1977, especializada en obra pública y que ha visto cómo se evaporaba en España el mercado de licitaciones por parte de la administración: de los más de 10.500 millones del 2008, año récord, se pasó a 908 en el 2013.

El pasado ejercicio, Puentes facturó el 50 % de las obras en el mercado exterior. Tras una mala experiencia en Rumanía y Perú, la firma logró penetrar en Ecuador y Estados Unidos.

«Yo distinguiría dos tipos: los países objetivo, mercados en los que hay una expectativa de crecimiento y para quedarse, y los países oportunidad, donde puede surgir la alternativa de hacer una obra concreta. Si hay que hacer un puente en Cabo Verde, se hace un puente en Cabo Verde», explicó Juan Loureda Martiñán, vicepresidente de Puentes y Calzadas.

La salida al exterior no ha sido la alternativa de Severiano Servicio Móvil para contrarrestar los tiempos de crisis. Tras una experiencia fracasada en Chile, que la firma atribuye a sus propios errores, la compañía ha registrado un espectacular crecimiento en España. En cinco años de crisis, el aumento medio de su facturación fue del 18 %. Ubicada en As Pontes, es hoy un negocio puntero en la gestión documental clínica y en la gestión logística sanitaria. De hecho, tutelan la historia de 24 millones de pacientes, más de la mitad de la población española.

Buscar nuevos mercados

«Nuestro secreto ha sido vender productos que ayudan a ahorrar, vender ahorro, y lo hemos hecho en España: ahora somos conscientes de que el mercado sanitario se nos agota y tenemos en mente trabajar en los archivos judiciales, donde hay un gran potencial por el atraso en el que están», precisó José Luis Castro Romero, consejero delegado de Severiano Servicio Móvil, una firma que cuenta con 800 trabajadores.

Bien sea por la innovación o por la internacionalización, o por la combinación de ambos factores con distinto peso, algunas empresas han logrado ganar cuota en tiempos difíciles, con la demanda interna contraída y con escaso crédito.

«Nuestro objetivo es estar siempre cerca del cliente y dar soluciones propias»

Ana Alcobe

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