La universidad olívica estrena este curso becas de intercambio con la ciudad china para realizar proyectos de ingeniería industrial
24 mar 2014 . Actualizado a las 20:58 h.Daniel Álvarez cambio Vigo por Hong Kong. Y lo hizo para cerrar la cuadratura del círculo que suponen sus estudios universitarios. En concreto de ingeniería industrial. En esta gran ciudad china participa en un programa de intercambio bilateral entre su universidad y la City University, de Hong Kong, que se está llevando a cabo por primera vez entres ambas instituciones. Este gallego está adjunto al departamento de electrónica, «que es uno de los mejores que hay en Asia», añade antes de revelar que está realizando su proyecto de final de carrera. El ámbito concreto en el que trabaja es neuro computación: «investigo sobre métodos de decodificación y algoritmos que reconstruyen el movimiento de un brazo, por ejemplo, en tiempo real según la actividad neuronal desarrollada. Esto tiene un gran campo de desarrollo aún por recorrer y un futuro inimaginable en prótesis robóticas controladas a través de la mente y en gente discapacitada o amputada».
Hong Kong fue el destino seleccionado por la singularización que ofrece un sitio tan diferente, sobre todo en el ámbito laboral y por ser una de las potencias económicas mundiales en estos tiempos en los que tener un título universitario no supone una gran ventaja competitiva. «Además me apetecía un cambio radical de vida, con nuevos retos, otra cultura y gente diferente que me aportase cosas nuevas y que, de paso, me sirva, cuando acabe el proyecto, para encontrar un trabajo y seguir creciendo profesionalmente y personalmente». Es precisamente, en el ámbito laboral, donde está descubriendo nuevas formas de trabajar. «Desarrollar una capacidad de adaptación en ambientes de trabajo tan distintos y exigente como este es bueno. Aquí el tiempo es como si fuese más rápido». A Daniel también le llama la atención la filosofía de trabajo china, «que es muy distinta a la nuestra, con muchas horas de dedicación y esfuerzo. Pero es sorprendente su amabilidad y la sonrisa con la que te reciben cuando tienes algún problema o duda. Siempre están dispuestos a ayudarte, y son muy agradecidos y hospitalarios» concluye antes de dar las gracias a su universidad en general y a su tutor, Juan José Rodríguez, en particular, por haber apostado por él para disfrutar de esta experiencia tan enriquecedora y pionera.